6 de July de 2009 00:00

El láser se aplica en más tratamientos

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Redacción Guayaquil
guayaquil@elcomercio.com

Las incisiones del bisturí  no son  la única opción para las  cirugías. En el quirófano,  el láser se ha convertido en una   de las principales herramientas  para  las  intervenciones quirúrgicas sin dolor.

Las gasas y las vendas tampoco son necesarias. Y la recuperación es     rápida, tan  solo con el cuidado de días y hasta  horas. Un diminuto punto rojo recorre los párpados de un paciente en el centro dermatológico Icreláser, en el norte de Guayaquil.  Las  pequeñas bolsas  de grasa que  le aparecieron  hace años, conocidas como xantelasma, desaparecieron   en menos de una hora.

Con   precisión,  la doctora Patricia Villalba  pulverizó las bolsitas con   disparos  del  Erbium Yag, un láser   para tratar patologías de la piel.  La especialista recalca que más allá de la estética,     ayuda a superar    afecciones    como verrugas, siringoma o pequeños  tumores    de  grasa  que son difíciles de tratar con otros métodos porque pueden  dejar cicatrices.
Para el dermatólogo Adolfo Molestina, el Erbium Yag es un equipo de última tecnología. “Utiliza  un haz de luz.   De esta forma  calienta las células afectadas hasta que revientan”.

El tratamiento  con láser es superficial.  Los rayos del Erbium escanean las capas de la epidermis  antes de remover la zona afectada.  El proceso    es semiindoloro y se   usan  geles tópicos con lidocaína    como   anestésico.

El agua,   la sangre y  otros líquidos corporales  que genera la piel facilitan la  acción del láser. Por ello, la  recuperación es mucho más rápida. “El paciente puede     tratarse un viernes y el lunes seguir con sus actividades”.

Esto a diferencia de    versiones antiguas de láser  que causaban enrojecimiento, manchas temporales    y hasta quemaduras.

Para obtener buenos resultados, Molestina recomienda un tratamiento previo con medicinas y cremas, según la  afección.   Y agrega que cada sesión con   Erbium cuesta  mínimo  USD 100.

Pero   la  estética no  se queda atrás. La  dermatóloga Ángela Saeteros explica que las cicatrices de acné, las arrugas y   las patas de gallo       pueden desaparecer con el láser Erbium Yag.

“Lo recomendable es que estos casos los trate un profesional.  Hay   muchos ‘spas’  que los  aplican, pero no en óptimas condiciones”, dice  la  especialista.

En casos de  acné, los rayos  borran las imperfecciones atróficas o de hundimiento de la piel. Pero una sesión no es   suficiente.  Deben ser varias, con un tiempo de entre 30 y 90 días por cada una, para que la piel se regenere.

Por   la edad  y  el  exceso de sol, la piel     pierde elasticidad. Esto es el   fotoenvejecimiento cutáneo. Como   consecuencia las    arrugas y las líneas de expresión se acentúan.  Con  el  Erbium se  corrigen estos problemas.  “Es  un   rejuvenecimiento sin cirugías y sin   cicatrices”, dice Saeteros.

En este proceso  el láser tensiona la piel  y estimula las células para que produzcan colágeno. Estas son fibras  que están  debajo de la dermis y  ayudan al estiramiento. De esta forma, el láser ocasiona una colágeno-génesis.

La odontología es otro campo para el uso del láser.  Una luz azul destella en un consultorio  del Centro  Odontológico de la doctora Johana Alarcón, también en el norte de la ciudad. La   especialista dejó a un lado sus viejas  herramientas,  como  los ganchos de aceros para hurgar los  dientes. 

“Solo se lo coloca el láser fluorescente sobre la superficie de un diente y ya no hay necesidad de preguntarle al paciente ¿cuál muela es la que le duele?”.

Mediante un número, el aparato determina la profundidad de la caries.  El rango de medición va de 0 a 99.  Hasta  20 es   incipiente, pero si es mayor aumenta la posibilidad del mal.

Cinco tipos de láser son la clave en la odontología. El Yag es uno de ellos. Cuando las encías se inflaman por el uso de frenillos,   este  dispositivo permite cortar la encía. El láser de diodo es utilizado para blanqueamientos de hasta  cuatro tonos.

El láser de dióxido de carbono es utilizado en tejidos blandos, sin causar  sangrado y  suturas.  Finalmente, el láser Erbium, el único equipo con el que se puede trabajar con tejidos duros para hacer cavidades para calces.

Con este se necesita utilizar lentes especiales porque la cantidad de radiación es mayor que en los otros tipos de láser.

El Green Light  ayuda a tratar  la próstata

Sin sangrado y de rápida recuperación.  Esas son   las ventajas del láser verde o Green Light, una de las   últimas técnicas   para trata el     crecimiento  benigno de la próstata, un problema que afecta al   80% de los hombres.

El urólogo Gustavo Pico, del Centro de Investigaciones de Enfermedades Urológicas, dice   que este procedimiento sobrepasa a la intervención tradicional. “No hay cicatriz y el paciente no necesita estar hospitalizado”.

En  la  operación con láser verde   se introduce un citoscopio a través de la uretra.  Por  una hora, la luz vaporiza los tejidos blandos de la  próstata agrandada. Y   sella   los vasos sanguíneos.

El vapor de agua  que     se  genera en  la cirugía    se  elimina por un sistema de riego continuo con agua estéril.    Al  no haber sangrado, el paciente sale  de la cirugía con una  sonda que se retira en   máximo de 48 horas.

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