30 de January de 2010 00:00

En Ibarra, el código se aplica poco

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Redacción Ibarra
ibarra@elcomercio.com

Hace 10 años, Manuela López se marchó de Ibarra para trabajar en Michigan, Estados Unidos. En el barrio Los Ceibos, a un costado de la avenida de El Retorno, compró un amplio terreno en USD 5 000. Hace un mes volvió a Ibarra.  Cuando recorrió la avenida de El Retorno no podía creer el cambio urbanístico y arquitectónico de esa zona.



USD 120 por mal uso
Según el ingeniero civil  Patricio Hoyo, para garantizar su seguridad los ciudadanos deben exigir a los profesionales que apliquen las especificaciones técnicas del Código de la Construcción del Ecuador.

Las multas que  aplica la Comisaría de Construcciones del Municipio de Ibarra se detallan así: USD 2 por m²  en caso de una construcción sin permiso e igual cantidad por aumento de pisos y la alteración de la línea de fábrica. Por uso de suelo incompatible, la sanción es de USD 120.“Es increíble la   cantidad de conjuntos que se han edificado. Hay restaurantes, micromercados, ferreterías, tiendas, farmacias, establecimientos educativos. Es una nueva ciudad dentro de otra”, dice López.

Este crecimiento urbanístico empezó en 2002, según datos de Planificación del Municipio de Ibarra. La propuesta del bono de la vivienda del Gobierno y las facilidades para acceder a los créditos hipotecarios ayudaron al sector de la construcción.

Sin embargo, este auge constructivo no va de la mano con la aplicación de una buena técnica constructiva, según Patricio Ochoa, comisario de Construcciones. Él  opina que los ibarreños no tienen cultura de la seguridad. “Para abaratar costos, muchos funden las losas durante los feriados o fines de semana para eludir a los inspectores. No se dan cuenta que con eso ponen en riesgo sus propias vidas en caso de que ocurriera un remezón de magnitud como el de Haití”.

Por eso, añade Ochoa, los tres inspectores de esa oficina realizan recorridos semanales en las zonas donde se autorizaron las edificaciones con la aprobación previa de los planos. “Si comprobamos que no se cumplieron con las especificaciones técnicas y como estipulan las normas, entonces se aplican multas. USD 2 por cada m² mal construido”, recalca Ochoa.

Además, no todas las zonas de Ibarra son apropiadas para construir viviendas o edificios de gran altura, dicen los técnicos.

Armando Méndez, jefe de la Unidad de Vivienda del Municipio de Ibarra, opina que las zonas de riesgo ya están consideradas en las ordenanzas y hay restricciones para su uso.

Las zonas vulnerables (alto riesgo) en Ibarra se observan a simple vista, según Méndez. Es el caso de las riberas del río Tahuando, el sector de La Campiña y en la zona del Paseo Bolívar, tras la calle Montalvo.

En ese sitio, a pesar del riesgo, existen unas 50 viviendas que se edificaron al filo de la quebrada sin respetar los 15 metros de línea de fábrica. El sector de Yacucalle, una vasta zona residencial, se caracteriza por tener suelos pantanosos  por causa de sus niveles freáticos superficiales.

“Los barrios y parroquias de Pugacho Alto, Alpachaca, Azaya, El Retorno, Caranqui poseen suelos sumamente duros, muy buenos para edificar. En El Retorno, incluso, se refugiaron los sobrevivientes del terremoto de Ibarra de 1868”, señala con autoridad Méndez.

Manuela López volvió con la idea de construir una casa en sus 1 000 m². Hace un mes estuvo tentada de contratar a un maestro albañil para empezar a hacer el presupuesto y comprar los materiales. Luego lo pensó mejor y decidió encargar la edificación y el asesoramiento técnico a un arquitecto y un ingeniero civil.

“Sé que me costará más, pero pienso levantar una vivienda de dos pisos que pueda resistir, Dios no quiera, un terremoto. Esta semana me entregarán los planos y los haré aprobar en el Municipio y en el Colegio de Ingenieros Civiles de Imbabura”, dice López. Pero pocos piensan como ella.

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