6 de julio de 2015 15:08

El póquer nuclear con Irán juega sus últimas manos al máximo nivel político

Federica Mogherini (izq), Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, y el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif el Palais Coburg Hotel. AFP

Federica Mogherini (izq), Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, y el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif el Palais Coburg Hotel. AFP

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Agencia EFE

La partida de póquer en que se ha convertido la negociación nuclear con Irán sentó hoy, 6 de julio, a la mesa a sus máximos jugadores: los ministros de relaciones exteriores de los siete países que tienen que cerrar antes de mañana un acuerdo que asegure que el programa atómico iraní no tiene capacidad militar.

Por primera vez desde abril, los contactos tuvieron lugar en el formato de reunión plenaria con los jefes de la diplomacia de Irán, por un lado, y, por otro, del grupo G5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Rusia y Alemania).

Este encuentro, en la víspera de la fecha límite estipulada por las propias partes, busca el impulso político que falta tras 20 meses de debates técnicos, diplomáticos y políticos.

John Kerry, secretario de Estado de EE.UU. y líder de esta negociación por parte del grupo internacional, ya advirtió el domingo que nunca se ha estado más cerca de un acuerdo pero que aún quedan por tomar decisiones importantes.

"Si se toman decisiones difíciles en los próximos días, y se toman rápidamente, aún podríamos tener un acuerdo esta semana. Pero si no se toman, no lo tendremos", señaló Kerry ayer.
El ministro chino de Exteriores, Wang Yi, el último en incorporarse hoy a la negociación en Viena, insistió en esa misma idea.

"Se han logrado nuevos progresos en los últimos días. Hay aún varios asuntos pendientes, pero pensamos que pueden encontrarse soluciones aceptables a esos temas. Por ello, un acuerdo completo está al alcance", dijo ante la prensa.

"Lo importante es que hoy y mañana todas las partes, especialmente Estados Unidos e Irán, deben tomar sus decisiones finales lo antes posible", sentenció.

Distintas fuentes insisten en que el acuerdo está incluso redactado y hasta le ponen extensión: 20 páginas complementadas con otras 60 en cinco anexos técnicos.
En todo caso, una fuente de la delegación alemana señaló hoy ante la prensa que "no habrá un acuerdo a cualquier precio".
"No debemos subestimar que importantes cuestiones aún no se han solucionado. Si en puntos clave no hay movimiento, no se puede descartar un fracaso (de las negociaciones)", advirtió ese negociador.

Qué falta entonces para tener un acuerdo que no solo podría acabar con un conflicto de 12 años sino que suavizaría la relación entre dos enemigos íntimos como Irán y Estados Unidos?
El principal atasco parece estar en el sistema de sanciones, políticas y económicas, que EEUU, la Unión Europea y la ONU han ido imponiendo a Irán en los últimos años para forzarle a renunciar a las partes más polémicas de su programa nuclear.

En general, Irán quiere que esas medidas, que estrangulan su economía, se levanten en cuanto se firme el acuerdo, mientras que las grandes potencias quieren que se vayan suavizando conforme se compruebe que Teherán cumple sus compromisos.
Una solución intermedia podría ser un mecanismo que permita reactivar las sanciones en cuanto que se detecte un incumplimiento del acuerdo para limitar el programa atómico iraní.

Pero según fuentes de ambas partes, Irán insiste de manera vehemente en que se levanten las restricciones a su programa de misiles balísticos y el embargo de armas en su contra, alegando que son cuestiones no relacionadas directamente con el tema nuclear.

La reunión de los ministros fue breve, de apenas 70 minutos. Al terminar, la instrucción fue que los equipos negociadores sigan con la redacción del acuerdo.

Se esperaba que los ministros volvieran a reunirse de nuevo sobre las 20.00 GMT, siempre con la vista puesta en la fecha límite de mañana, ante la que Irán ha mostrado más flexibilidad que las grandes potencias.

Sobre todo Washington desea terminar un acuerdo esta semana -antes del jueves, 9 de julio- ya que a partir de esa fecha el Congreso tendría no solo 30 sino 60 días para analizar lo pactado.

Esa extensión, que se debe al receso veraniego del legislativo estadounidense, haría que un eventual acuerdo nuclear permanezca más tiempo sin el visto bueno definitivo y así con más posibilidades de ser obstruido por sus críticos.

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