14 de septiembre de 2014 16:55

Los impuestos a la comida chatarra no logran su objetivo si  a las personas no les interesa alimentarse sanamente 

el presidente de Ecuador anunció el pasado 30 de agosto del 2014, la intención de diseñar un ‘impuesto exclusivo’ para los productos nocivos. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

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Redacción ElComercio.com

La implementación de políticas públicas que regulen el consumo de comida chatarra se ha venido dando desde el 2011 en Europa. Países como Dinamarca, Hungría y Finlandia son algunos ejemplos. De la misma manera, en América Latina también se han creado impuestos especiales hacia este tipo de comida.

Así, por ejemplo, desde 2012, en Perú, Uruguay y Costa Rica se prohibió la comida poco saludable en las escuelas públicas. En el 2013, México implementó un gravamen que regula el consumo comida chatarra. Finalmente, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció el pasado 30 de agosto del 2014, la intención de diseñar un ‘impuesto exclusivo’ para los productos nocivos. De acuerdo con Correa, la creación de este impuesto serviría para financiar la atención de enfermedades provocadas por la mala alimentación.

Un ejemplo directo de cómo los gobiernos están buscando mejorar la salud de los ciudadanos constituye Dinamarca. En este país existen impuestos sobre el azúcar, chocolates, bebidas gaseosas y grasas. La implementación de este último impuesto, en 2011, ha hecho que productos como la mantequilla y el aceite tengan un consumo limitado

De acuerdo a una publicación realizada en el blog del periodista Guillermo Tejada Dapuetto, el 4 de octubre del 2011, el director alimentario de la Confederación e Industrias de Dinamarca, Ole Linnet Juul, dijo que este gravamen incrementó el costo de una hamburguesa en 15 centavos, aproximadamente. Lo mismo sucedió con el paquete de mantequilla que se incrementó en unos 40 centavos.

No obstante, el Gobierno dio a conocer que aboliría el tributo, porque en lugar de cambiar los hábitos alimenticios de los ciudadanos, los incentivó al contrabando de productos por las fronteras con Alemania y Suecia.

De la misma manera, en 2011, en Hungría se implementó el impuesto conocido como la ley de la hamburguesa. Este gravamen aplica a las gaseosas, repostería, refrigerios salados y saborizantes artificiales. La medida fue aprobada por el parlamento húngaro y pretendía reducir el índice de obesidad.

Otro de los países que ha tomado medidas para mejorar la salud de los habitantes es Finlandia. En este país se paga USD 0,09 más por cada bebida con gas y chocolates. Lo mismo sucede con Francia, que desde 2012 se paga USD 0,94 por cada bebida energética o azucarada.

Del mismo modo, en la búsqueda por mejorar la calidad de vida de las personas, el Parlamento Latinoamericano (Parlatino), informó el 25 de marzo del 2014, que se impulsó una ley marco en los países de la región con el fin de regular la publicidad y etiquetado de la llamada comida chatarra.

Sin embargo, la publicidad no es el único aspecto donde las leyes intervienen. El consumo de este tipo de comida también se ha ido regulando. Así, por ejemplo, desde 2012, en Perú, Uruguay y Costa Rica se prohibió la comida poco saludable en las escuelas públicas. De la misma manera, para octubre del 2013, México fue el único país de la región que llevó a cabo la implementación de leyes que regulen el consumo comida chatarra. El Congreso aprobó un impuesto especial de 8% a los alimentos envasados y un gravamen fijo de un peso (unos US$0,08) por litro a las bebidas azucaradas, según informó el diario Wall Street Journal en su portal web.

Lo mismo sucede con Colombia. En este país, Alejandro Gaviria, ministro de Salud y Protección Social, sugirió la implementación de un impuesto a estas bebidas.

En países como Bolivia, Brasil y Chile también se ha discutido un posible impuesto. De este modo, en 2010, el ministro de salud de Chile, Jaime Mañalich, indicó que, para este año, se pensó incrementar el impuesto para la comida 'chatarra'.

Los países han creado políticas públicas que regulen el consumo de este tipo de comida para mejorar la salud de los ciudadanos. Sin embargo, los estudios científicos demuestran que la relación entre el consumo bebidas azucaradas y el incremento de peso es relativamente baja.

De acuerdo a un estudio publicado el 26 de enero del 2011 en American Journal of Clinical Nutrition, la efectividad de los impuestos a la comida chatarra dependería de si existe o no la información calórica en cada alimento. Además, debe existir un interés por parte del consumidor en mantener un estilo de alimentación adecuada.

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