17 de junio de 2018 16:27

Íngrid Betancourt y Clara Rojas, víctimas de las FARC apoyan a candidatos presidenciales distintos en Colombia

La ex candidata presidencial y su jefa de debate fueron secuestradas en 2002 y pasaron más de seis años en manos de la guerrilla. Una apoya a Gustavo Petro, mientras que la otra se ha expresado a favor de Iván Duque. Foto: Tomada de Infobae

La ex candidata presidencial y su jefa de debate fueron secuestradas en 2002 y pasaron más de seis años en manos de la guerrilla. Una apoya a Gustavo Petro, mientras que la otra se ha expresado a favor de Iván Duque. Foto: Tomada de Infobae

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Infobae - Red de Noticias Albavisión

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En febrero 2002, poco después del fracaso del proceso de paz entre el gobierno colombiano de Andrés Pastrana y las FARC, la entonces candidata presidencial Ingrid Betancourt viajó a San Vicente del Caguán, en el centro del conflicto armado, para un acto de campaña en un momento difícil en cual el el retorno de la violencia se hacía inminente.

Betancourt se trasladó a esta localidad en medio de la llamada Zona de Distensión, un área designada por Pastrana como base para las negociaciones, junto a Clara Rojas, su amiga, jefa de debate y colaboradora cercana en la campaña.

En un hecho que recorrió el mundo y marcó una época en Colombia, ambas fueron secuestradas por las FARC y pasaron más de seis años en cautiverio.

Ahora, Betancourt y Rojas, dos icónicas víctimas de la guerrilla marxista y del conflicto que azota al país desde hace casi 60 años, se han plegado a la campaña apoyando a candidatos distintos en la segunda vuelta que este domingo tiene lugar en Colombia.

Betancourt se ha manifestado claramente a favor de la fórmula presidencial liderada por Gustavo Petro y Ángela María Robledo, del movimiento Colombia Humana.

"Aquí hay dos visiones de país que se están disputando, una visión de país que no cree en la paz, que lo que no se logró militarmente se quiere lograr a la fuerza y esa es la que podría tener Iván Duque", indicó Betancourt, resaltando su apoyo al acuerdo firmado en 2016 entre el gobierno del actual presidente Juan Manuel Santos y las FARC que significó la desmovilización final de la guerrilla.

Mientras que Rojas, quien en un principió aseguró que votaría en blanco, desconfiada de ambos candidatos, finalmente se expresó en apoyo de Iván Duque y Marta Lucía Ramírez, del uribista Centro Democrático.

"Es un gusto acompañarlos. Yo he venido reflexionando mucho y he encontrado más cosas positivas de todos, que yo creo que eso es lo que une a Colombia y me ha llegado el mensaje plenamente", explicó, de acuerdo a la revista Semana.

Rojas también defiende, como Betancourt, a los acuerdos de paz, aunque aseguró que Duque y Ramírez "no los harán trizas" y que "confía en ellos".

La vida en cautiverio y el quiebre

Betancourt y Rojas vivieron su secuestro de manera muy distinta y en lo profundo de la selva colombiana, vestidas con los mismos uniformes de la guerrilla en una mimetización forzada planeada para confundir los militares, acabaron por romper el vínculo.

La ex candidata presidencial era una prisionera de alto perfil en poder de las FARC y su liberación se convirtió en una prioridad del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, que lo logró en julio de 2008 mediante la "Operación Jaque".

Mientras Rojas había sido liberada por la guerrilla en enero del mismo año en una acción unilateral de las FARC con intervención del entonces presidente venezolano Hugo Chávez.

La historia de Rojas adquiría una densidad especial porque en 2004 había dado a luz en el campamento a un hijo, Emmanuel, con el que vivió apenas ocho meses antes de que la guerrilla se lo quitara y lo dejara abandonado con un campesino en Guaviare, en un estado de salud deplorable.

El niño, cuyo padre pertenecía a las FARC pero sigue sin conocerse su identidad, fue llevado luego a un hospital público e ingresado al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), donde permaneció hasta la liberación de su madre en 2008 y los exámenes de ADN que permitieron el reconocimiento y el reencuentro.

¿Pero por qué entraron en conflicto Rojas y Betancourt?

Rojas admitió en una entrevista con el periódico El País que comenzó a irritarse con su amiga cuando, durante un segundo intento de fuga a poco de ser capturadas, Betancourt frustró la huida al descontrolarse frente a un avispero, lo cual alertó a los perseguidores

"Cada una culpaba a la otra de que hubieran fracasado los intentos de fuga, pero nunca nos lo dijimos. Todo aquel dolor mal digerido creó entre nosotras una barrera de silencio. No podría decir que ocurriera un hecho concreto que rompiera nuestra amistad. Fue más bien un distanciamiento progresivo.

Rojas asegura que el enojo mutuo fue tal que los comandantes guerrilleros decidieron separarlas en varias oportunidades.

Separada y aislada en su silencio, Rojas comenzó además a transitar un cautiverio muy distinto cuando supo en 2003 que estaba embarazada.

"Antes del secuestro había pensando en tener un hijo. Notaba desde hacía un tiempo que estaba corriendo mi reloj biológico. Por eso, al saber que estaba embarazada, aunque fuera en una situación inverosímil y arriesgada, pensé que tal vez se trataba de la última oportunidad de cumplir mi aspiración de ser madre", explicó.

Betancourt y otros prisioneros enseguida la acusaron de irresponsable y quisieron saber cuál guerrillero era el padre, lo cual aumentó su sensación de aislamiento. Tampoco quería ya escapar, por temor a poner en peligro al niño, algo que finalmente no logró evitar.

El nacimiento de Emmanuel, a través de una cesárea alucinada practicada en la selva por un enfermero armado con un manual de medicina, un cuchillo y algo de anestesia, como relató Rojas a El Espectador, fue una de las imágenes más fuertes del último tramo del conflicto entre las FARC y el gobierno colombiano, que vuelve ahora a proyectarse entre ambos candidatos a la presidencia del país.

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