16 de marzo de 2017 16:25

Izquierda Democrática enfrenta una pugna interna

Marlon Cadena (izquierda) reclama a Javier Acuña (derecha) y Patricia Echeverria (centro), quienes criticaron supuestos contratos del Estado con un familiar de Wilma Andrade, en la sede de la Izquierda Democrática. Foto:  API

Marlon Cadena (izquierda) reclama a Javier Acuña (derecha) y Patricia Echeverria (centro), quienes criticaron supuestos contratos del Estado con un familiar de Wilma Andrade, en la sede de la Izquierda Democrática. Foto: API

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Ana María Carvajal

Entre gritos y acusaciones de lado y lado, militantes de la Izquierda Democrática mostraron en el patio de la sede del partido las discrepancias que existen, luego de la derrota electoral en los comicios del 19 de febrero pasado.

Este jueves 16 de marzo del 2017, Patricia Echeverría y Javier Acuña, convocaron a una rueda de prensa a nombre de militantes que aseguraban que hablarían de "cómo restituir la ética política de la ID".

Echeverría dijo que tras los resultados electorales "con una campaña muy mal asesorada" se preguntaba "de pronto si eso tendrá algo que ver con los contratos que tiene el estudio jurídico de la familia Morales Andrade con el Estado".

Echeverría, quien estuvo cerca de la dirigencia del partido y del expresidenciable Paco Moncayo, comentó que tenía conocimiento de contratos por alrededor de USD 900 000 con la familia de la presidenta del partido, Wilma Andrade.

La dirigencia de la ID difundió un comunicado de Wilma Andrade, en donde señala que fue electa democráticamente en septiembre último y que "es evidente que existen ciudadanos y entidades que desean usar hoy a la ID para un determinado interés político. De ahí su pasión descontrolada para que el partido ceda a sus pretensiones".

Además, enfatiza Andrade, "estas personas no tienen más que recurrir a acuerdos de servicios profesionales plenamente lícitos relacionados a mi familia, que es conocida plenamente en el ámbito jurídico por ser especialista en derecho público" y recalcó que los contratos fueron firmados cuando el partido aún no había recuperado su personería jurídica.

La militante agregó que no estaba acusando que haya irregularidades en los contratos o que haya algo ilegal, sino que era "antiético y sobre todo antiestético que la dirección nacional de un partido de oposición tenga contratos con el Estado".

Según Echeverría, no hizo esta queja antes, cuando se eligió a Wilma Andrade como presidenta del partido y cabeza de lista de asambleístas para las elecciones de febrero, porque no se había enterado.

Agregó que llevaba 15 días buscando una solución interna en la ID a estas dudas, pero que no había recibido respuesta. Ella y Acuña, quien es vocal del consejo de disciplina del partido, piden que Andrade dimita a su cargo, a pesar de que ella es la única asambleísta que logró una curul para el próximo periodo.

Acuña espera un pronunciamiento de los dirigentes provinciales sobre este tema. "La disciplina partidista se da en función de una posición política. ¿Tenemos una posición política? Actualmente no". Aunque ninguno de los dos habló sobre cuál debería ser la posición del partido: no dejar en libertad a la militancia, sino buscar un apoyo al binomio que tienda a la recuperación de la democracia.

Militantes de la Izquierda Democrática discutieron en el patio de la sede del partido. Foto: API

Militantes de la Izquierda Democrática discutieron en el patio de la sede del partido. Foto: API

"Puedo decir no estoy de acuerdo con este fulano de derecha, pero este fulano es el único que representa la vuelta a la democracia del país. No estoy haciendo un pacto de Gobierno, lo que estoy diciendo es yo le apoyo para que usted haga posible que la democracia vuelva al país. No le estoy haciendo un cheque en blanco", dijo.

Para Diego Almeida, secretario nacional de Planificación y Gobierno de la ID, la bandera de lucha de Izquierda Democrática es construir durante los próximos cuatro años una alternativa real al continuismo, el autoritarismo y la corrupción. Sin embargo, la dirigencia del partido tampoco quiere apoyar a lo que llaman "una derecha conservadora, tradicionalista, privatizadora" que no los representa.

Según la ID, no se trata de una división del partido, porque es normal que haya una diversidad de criterios. Marlon Cadena, director nacional del Instituto de Formación Política y Capacidación de la ID, agregó que "los militantes siempre deben tener sensatez y eso es lo que hemos esperado hasta el último momento", pero cree que las críticas no lograrán desestabilizar el partido porque "la verdadera militancia está trabajando. Hemos escogido una posición clara y firme que sabremos respaldarla a nivel de bases". Agregó que hay "intereses" y una intención de "pescar a río revuelto".

También ofreció su respaldo Alejandro Camacho, secretario nacional de Juventudes de la ID, porque "Izquierda Democrática no es correísta, pero tampoco apoya una medida de derecha". Agregó que las juventudes del partido tienen claro que "el futuro del país no va a ser ni verdeflex ni blanco, tenemos que tener bien en claro quiénes destrozaron el país en 1998, pero también quienes han robado libertades durante 10 años.

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