22 de septiembre de 2016 00:00

22 reformas tributarias en casi una década en Ecuador

El número de contribuyentes creció de 627 000 en el 2007 a 1,9 millones en el 2016. Foto: Pavel Calahorrano / EL COMERCIO

El número de contribuyentes creció de 627 000 en el 2007 a 1,9 millones en el 2016. Foto: Pavel Calahorrano / EL COMERCIO

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Valeria Heredia

En menos de una década se han puesto en marcha 22 reformas tributarias. El reciente proyecto de Incentivos, aprobado por la Asamblea y que espera de la sanción del Ejecutivo, se incluye en esta larga lista.

En estos diez años la recaudación casi se triplicó y pasó de USD 5 362 millones en el 2007 a 13 590 millones esperados en el 2016, según el Servicio de Rentas Internas (SRI). Las reformas generaron unos 300 cambios para el contribuyente.

El SRI cree que un 92 % de la recaudación se explica por una mejora en la gestión (menor evasión y elusión) y solo 8% por las reformas, las cuales han respondido, al menos, a seis objetivos.

El número de contribuyentes creció de 627 000 en el 2007 a 1,9 millones en el 2016.

Para Richard Martínez, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano, si bien las reformas buscaron corregir algunos temas que preocupaban al Gobierno, como la elusión o la salida de divisas del país, el principal fin ha sido recaudatorio. Ello explica el peso que tiene, por ejemplo, el impuesto a la salida de divisas. Y aunque hubo incentivos, no fueron suficientes para atraer inversión.

El asambleísta Ramiro Aguilar calificó a las reformas de erráticas y con un fin recaudatorio. “Con un cambio tributario, el Estado puede incentivar un sector y desincentivar otro. Eso es planificación. Pero aquí se da una reforma cada vez que el Gobierno necesita plata sin entender el impacto y que hay un golpe a la economía”.

En busca de la redistribución

El 2007, el Gobierno anunció una “profunda” reforma para reducir las brechas entre ricos y pobres. La norma aprobada por la Asamblea de Montecristi incluyó dos cambios para, según el Régimen, “vencer el histórico cáncer social de la desigualdad”: alza del impuesto a las herencias del 5% hasta un tope del 35% y cambio a la tabla del impuesto a la renta para personas naturales, que elevó el tope del tributo del 25 al 35%. Pero al cabo de nueve años, según el Gobierno, el “cáncer” no había desaparecido; por ello, en junio del 2015 envió una nueva reforma para subir el impuesto a la herencia hasta un tope del 77,5%. El proyecto fue retirado temporalmente, debido a protestas ciudadanas y quejas de constructores, que alertaron sobre una paralización de su actividad.

Evitar salida de divisas

El impuesto a la salida de divisas (ISD) se creó el 2008 y gravaba con 0,5% a las transacciones hacia el exterior. En 2009 subió al 1%; un año después pasó al 2% y desde 2012 es del 5%. Sin este tributo, “ya hubiéramos sido expulsados de la dolarización”, sostuvo vía correo el SRI. Para la Federación de Cámaras de Industrias, el ISD afecta a la actividad productiva al gravar incluso a materias primas y bienes de capital. Pese al crédito tributario para ciertos productos y a que hay exenciones (por ejemplo, desde 2015 está exento el financiamiento externo a través del mercado de valores), el ISD afecta a la liquidez de la industria, acota. Para el titular de la Cámara de Comercio de Quito, Patricio Alarcón, lo que incentiva la salida de dólares es la falta seguridad jurídica.

Rebajas de impuestos

Expertos y gremios del sector productivo califican como positiva la reducción del 25 al 22% de la tarifa del impuesto a la renta (IR). El beneficio se introdujo en el 2010 con el Código Orgánico de la Producción. Más de 119 000 sociedades se beneficiaron de esta reducción, según el SRI. Además, incluyó otros incentivos como exoneración del IR hasta por 10 años para nuevas inversiones fuera de Quito y Guayaquil, beneficios por nuevos empleos o por emplear a personas con discapacidad, etc. Para Francisco Alarcón, titular de la Cámara de Comercio de Guayaquil, no obstante, los incentivos han sido mínimos e insuficientes para alentar nuevas inversiones. Un beneficio importante para personas naturales es la deducción de gastos personales en el pago del IR.

Lucha contra la evasión

La punta de lanza contra la evasión fiscal ha sido el combate de los paraísos fiscales. Para ello, el SRI no solo los identificó sino que impuso incrementos impositivos, cuando capitales ecuatorianos van a esos destinos. El cobro del anticipo al impuesto a la renta (IR) también busca reducir la evasión. Para ello, desde el 2010 este tributo no grava la renta sino la operación de las empresas. Según el SRI, 65% de firmas paga un IR mayor al anticipo y solo 35% paga más por anticipo que por IR. La ley dice que la tasa del IR es del 22%. Pero, según la Federación de Cámaras de Industrias, el impuesto efectivo que terminan cancelando es del 45%. El exceso no se recupera. Esto último será remediado con la reciente reforma, que espera la sanción del Ejecutivo.

Necesidad fiscal

El SRI insistió, vía correo, que el 92% de la presión fiscal responde a una mejora en la gestión y no a las reformas. Aun así, a lo largo de los años las tasas de algunos impuestos aumentaron y se crearon otros, como el impuesto a la salida de divisas, cuyo peso en la recaudación subió del 3 al 9% entre 2009 y 2015, según datos del SRI. La baja del precio del crudo desde el 2014 motivó varias reformas para generar ingresos para el Fisco, como la Ley de Incentivos a la Producción, aprobada ese año; la de Equilibrio Fiscal, de abril pasado, que gravó con ICE a la telefonía corporativa, subió el ICE a la cerveza, etc. Y, en este año, el terremoto que afectó a Manabí y Esmeraldas motivó la Ley de Solidaridad, que creó contribuciones a salarios, utilidades, etc.

Cambios de conducta

En la última década, el SRI también emprendió una lucha en contra de “los males más importantes” de la sociedad. En el 2011 introdujeron los llamados impuestos verdes para botellas plásticas no retornables y a la contaminación vehicular. Desde el 2010, el ICE para cigarrillos subió cada año y el sector licorero tuvo cinco alzas tributarias. Gracias a ello, dice el SRI, entre 2010 y 2015, la producción de cigarrillos bajó de 2,2 millones a 1,5 millones de unidades y la de licor, de 24 millones a 18 millones de litros. Para Felipe Cordovez, titular de la Asociación de Importadores de Licores, un análisis sobre consumo de licor debe incluir el aumento del consumo de otras categorías (como cerveza) y de licores ilegales. “El contrabando ha crecido de manera importante”.

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