17 de January de 2010 00:00

Ellos juegan con reglas especiales

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Redacción Deportes
deportes@elcomercio.com

La primera falta disciplinaria que cometa  el futbolista Armando Paredes le costará su puesto en el club         El Nacional. Además, si el club     le hizo un anticipo de dinero,   el jugador tendrá que devolverlo.

Estas son dos disposiciones que constan en una cláusula del contrato entre el equipo  y el talentoso mediocampista nacido en Vinces, provincia de Los Ríos.      

Paredes, quien el año pasado se separó de Olmedo por problemas disciplinarios y fue arrestado por la Policía por una denuncia de su ex cónyuge, aceptó las  condiciones  del contrato con El Nacional el 23 de diciembre de 2009.

Ese día,  se comprometió a jugar un año en el club  y  a cumplir  las cláusulas sin importar las consecuencias. “Acepté todo. Seré un profesional. No habrá problemas”, dijo  convencido .

Pese a esta declaración, el plantel protegió su inversión. Este año, los 12 planteles  de la Serie A han realizado unos 80 fichajes. Y, en casos específicos -como el de Paredes-,  impusieron condiciones.

Este tipo de acuerdos son válidos, explica  Emilio Valencia, presidente de la Asociación de Futbolistas del país.

La FIFA  solo da disposiciones generales y  no interviene en los contratos de los futbolistas.

Valencia dice que este tipo de tratos   se manejan con hermetismo y son de diversos tipos. En algunos casos, existen acuerdos que permiten a los directivos del club  descontar el dinero de un sueldo.

Los casos   como el de Paredes aparecen por jugadores con antecedentes de indisciplina o  con problemas de adicción a drogas. 

El año pasado, por ejemplo, Deportivo Quito acordó un trato   con Michael Arroyo. Existía una cláusula llamada de ‘buen comportamiento’;  es decir, si  cometía algún acto disciplinario pasaba a observación, revela Santiago Ribadeneira, ex presidente   azulgrana.

En 2007, Arroyo empezó a destacarse en Emelec. Pero en un control de dopaje se le detectó rastros de marihuana en la orina. Luego, en 2009,  fue fichado por los chullas. “Por suerte, en ningún momento revisamos la cláusula. Es más,  se convirtió en la figura que nos llevó al campeonato”, agrega Ribadeneira.

El  guayaquileño firmará en el transcurso de la siguiente semana su  contrato con la ‘AKD’, pero pedirá que no le incluyan  cláusulas especiales por la buena campaña que realizó el año pasado.

 Macará también hizo una apuesta por Iván    Kaviedes. El ‘Nine’, quien solo ha  culminado una temporada completa en Emelec y El Nacional, firmó un contrato de    dos años con los celestes.

Kaviedes, ex delantero de la Tricolor, se ilusionó con culminar la temporada completa en el equipo. “Me he levantado tan fuerte que no me volveré a caer”, señaló el goleador en su presentación.

En su caso, Macará no impuso cláusulas relacionadas con faltas de disciplina. Así lo reveló Germánico Holguín, presidente del plantel. Eso sí, existe una cláusula que permite al jugador dejar el plantel en caso de que reciba una oferta del exterior.

En otros casos, según los directivos consultados, no hacen falta normas  especiales. En equipos como El Nacional, por ejemplo, los jugadores son controlados por los directivos.  Los integrantes del Directorio se turnan cada semana y visitan a los jugadores en los entrenamientos  y, en ocasiones, incluso  en sus hogares.

Paredes, además, tendrá un psicólogo asignado por el club, asegura Ángel Sarzosa, presidente de los puros criollos.

En Deportivo Quito, los jugadores son controlados y apoyados  por Wladimir Ortiz.

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