25 de enero del 2017 00:00

PERFIL: Lenín Moreno ha navegado entre lo público y lo privado

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Dimitri Barreto P.
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El alza del 40% en las tarifas del bus urbano golpeó a las familias de Quito y originó la protesta de los estudiantes de la Universidad Central. Corría 1978. Lenín Moreno (Nuevo Rocafuerte, 1953) es hijo de esa generación de la ‘Guerra de los cuatro reales’, que alumbró a militantes de izquierda como Gustavo Larrea, en el epílogo del triunvirato militar, inclaudicables frente a la soberbia de un poder que no escuchaba.

39 años más tarde, Moreno busca ser el relevo democrático de Carondelet y su derrotero es escuchar a los demás para gobernar. ¿Un Gobierno distinto, que va a escuchar a todos? “Sí. El momento es distinto”, sostiene Moreno. “Para el año 2006 teníamos el país devastado y pensamos que se requería un estilo como el del economista Rafael Correa. Este momento partimos de otro punto y creemos que debemos propiciar más el diálogo, preguntar, obtener consensos, acuerdos mínimos acerca de lo que hay que hacer con las instituciones, con las personas y con el país”. ¿Con la oposición también? “Sí, claro”.

Gustavo Larrea es amigo universitario desde cuando Moreno estudiaba Psicología y estuvo en el 2006 en su designación como compañero de Correa en Alianza País. Entonces, recordaba que con Moreno confluyó en el partido APRE y que era un empresario que experimentaba: vendía juguetes y artículos para bajar de peso; y tuvo éxito en el sector turístico, gestó la Cámara de Turismo de Pichincha, dirigió la Federación Nacional de Cámaras, publicó la guía turística del Ecuador. Moreno fue accionista de la compañía OMC, según su declaración juramentada de bienes de septiembre del 2009. En la Superintendencia de Compañías se registra que OMC, que podía elaborar impresos de turismo y organizar presentaciones artísticas, está en liquidación. “OMC ya desapareció”, dice Moreno.

“No volvimos a conocer de Moreno hasta que fue candidato a la Vicepresidencia en 2006 y eso está relacionado con quienes lo candidatizaron, personas vincu­ladas en la juventud al MIR”, dice Iván Carvajal, escritor y filósofo, quien conoció a Moreno en la niñez. “Su familia vivió en nuestra casa en San Juan. El papá, un profesor inspector que luego fue diputado, recorría las escuelas de la Amazonía y seguro les contaba historias a los hijos y Lenín, que no se llamaba Lenín sino Boltaire, era el niño que les contaba a los amigos historias fabulosas”.

El candidato oficialista Lenín Moreno visitó este viernes 24 de febrero del 2017 la provincia de Los Ríos. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

Licenciado en Administración de la Central, Lenín Boltaire Moreno Garcés es orador. En los encuentros de campaña con empresarios, con jóvenes, etc. escucha, incluso a quienes lo cuestionan, con una paz que aplaca tensiones antes de plantear sus ideas y hasta reírse de sí mismo. Al final, una avalancha de personas lo acorrala en busca de fotos y él sonríe, sobre su silla de ruedas Quickie, de apoyabrazos raídos. Perdió la movilidad en las piernas por un disparo por la espalda, en un asalto en 1998. Convaleciente, descubrió que el humor elimina el dolor. “Se molesta con la burocracia para resolver lo simple”, dice un amigo.

“Sean generosos. No se crean jamás dueños de la verdad”, postula Moreno en los auditorios, citando a Kahlil Gibran, a Ortega y Gasset, a Iván Pávlov. Lector profundo y cantante, seguidor de Nino Bravo, JJ, Víctor Jara, Serrat. Motivador. Ese es su aporte en la Fundación Eventa, de la cual es accionista, según la declaración del 2009. “Dejó de funcionar mientras era vicepresidente. Daba charlas de humor. Cuando dejé de ser vicepresidente, mi familia rehabilitó la fundación”.

Su hija Carina es la directora de Eventa, que sirve a adultos mayores y a niños con VIH abandonados, dice, “para lo cual requiere recursos y esos recursos ¿sabe de dónde los obtenían?, de mis conferencias”. Para ello, la charla ‘Ser amable es fácil, divertido y productivo’ se impartía en instituciones públicas. ¿Cuántas conferencias ha dado para la fundación? “Di unas 18, 19 ó 20 conferencias, no recuerdo muy bien”.

Su credencial pública de trabajo por los vulnerables es la Misión Manuela Espejo, proyecto emblema de su vicepresidencia (2007-2013), que levantó una investigación de personas con discapacidad en Ecuador y fijó instrumentos para dar atención integral. El programa lo catapultó a Ginebra, como enviado sobre Discapacidad y Accesibilidad del Secretario General de las Naciones Unidas.

A nombre de Ban Ki-moon, Moreno buscó que los países firmaran la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. “En la gestión de Lenín se duplicó el número de países firmantes”, dice María Fernanda Espinosa, representante permanente del Ecuador en la ONU (Ginebra).

“Con la Organización Mundial de la Salud (OMS) Lenín Moreno promovió que no se apliquen los derechos de propiedad intelectual ni se cobren tasas y aranceles a una lista de ayudas técnicas para las personas con discapacidad”, destaca Espinosa, ahora en el equipo que no se separa del candidato.

Irina Moreno, la hija con una maestría en Derecho Internacional y excolaboradora de Unicef, estuvo en Suiza, enviada por la Cancillería. “Se le asignó Ginebra para que trabajara en la misión de Ecuador, no para mí. Mi hija, como habla muchos idiomas, era sin duda alguna en sus tiempos libres un apoyo extraordinario”.

En su carta de agradecimiento, en octubre, Ban Ki-moon reconoce que Moreno hizo que la voz de las personas con discapacidad fuera incluida en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Por los 34 meses de gestión de Moreno en Ginebra, Cancillería invirtió USD 1,6 millones, según la Contraloría. “La Contraloría determinó que el gasto tenía toda la justificación legal”, sostiene Moreno, quien según el catastro de Quito tiene un predio que no aparece en su declaración de bienes del 2009.

Hay que agregar a esa declaración un vehículo Honda 4x2 y un departamento en el norte de Quito, hipotecado, adquiridos después, responde. “Así es que digamos no es el departamento mío, sino es del banco”, bromea, padre de tres hijas, esposo de Rocío González, con cuatro honoris causa y premios como el Ostrovski en Rusia o el Casa de la Risa de Cluny en Francia. ¿No es vanidoso? “Todos tenemos nuestra vanidad. Por lo menos a mí las condecoraciones no me llenan”.

Lenín Moreno, candidato a la Presidencia por Alianza País. Foto: Pavel Calahorrano / EL COMERCIO

Lenín Moreno, candidato a la Presidencia por Alianza País, en su departamento en el sector El Bosque, norte de Quito. Foto: Pavel Calahorrano / EL COMERCIO


Los pros y contras

La Misión Manuela Espejo mostró su eficacia pública en la atención a personas con discapacidad. En el 2013, al finalizar su Vicepresidencia, el Régimen delegó sus tareas a los ministerios. “Pensamos que era una buena solución, se la aplicó en el período del compañero Jorge Glas y, le soy sincero, la teoría no resultó la mejor”. El proyec­to Circo Social funcionó en Cuenca y en Quito, pero no tuvo despliegue. “No es que el circo social falló, falló la fábrica irresponsable que debía dar las carpas”.

El 5 de agosto del 2006, Rafael Correa (der.) y Lenín Moreno lanzaban su candidatura en Palestina, Guayas. Foto: Archivo / EL COMERCIO

El 5 de agosto del 2006, Rafael Correa (der.) y Lenín Moreno lanzaban su candidatura en Palestina, Guayas. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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