17 de December de 2009 00:00

Los informales piden al Municipio una tregua de 15 días

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Redacción Guayaquil

Las fricciones entre elementos de la Policía Metropolitana y los vendedores informales se mantienen en el centro de Guayaquil. Ayer, nuevamente la Policía Nacional tuvo que mediar para evitar incidentes mayores.

Los problemas se presentaron, esta vez, en los alrededores de la Caja del Seguro Social, en la avenida Olmedo y Chimborazo.

Desde las 07:00, varios comerciantes comenzaron a instalar sus puestos en las aceras, aprovechando que a esa hora había poco control de la guardia municipal. Pero, media hora después comenzaron los roces. Un piquete de policías metropolitanos llegó al sector para desalojar a quienes, por segundo día consecutivo, instalaron  sus puestos en la calle.

Los enfrentamientos aumentaron por la negativa de los vendedores en levantar sus puestos, como exigían los metropolitanos. Un comerciante mostró sangre en su camiseta por una herida en su cabeza. Acusaba a un metropolitano de agredirlo con el tolete.

Por su parte, la gendarmería municipal utilizó sus escudos y toletes para protegerse de los golpes y el lanzamiento de algunas piedras y palos.

“Lo que pedimos públicamente al señor Alcalde de Guayaquil es que por Navidad y Año Nuevo nos permita vender nuestros productos. No queremos obstaculizar el tránsito. Pedimos que se nos autorice ubicarnos atrás de la Caja del Seguro y de almacenes  Tía, por la calle Colón”, manifestó Antonio Tagua, quien dijo que es dirigente de los informales.

Incluso, Tagua dijo que los comerciantes están dispuestos a ir a la red de mercados desde los primeros días de enero. “Una solución inmediata, para llevar un bocado de comida y un juguete a nuestros hijos en Navidad, es poner nuestros puestos en la calle Calixto Romero”, acotó.

Con la llegada de elementos de la Policía Nacional los ánimos se calmaron en algo. Como en ocasiones anteriores, formaron un cerco entre ambos bandos. Sin embargo, los vendedores esta vez se apostaron en plena avenida Olmedo y, momentáneamente, cerraron el tránsito vehicular.

Con lágrimas en los ojos, el comerciante Raúl Villamar pidió al alcalde Nebot que se conduela de los vendedores y se les permita trabajar libremente los próximos 15 días. “En nuestras casas nuestras criaturas nos reciben con un abrazo para que les demos un dulce o un pan. Desgraciadamente los vendedores informales muchas veces no llevamos ese sustento a nuestros hogares porque no podemos trabajar”, expresó.

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