13 de April de 2010 00:00

El humor hace en un año lo que un político en 20: Sánchez

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Redacción Cultura

En uno de los sillones localizados en  la sala de Teatro Contraelviento, espera apacible Joel Sánchez.

A este comediante cubano y a Patricio Vallejo, director de Contraelviento, los une una amistad de años, por ello  es bienvenido en este espacio. En 1998 visitó por primera vez el Ecuador. Ahora, sus espectáculos ‘Todas las guerras’ y ‘Naufrago’ lo trajeron de vuelta al país.

En su palabra saltan espontáneos el chiste y la anécdota inteligentes, también las referencias al cine y a otros humoristas.

¿Cómo concibe el humor?

Ante todo es un arma impresionante para cambiar estructuras de pensamiento social.  Con el humor se puede lograr en un año, lo que un político hace en 20, pues a diferencia de otras manifestaciones artísticas o culturales, el humor se abre como un abanico: un ‘cacho’ no se queda en el momento, se reproduce por sus oyentes, por eso impacta a multitudes.
(Recuerda a Chaplin en ‘El gran dictador’, también los filmes de los hermanos Marx o Buster Keaton).



El humor es un arma impresionante para cambiar estructuras de pensamiento social
Joel Sánchez
Humorista cubano¿Con qué mecanismos construye su humor?

He estudiado las investigaciones de  Sigmund Freud, a Henri Bergson y tengo ubicadas 32 posibilidades para hacer humor, pero hay tres que son los principales: el chiste por referencia, la sorpresa y el absurdo. (Con respecto al humor de referencia, Sánchez estudia a su público, capta las diferencias entre los modismos. Antes de presentar su show, revisa su guión y ve si el referente del chiste está en, por lo menos, el 80% del público). De la sorpresa, dice que el humorista  debe ser hábil para saber qué solución dar  en contra del pensamiento normal del público. “Por ejemplo, Le Lutiers dice: De cada 10 personas que ven TV, cinco son... la mitad”. También considera que para hacer humor hay que buscarle todas las posibilidades absurdas a la situación. “El otro día eché un bostezo, - ¡Ajaaam, tengo un sueño!, y un amigo me respondió:  -Ojalá se te cumpla...”).

HOJA DE VIDA
Joel Sánchez
Nació en Las Villas, Cuba, en 1969. Reside en Medellín, Colombia.
Fundador en Cuba del Centro Promotor del Humor, junta a destacados humoristas de la isla. 
Director de Humoris Causa, en Cuba, y de Comedia Industrial, en Colombia.
Además de investigador se ha desarrollado como asesor de comediantes.

¿Cómo evitar caer en el estereotipo, en la risa fácil?

Es una cuestión de formación. Muchos humoristas surgen en entornos empíricos, sin saber de artes escénicas o humanidades, por ello muchas veces se ve la comedia como un arte menor. Contra eso, en Cuba creamos en los 90, el Centro Promotor del Humor para capacitar a más de 3 000 humoristas.

¿Qué recursos escénicos están en su show?

El humor para escena es de pequeño formato, muy sintético. Sí me desplazo por el escenario, muevo mucho las manos, voy ligando los chistes con la iluminación, el vestuario es muy simple, me propongo conversar con el público.

¿Cuánto de representación hay en eso?

Cuento todo en primera persona, incluso lo que les pasa a mis amigos. Cuando se trata de alguien más caricaturesco, el público sabe que  soy yo interpretando al personaje. (Entonces imita a Fidel Castro, toma la voz y el gesto del líder cubano. Fuera de Cuba no lo representa mucho: “El punto era hacerlo ahí, que estaba prohibido”).

¿Cómo ve el humor del quiteño?

Un gran compañero colombiano, Diego Parra, dice que el humor andino es hacia adentro, no para el disfrute del otro, sino para el de uno mismo. Y, por su puesto, tienen al maestro Carlos Michelena.

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