5 de febrero de 2015 10:31

Inundaciones en África vulneran la dignidad de mujeres y niñas

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Agencia IPS

Las inundaciones del río Zambezi tuvieron consecuencias devastadoras para tres estados de África austral. Los países más afectados fueron Malawi, Mozambique y Zimbabwe.

Se perdió ganado ahogado, los cultivos quedaron sumergidos o fueron arrasados por el agua y la infraestructura sufrió daños graves. Y lo peor, cientos de vidas humanas se perdieron, y la dignidad de mujeres y niñas está en riesgo.

En Malawi, unas 638.000 personas han sufrido las consecuencias de las inundaciones, lo que llevó al presidente Peter Mutharika a declarar estado de desastre; otras 174.000 debieron abandonar sus hogares en tres de los 15 distritos más afectados.

Además, hubo 79 personas muertas y 153 desaparecidas. Todavía no hay datos discriminados por edad y sexo, pero se estima que unas 330.000, de las 638.000 desplazadas en los campamentos, son mujeres, y hay cerca de 108.000 jóvenes.

En Zimbabwe, la situación también es crítica. Según la información inicial, hay unas 6.000 personas (alrededor de 1.200 hogares) damnificadas, de las cuales 2.500 (unos 500 hogares) necesitan ayuda de forma urgente. Se estima que entre 40 y 50 por ciento son mujeres o niñas. Más de 10 personas se ahogaron y muchas más quedaron lesionadas, desplazadas o sin hogar.

En Mozambique, en casi todas las 11 provincias cayeron abundantes precipitaciones. La provincia central de Zambezia sufrió la peor parte, pues un puente que conecta el centro con el norte del país quedó destruido por las inundaciones en el distrito de Mocuba. Niassa y Nampula también sufrieron bastantes daños.

Esas tres provincias están entre las más pobres de país; para las personas más vulnerables, en especial mujeres, niñas y niños, el impacto de las inundaciones puede ser devastador.

Unas 120.000 personas, o unas 24.000 familias, se vieron afectadas por los desbordes; murieron 64 a causa de las inundaciones, los rayos o el derrumbe de viviendas. Y más de 50.000, unas 12.000 familias, necesitan algún refugio. Otras huyeron al vecino Malawi. Por lo menos 700 de las 2.500 que huyeron, ya fueron repatriadas.

Mozambique sufre inundaciones recurrentes. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ayuda al gobierno y a otras agencias a redoblar esfuerzos para preservar la dignidad de mujeres y niñas. Las iniciativas incluyen paquetes con insumos de salud reproductiva, de higiene y para la prevención de la violencia de género.

Necesidades de salud y salud reproductiva

Como en la mayoría de las crisis humanitarias, las mujeres, las niñas y los niños son los más afectados. En Mozambique, por ejemplo, cerca de 1.000 huérfanos y más de 100 mujeres embarazadas y niñas necesitan atención urgente.

Imagine ser una mujer embarazada rescatada por aire de un área anegada y trasladada a un campamento sin partera ni equipo esterilizado ni suministros médicos para garantizarle un parto seguro. Esta es la situación que sufren innumerables mujeres embarazadas.

Además de los esfuerzos de los socios para atender las necesidades de seguridad alimentaria y de infraestructura de los damnificados, las mujeres y las niñas son especialmente vulnerables a la explotación y la degradación de su dignidad y merecen una atención adecuada.

En Malawi, unas 315 mujeres visiblemente embarazadas fueron identificadas en los distritos más afectados. Entre el 10 y el 24 de enero, hubo 88 partos en 62 campamentos en esas áreas.

Veinticuatro de esos partos fueron de madres adolescentes de entre 15 y 19 años, como se informó desde el sureño distrito de Phalombe, donde la fertilidad y el embarazo adolescente son generalmente altos.

Las mujeres que viven en los campamentos de desplazados temen sufrir violencia de género, violación y otro tipo de abuso sexual. Ya hubo varias denuncias.

En uno de los distritos, las autoridades registraron 124 casos.

El diseño de los campamentos y la ubicación de los excusados son factores que contribuyen a la violencia de género. "Los baños están lejos de donde dormimos. Tememos caminar hasta allí de noche por miedo a que nos violen. Si estuvieran más cerca, nos ayudaría", señaló una mujer en el campamento de Bangula.

La higiene y la dignidad personal es un gran desafío para las mujeres y las jóvenes, en especial las adolescentes. En el campamento de Tchereni, en Malawi, una de ellas confesó: "Perdí todo durante las inundaciones. Mi mayor desafío es cómo arreglarme con la menstruación".

Mujeres y niñas comparten productos sanitarios, lo que compromete seriamente su salud y su dignidad.

Acción urgente

Con el fin de atender las necesidades en materia de salud sexual y reproductiva de las poblaciones damnificadas, el UNFPA de Malawi reclutó y distribuyó coordinadores de género y salud reproductiva de tiempo completo para apoyar a las autoridades en la gestión de este asunto, de la violencia de género y del VIH/sida en los campamentos.

El UNFPA también distribuyó paquetes con elementos para la prevención en salud reproductiva, así como medicamentos y equipos médicos para ofrecer partos seguros, incluidas las cesáreas, y atender complicaciones relacionas con el embarazo y el parto en seis distritos y dos hospitales centrales en las áreas afectadas.

Se entregaron unos 300 paquetes y se adquirieron otros 2.000, la mitad de los cuales prácticamente ya se distribuyeron entre mujeres en edad reproductiva en algunos de los distritos más afectados para que puedan vivir con dignidad en una situación de crisis.

La Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja lanzaron un llamado de emergencia de 2,7 millones de francos suizos (unos 2,91 millones de dólares) para ayudar a la Media Luna Roja de Malawi a redoblar su respuesta de emergencia, que incluye una detallada evaluación de las necesidades de las regiones afectadas, la adquisición de alimentos, y de materiales de construcción, así como su distribución, además del suministro de agua y servicios sanitarios.

Un proceso similar se aplicó para Mozambique y Zimbabwe, con el fin de salvar más vidas ofreciendo asistencia inmediata a las personas necesitadas.

Pero como socios que trabajamos juntos para atender los numerosos problemas que sufren los damnificados y las alertas de más riesgos de inundaciones, no podemos desatender la difícil situación de las mujeres y las niñas.

En las situaciones de crisis humanitaria, en especial, la dignidad y los derechos y la salud reproductiva de la población femenina merecen toda nuestra atención.

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