Jóvenes detenidos recibieron visita de familiares

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 53
Triste 2
Indiferente 1
Sorprendido 52
Contento 0
Redacción Seguridad (I)

La primera noche en el CDP no comieron, pues no estaban registrados. Hizo frío y solo tenían una cobija. Estos son los relatos de los jóvenes que fueron detenidos la semana pasada durante las protestas, en Quito.

Eran las 08:15 y ayer, 24 de septiembre, los 53 chicos estaban en el único patio de ese centro,una estructura de concreto y piedra vista que está a un lado de lo que fue el expenal García Moreno. Para acceder al CDP hay que pasar por un largo pasaje y dos controles.

En el primero, los guías penitenciarios revisan las fundas con los víveres que llevan los visitantes. Dicen que la idea es impedir el ingreso de artículos prohibidos. “No pueden entrar con correas, celulares, chips, grabadoras, cámaras de fotos, cordones, armas, frutas cítricas, envases de vidrio, enlatados, gaseosas y camisetas negras”, dicen los celadores.

Pedro se sacó los cordones y los arrojó. “Puedo quitarme mis zapatos, no me importa. Yo solo quiero ver a mi hijo”. Ayer fue oficialmente el primer día en que todos los familiares pudieron visitarlos luego de los arrestos. Pero Pedro debía pasar un segundo control.

Allí, los que ingresan entregan sus datos, la cédula y una copia de este documento en blanco y negro en donde se apunta el nombre del detenido. En el brazo derecho queda estampado un sello y el acceso al patio está abierto. A un costado, los estudiantes miran la puerta de ingreso a la espera de su padre y madre. Unos dejan de fregar la ropa en la única lavandería, otros paran de barrer.

María volvió a ver a su hijo que fue aprehendido en las protestas. Rompió su promesa de no llorar y se fue en llanto cuando abrazó al muchacho de 18 años. Ella estuvo desde las 06:50 en los exteriores de este centro. Quiso ser una de las primeras personas en la fila para avanzar a ver al chico y no le importó que le dijeran que las puertas recién se iban a abrir a las 08:00.

Llegó con una colcha bajo el brazo y dos fundas celestes llenas de galletas, aguas, colas, manzanas, ropa y una pequeña almohada. “Debe ser incómodo ahí adentro”, manifestó.

María se sorprendió al ver cinco celdas en las que duermen seis chicos y una celda adicional en la que están 18 chicos más. Para convivir, los jóvenes repartieron las literas, se turnan para lavar el baño y para barrer. “Así no hay peleas entre nosotros”, comentaron.

Jefferson, uno de los procesados, comentó que las actividades en el CDP comienzan a 06:30. Se forman y luego juegan fútbol o vóley. También hay talleres de guitarra y de pintura.

No todos encontraron allí a sus hijos. 12 familias se llevaron una mala noticia cuando estaban a punto de ingresar. Vieron a sus hijos salir esposados a la Unidad de Flagrancias. La Fiscalía ordenó que rindan las declaraciones. “Más lo que vengo y no le puedo ver. ¿A qué están jugando?”, lloró una madre.

Mientras en Flagrancias se investiga el caso, la Corte Provincial de Justicia también debe tratar el hábeas corpus presentado por 42 el martes. Esta diligencia es hoy, a las 16:30.

El patio de indorfútbol se convierte en una especie de confesionario. Los hijos conversan con sus padres que les ponen al tanto de lo que pasa en la familia y, sobre todo, de los trámites legales que están siguiendo para que recuperen su libertad. “Mañana debes dar tu declaración en la Fiscalía”, le recuerda Luis a su hijo.

Otros muestran sus brazos, costillas y ojos con moretones. Dicen que eso lo hicieron en el momento de la detención.

El ministro del Interior, José Serrano, conminó “a los supuestos abogados de los presuntos 53 autores de la destrucción de bienes, a que en el plazo de 48 horas prueben o demuestren, que un solo miembro de la Policía los torturó”. En la mañana, la ministra de Justicia, Ledy Zúñiga, dijo en cambio que es mentira que los arrestados estén incomunicados.

En los patios, los papás solo dijeron que por fin podían verlos. Mientras unos ya estaban con sus familiares, otros aún esperaban la visita. Mientras eso ocurría corrieron a peinarse y a lavarse la boca en el lavabo general ubicado en el patio.

Los papás contaron que están asustados por lo que vieron adentro: al final de la cancha hay cuatro duchas y el agua sale por pequeños huecos que aparecen en la paredes.

Cerca de las 10:00 apareció una mujer que vendía fritadas. Una pequeña funda costaba USD 2,50. Unas 10 personas rodearon a la vendedora. Querían algo diferente, pues en la mañana desayunan jugo, huevos y pan. El almuerzo siempre tiene arroz y la merienda bolones. Ese grupo está ubicado en un solo lugar. Pero al fondo de este viejo edificio se escuchan voces de otros detenidos que llegaron por causas diferentes.

En contexto
El Ministerio de Educación dijo ayer que estaba previsto que el titular de esta Cartera de Estado, Augusto Espinosa, visitaría a los chicos en el CDP, “para verificar personalmente su situación y garantizar un trato digno y justo en los procesos educativos”.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)