13 de July de 2009 00:00

‘Los Isaías no quieren discutir, sino pagar’

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Xavier Castro Muñoz. Abogado del Grupo Isaías

Redacción Guayaquil

¿Los hermanos Isaías están dispuestos a pagar las deudas que tienen en el país?

Sí, pero ahora los señores Isaías tienen muy poco poder de negociación, están con orden de prisión, con un pedido de extradición, llamados a plenario, y todas sus  empresas están incautadas. El que va a decidir cómo van a pagar, cuánto van a pagar y en qué tiempo es  el Gobierno.

¿Ustedes han hecho un planteamiento?

No es tanto planteamiento, es más bien decir “bueno, digan ustedes cuánto es”.  La cifra es discutible, la parte legal es discutible, todo es discutible, pero lo que se ha decidido es ya no  discutir. No estamos en situación de discutir.

¿Cómo pagarían la deuda?

¿Por qué está aquí?
Su trayectoria. Abogado de  la Universidad Católica de Guayaquil. Allí fue profesor de Derecho Civil. Obtuvo una maestría en Leyes en la Universidad de Cambridge.
Su punto de vista. El jurista plantea que el Gobierno retome el proceso para fijar cuánto es la  deuda y cómo se la pagará.

Hay interesados en comprar las empresas. Hay empresas en las que hay socios minoritarios. Por ejemplo, alguien que tenga el 30% de las acciones y que esté dispuesto  a comprar el saldo en efectivo. El Gobierno tendría que decir bajo qué condiciones paga el saldo esa persona. Hay empresas grandes como TV Cable, que es muy importante  y tiene varios socios, donde los Isaías poseen una parte minoritaria, que cuesta algún dinero. Esperamos que le den preferencia a los socios actuales para que las empresas no se desintegren y se echen a perder.

Un año después de la incautación, el Grupo  ve que la negociación no avanza y decide despojarse de las empresas...

Toda negociación parte de que los contratantes tengan un poder de negociación, pero la familia Isaías no tiene ese poder este momento. Antes del 12 de mayo, cuando salió el llamamiento a plenario, había cierto chance de discutir. El día de hoy es una negociación casi con un revólver en la cabeza.

¿Cuál es la situación de las empresas?

Están deterioradas, sobre todo en la participación del mercado. Por ejemplo, el ingenio Ecudos es una empresa en marcha, pero los cañicultores prefieren entregar el producto a los otros dos ingenios privados porque desconfían en que el Estado les pague sus cosechas. En el  momento de la venta, el precio es menor, por eso urgimos que esto se resuelva  pronto, para que ese precio no siga cayendo.

¿El Grupo Isaías reconoce ahora el hueco patrimonial establecido por Deloitte & Touche, en USD 661 millones?

El hueco patrimonial no es tal. La incautación proviene de un informe de Deloitte de  2001, que es la suma de lo que deben 544 clientes de Filanbanco, cortada a ese año. Una parte de esos clientes  pudo ser por  malos negocios que hizo Filanbanco antes de 1998. Otros    serán personas que quebraron por la crisis bananera o camaronera. Otro grupo será por negocios malos que hizo Filanbanco entre 1998 y 2001. Lo que hace el Estado es pedir que paguen todo, los malos negocios que ellos hicieron, los malos negocios que hizo el Estado o los que no pudieron pagar. Esto podrá ser un hueco patrimonial, pero no fue generado por los Isaías.

Entonces, ¿reconocen la cifra?

No estamos en condiciones de reconocer ni discutir el hueco patrimonial, si el Gobierno dice que eso se debe pagar, eso es lo que vamos a pagar.

¿Por qué no se pagó la deuda antes?

Imagínese usted que en la madrugada el Ejército y la Policía ingrese a más de 200 propiedades. Eso ocasiona un ‘shock’. Esa fue una oferta que se hizo inmediatamente después de la incautación. A tal punto que el Presidente ordenó, un mes después, que se actualice el informe de Deloitte, que el corte de 2001 lo hagan hasta  2008.

¿Y qué pasó después?

Lo que se supo es que, en enero de este año, había un informe con la cifra, pero eso no ha sido notificado.  Lo normal sería que se nos notifique para poder hacer las observaciones y una vez discutido se crucen cuentas y se defina cuánto hay que pagar.

Si ahora se venden las empresas, tomando en cuenta los USD 661 millones, y la cifra cambia, ¿qué van a hacer?

Ya el Presidente dijo que es menor. Por  enero o febrero, dijo que eran USD 400 millones. Sabemos que está seguro que no son USD 600 millones. En este momento están valoradas las 16 empresas más importantes, de las 520 incautadas, en USD 459 millones. Sobran 59 millones nada más rematando o cogiéndose esas empresas.

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