5 de octubre del 2016 00:00

22 equipos de alerta del volcán Tungurahua operan a medias

Antonio Chávez, vigía de la comunidad Juive Grande, indica el daño en un interruptor. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Antonio Chávez, vigía de la comunidad Juive Grande, indica el daño en un interruptor. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 4
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Fabián Maisanche
Redactor
fmaisanche@elcomercio.com (I)

Las sirenas ubicadas en el cantón Baños de Agua Santa no se encendieron la semana pasada cuando fueron activadas para alertar sobre el nuevo aumento de la actividad eruptiva del volcán Tungurahua.

La activación de los 10 aparatos, que funcionan en las provincias de Tungurahua y Chimborazo, se realizó a las 17:30 del 26 de septiembre para cambiar la alerta de amarilla a naranja. La medida fue dispuesta por la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR).

La Unidad de Gestión de Riesgos del Municipio también activó sus 12 sirenas, pero no todas funcionaron.

El mal estado de los equipos ya fue informado por la Cruz Roja Ecuatoriana, a través de su proyecto piloto ‘Ponte Alerta’, que se ejecuta en este cantón tungurahuense para mejorar la prevención en desastres.

En ese informe, los funcionarios y los vigías del coloso indicaron que los equipos tienen problemas en las baterías, cables, interruptores y otros componentes. Durante estos 17 años de reactivación del volcán andino, los aparatos han sido instalados por el Cabildo, la Cruz Roja y la desaparecida Defensa Civil.

Por ejemplo, las baterías de las radios portátiles, utilizadas por los vigías para reportar la actividad superficial a los técnicos del Observatorio del Volcán Tungurahua, no se cargan fácilmente de energía.

En la vivienda de Antonio Chávez, vigía de la comunidad Juive Grande, están instaladas cuatro bocinas. Se ubican en la parte alta de un poste y no sirven, porque los alambres, las baterías y las tarjetas electrónicas están dañados.

Esos aparatos están guardados en una pequeña caja metálica, ubicada junto al ingreso de la vivienda de Chávez.

A pocos metros de las chacras de maíz, tomate de árbol y las viviendas de un piso, con techos de teja y pequeñas ventanas, aparecen las quebradas por donde descenderían los flujos piroclásticos del coloso activo desde octubre de 1999.

Algunas sirenas deberán ser calibradas por sugerencia de la Secretaría de Riesgos. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Algunas sirenas deberán ser calibradas por sugerencia de la Secretaría de Riesgos. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

“No sirven para nada estos equipos. Ya avisamos a las autoridades para que nos ayuden por si algo pasa con el Tungurahua”, comentó Chávez.

Las sirenas, que se activaron de manera manual el 26 de septiembre, operan en el sector de Los Pájaros, en el Cuerpo de Bomberos, en la sede de la Cruz Roja, en los barrios Inés María, El Salado, Ulba, Pondoa, así como en el cuartel de la Policía Nacional y en las piscinas Modernas.

En esta última fue desmontada para la construcción del nuevo complejo de piscinas.

Los técnicos de la Unidad de Riesgos del Municipio indicaron que el equipo será reubicado, pero desconocen el lugar.

María Reyes es la responsable de activar las sirenas en el ingreso a las piscinas de El Salado, a pocos metros de la quebrada Bascún, por donde también bajarían los flujos.

La mujer indicó que el aparato se encendió ese lunes, pero su sonido es muy bajo. “Tienen que hacer el mantenimiento porque no ha sido activado desde hace mucho tiempo (desde febrero del 2014). Solo la encendemos cuando las autoridades cambian la alertas y hay el descenso de flujos piroclásticos”.

El arreglo de los aparatos a cargo del Municipio se hará este mes. Según Marcelo Espinel, director de la Unidad de Riesgos municipal, en algunas sirenas electrónicas se harán cambios de componentes y en otras se engrasará las partes que emiten los sonidos.

“Estamos haciendo un trabajo programado con la ayuda de otras instituciones. Hemos conversado con la Secretaría para intentar enlazar el sistema de ellos con el nuestro y ahora trabajamos para dotarles de baterías a los vigías”.

Los técnicos del Cabildo esperan adquirir 30 baterías para entregar a los 40 vigías que laboran en las dos provincias.

Carlos Sánchez, vigía de la Casa del Árbol en la comunidad Ulba, aseguró que la carga de la batería de su equipo dura de cuatro a cinco horas.

Otra dificultad que se evidenció el 26 de septiembre fue la interferencia con la frecuencia de activación de las sirenas de la Secretaría de Riesgos. “Las dos señales se unieron el lunes al momento de activar los aparatos. Nosotros no podíamos informar lo que pasaba y ellos se demoraron en activar las sirenas”, contó Sánchez.

Ante esta dificultad, la SGR solicitó la construcción de una antena y la frecuencia exclusiva para las alarmas que pueden ser activadas desde las salas del ECU 911 en Ambato o Quito. Pablo Morillo, coordinador zonal de la SGR, dijo que ya se enviaron los informes técnicos para su aprobación.“Hemos solicitado a la empresa contratista que calibre el sonido de varias sirenas y añada el anuncio (audio) preventivo en inglés y español”.

En contexto


Las poblaciones asentadas en las faldas del volcán Tungurahua cuentan con el Sistema de Alerta Temprana. La activación en el cambio de alerta amarilla a naranja por los técnicos de la Secretaría evidenció que las sirenas no funcionan y otras deben ser calibradas.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (1)
No (0)