13 de abril de 2016 00:00

El invierno afecta a seis cantones de Manabí

La parroquia Riochico quedó bajo el agua desde el lunes, porque siguen las lluvias. Foto: cortesía de la Prefectura de Manabí

La parroquia Riochico quedó bajo el agua desde el lunes, porque siguen las lluvias. Foto: cortesía de la Prefectura de Manabí

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Yandri Escobar para
EL COMERCIO (I)

Las poblaciones en Portoviejo, Santa Ana, Flavio Alfaro, Chone, Bolívar y Rocafuerte, en la provincia de Manabí, siguen anegadas desde el pasado lunes.

Según la Secretaría de Gestión de Riesgos, en esos cantones se produjeron inundaciones en zonas rurales y urbanas, y deslizamientos en las vías.

Hasta el momento, las autoridades locales y provinciales no han reportado el número de personas evacuadas ni han cuantificado las pérdidas económicas.

Las parroquias rurales de Portoviejo fueron las más afectadas con el aguacero del domingo y madrugada del lunes. San Plácido, Alajuela, Calderón, Chirijos y Riochico quedaron bajo el agua, tras el desbordamiento del río Chico.

El centro urbano de Calderón parecía un río, porque el agua subió hasta un metro en la vía principal.

Según un reporte de la Secretaría de Gestión de Riesgos, en otras zonas del centro de la parroquia el agua había subido de 50 a 60 centímetros. Ayer, el nivel de las aguas empezó a bajar en Calderón y se reanudó la circulación vehicular.

La moradora Flory de García no sabe de dónde salió tanta agua. “Fue como un tsunami, todo fue tan rápido”.

Los afectados perdieron pollos, chanchos, caballos y ganado vacuno, que se ahogaron.

Según el alcalde de Portoviejo, Agustín Casanova, el daño es grande, sobre todo en las parroquias Calderón y Riochico. “120 militares y policías actuaron en labores de rescate y se coordina con el Ministerio de Inclusión Económica y Social para habilitar dos albergues”.

En la parroquia Riochico aún recuerdan cómo la creciente los levantó de un tirón. Horacio Cedeño escuchaba atento la radio cuando el locutor informaba sobre una creciente y un posible desbordamiento del río Chico. A las 04:30 del lunes, Cedeño comenzó a levantar los electrodomésticos.

Aparentemente, todo estaba a salvo, pero a las 06:00 el río empezó a recorrer las calles de la parroquia y a las 08:00 todo estaba inundado, incluidas las viviendas. A las 08:30 el agua le llegaba a Cedeño hasta el pecho.“Todo fue tan rápido, parecía que un tsunami estaba pasando, no me dio tiempo a nada, solo pude sacar a mi esposa y a mi hijo de 8 años, porque si no se me ahogaban”.

Sentado en una camioneta, Cedeño contemplaba su casa. Cerraba sus ojos por unos segundos y los volvía a abrir, para darse cuenta que no era un sueño. Abrazó a su hijo, tratando de asimilar la desgracia.

Dos casas más allá de la de Cedeño, la familia Chávez-San­­tana vivió el mismo horror.

“En mis 30 años que llevo viviendo en Riochico, no he visto una inundación tan grande como esta, parecía película, el agua subiendo rápidamente y nosotros tratando de poner a salvo nuestras vidas”, relató la moradora Maura Santana.

La familia perdió todo: camas, ropa, electrodomésticos, medicinas, absolutamente todo. “Esto ha sido terrible”.

El alcalde Casanova informó, luego de una nueva inspección que hizo ayer, que la creciente se mantenía en las comunidades La Balsito, San Vicente y San Francisco, de la parroquia Riochico.

En la comunidad San José 1, de la parroquia San Plácido, Ramón Macías señaló que apenas tuvo tiempo para evacuar a sus cuatro hijos, para que no se ahogaran, ya que la crecida del río no le dio oportunidad de reaccionar. “Perdí todos mis bienes, estoy enfermo y mi mujer tiene epilepsia”.

Patricio Espinel, coordinador (e) de la Secretaría de Gestión de Riesgos, informó que la represa Poza Honda alcanzó el lunes una cota 106,3 metros sobre el nivel del mar y empezó a salir agua por el vertedero. “Tuvimos que evacuar agua por un túnel secundario”.
El funcionario indicó que la cota máxima de esta presa es de 106,5 metros y que se mantiene el monitoreo.

El Municipio pidió estar atentos a quienes viven cerca de las riberas del río Portoviejo.

Manuel Vera, analista de la Unidad de Riesgos del Cabildo, indicó que se trabaja en la evaluación de daños y familias afectadas por las inundaciones.

Los daños en otros cantones manabitas

Según reportes del ECU-911, hubo deslizamientos de tierra en la vía Flavio Alfaro-El Carmen (La Crespa). En este sector, el problema es constante.

La compañía Equitesa interviene en los tramos dañados de la vía Portoviejo-Pichincha, como La Cantera, Mancha Grande Abajo y Cerro Mancha Grande.

En Junín también hubo derrumbes. El alcalde Kléber Solórzano informó que los mayores inconvenientes se presentan en los sectores Andarieles, Dos Bocas, La Tablada, El Algodón y Guayabales.

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