7 de February de 2010 00:00

ITT y soberanía

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Julio Echeverría

El Gobierno Nacional ha decidido impulsar nuevamente la iniciativa Yasuní-ITT ahora con un nuevo equipo de negociadores. Entre los problemas de fondo que pone a la luz este cambio de timón del régimen está el reconocimiento de profundas inconsistencias conceptuales y políticas sobre temas como la soberanía nacional ¿cuál es la real concepción de soberanía del Régimen más allá de la retórica folclórica a la cual permanentemente acude? El argumento de que los países desarrollados no pueden promover la conservación en los países del Tercer Mundo después de haber depredado sus propios territorios, aparece como un argumento propio de una gresca infantil. Si ellos lo hicieron, ¿por qué no nosotros?

Pero fue la figura del fideicomiso la que puso a prueba la real concepción de soberanía del Régimen. Esta figura se soporta sobre dos premisas fundamentales; la fide o confianza depositada en la administración de unos recursos a una instancia, comissus, que represente los intereses de una diversidad de actores, que quisieran, a partir de esta figura,  incidir en la definición del destino de esos recursos. El bosque Yasuní es un bien global y la soberanía sobre él rebasa  el interés exclusivo de una comunidad nacional, más allá de sus legítimas pretensiones de desarrollo. La inexistencia de una institucionalidad supranacional que vele por los bienes globales, condujo a acudir a esta figura por lo demás ya reconocida y legitimada por el Tribunal de la Haya.

Para la visión gubernamental, la figura del fideicomiso ponía límites inaceptables a la discrecionalidad del Ejecutivo en el uso de recursos públicos. Los fines que se establecían para el uso de los recursos derivados de la figura del fideicomiso apuntaban en dirección al cambio de la matriz energética nacional, una línea de intervención que golpea fuertes intereses económicos y geopolíticos; sin embargo, establecer estos principios en un compromiso con los países contribuyentes terminó presentándose prácticamente como una traición a la Patria; que el dinero se lo pongan en sus orejas! ¿Es esta la concepción de soberanía con la cual se maneja el Régimen?

Pero las limitaciones e indefiniciones en la construcción de un nuevo concepto de soberanía en temas de indudable interés global, no es una limitación exclusivamente ecuatoriana; se evidenció recientemente en el fracaso de la Cumbre del Clima de Copenhague. La suscripción del fideicomiso por parte del Ecuador habría sido una señal extremadamente importante para el manejo de los bienes globales, para transitar hacia una nueva concepción de responsabilidad y de soberanía global. Un reto mucho más importante que añadir unos cuantos millones al ya inflado y desproporcionado presupuesto público. 
Columnista invitado

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