6 de June de 2009 00:00

Los juicios por alimentos saturan los juzgados

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Redacción Esmeraldas  

En una sala de 48 m2, del quinto piso de un edificio de la calle Mejía, en el centro de  Esmeraldas, una mujer llora frente a una funcionaria del Juzgado Primero  de la Niñez y Adolescencia.

Explica que con USD 20 que recibe al mes es imposible mantener a sus cuatro hijos. Su ex pareja, un hombre alto y joven, de tez negra, escucha atento, junto a su abogado defensor. De vez en cuando el padre de los niños interrumpe a la mujer, argumentando que le entienda que él es pobre y que no puede aumentarle la pensión... La audiencia de conciliación avanza con tensión.



3 600 juicios
sobre alimentos se tramitan cada año solo en un Juzgado de la Niñez en Esmeraldas.Mariela Angulo, parte del equipo técnico del Juzgado I, cuenta que estos dramas se viven a diario en esta dependencia.

El panorama lo completan una docena de madres, la mayoría con bebés en brazos, que circulan entre los cuatro escritorios del Juzgado, realizando trámites. En el fondo resalta un cancel repleto de carpetas de papeles blancos y verdes, que guardan los diferentes procesos judiciales.

Julio Micolta, juez primero de Niñez y la Adolescencia, asegura que la demanda de alimentos ocupa el primer lugar de las denuncias que se tramitan en esta oficina. Calcula que hay un promedio de 300 de estos casos por mes. Es decir, 3 600 al año. Recuerda que desde 2003, en que se crearon los juzgados de la Niñez y Adolescencia, en Esmeraldas solo funcionó el Juzgado Primero. “Eso provocó un colapso de los procesos, sobre todo por la altísima demanda de pensiones de alimentos”.

Luis Sánchez, secretario del Juzgado, señala que hay miles de procesos represados. Y considera que gran parte de los retrasos tiene que ver con la falta de un sistema informático en esta dependencia sumado al escaso personal. En el Juzgado Primero de la Niñez laboran cinco profesionales. “Aquí aún debemos buscar manualmente las carpetas para ver el estado de los juicios. Eso nos roba tiempo”.

Recién el 27 de marzo último se creó el Juzgado II, que atiende en la capital esmeraldeña, y, en abril, el Juzgado III de la Niñez y la Adolescencia, con sede en Quinindé, para atender a este cantón y a La Concordia y La Unión.

A pesar de todo, los procesos avanzan lentos. “Hay casos en que los juicios tardan años”, comenta Angulo, porque los demandantes, madres en su mayoría, no tienen dinero para pagar abogados o por que pierden las esperanzas.

Otro problema son los montos acordados. Katiushka Sierra, una madre demandante, comenta que recibe USD 50 para alimentar y mantener a su hijo Sebastian, de 4 años. Molesta recuerda que el año anterior su ex pareja solicitó que le rebajen la pensión a USD 30. Luego se negó a pagar y fue detenido por tres días. El miércoles último la mujer fue a retirar el cheque de manos de la pagadora. Triste recuerda que ni por el Día del Niño el padre se acordó de su hijo.

Según Micolta, hay casos de pensiones mensuales de alimentos de USD 2, que se fijaron en sucres y que aún no se  ajustan. “En otros casos, de personas que no trabajan se comprometen a cancelar USD 5 mensuales. Pero lo mínimo que podemos fijar es USD 30”. Recuerda que el Código de la Niñez y Adolescencia establece que se  cobre una pensión de acuerdo con  la capacidad de pago del demandado y las necesidades de niños, niñas y adolescentes.

Sin embargo, “muchos demandados no tienen trabajo fijo o laboran a destajo. La Ley no es clara en el tiempo que deberá pasar para que se aumente la pensión”.

En todo caso, en los  juzgados de la Niñez y Adolescencia se sigue con atención las reformas propuestas por la Asamblea. Este plantea cambios, como endosar el pago de las pensiones a los abuelos, hermanos y tíos. También se aumentó  de 21 a 24 años  la edad de cobertura del hijo si continúa sus estudios.

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