12 de junio de 2018 00:00

El Hospital del IESS Quito Sur trabaja al 70% de su capacidad

En el área de diálisis del Quito Sur hay 15 camas operativas. Falta habilitar 18 más. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

En el área de diálisis del Quito Sur hay 15 camas operativas. Falta habilitar 18. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Valeria Heredia

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Un movimiento intenso marca la jornada del Hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) Quito Sur. Esta casa de salud abrió sus puertas en diciembre del 2017  y ese mes atendió a 9 125 asegurados. Luego de seis meses, el número aumentó.

Así, en mayo hubo 34 080 personas en consulta externa, emergencia, hospitalización y cirugía, según datos del establecimiento de salud.

Mauricio Zúñiga, de 29 años, es uno de los pacientes. Desde enero se somete a tres tratamientos semanales de diálisis por su insuficiencia renal.

Él acudía al Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM). Sin embargo, el tiempo de espera le hizo preferir una opción menos congestionada y más cercana a su vivienda.

Esa es una de las razones por las que se abrió este establecimiento de segundo nivel: complementar las atenciones clínicas y quirúrgicas básicas del Hospital Andrade Marín y, en el futuro, de otros como el Eugenio Espejo o el Enrique Garcés. Hoy en día, como primera parte de su plan se realizan exámenes médicos.

Otra meta del Seguro Social es reducir las derivaciones a prestadores externos y, con ello, disminuir el pago por esos servicios. El IESS destinó en cinco años USD 3 226,7 millones para 361 prestadores -clínicas y médicos privados-, según el ente.

Para Marco Morales, expresidente del IESS, la construcción de un hospital debe responder a las necesidades de los asegurados, por lo que se debió dar prioridad a un establecimiento ginecológico y otro geriátrico. Ambos estaban dentro de la planificación.

En seis meses, el hospital ya funciona al 70% de su capacidad. Su gerente, Andrés Corral, dice que el porcentaje de funcionamiento es positivo, si se toma en cuenta factores como el tiempo de apertura. La construcción duró un año y costó USD 192 millones.

El costo de la construcción es otro de los cuestionamientos que hace Morales. Para él, la Contraloría -que hará exámenes especiales a la seguridad social- deberá analizar costos, forma de construcción y estudios de factibilidad.
La incorporación de nuevos funcionarios es una necesidad inmediata para este hospital. Tiene 1 722 trabajadores, administrativos (352) y médicos (1 370). Se espera 180 más.

La razón –indica- es que no se ha cubierto totalmente la planta médica. Disponen por ahora de 226 médicos generales y de 300 especialistas. En el primer grupo todavía faltan cuatro y en el segundo 76.

Si se logra completar la nómina de profesionales se alcanzará el 100% del funcionamiento. La mayor necesidad se concentra en las áreas de neonatología, anestesiología, emergencias y cuidados intensivos. “Por la baja o insuficiente oferta estamos condicionados”.

En Ecuador, la tasa de médicos por cada 10 000 habitantes alcanzó 18 profesionales en el 2015. Hubo un incremento desde el 2005, cuando apenas llegaba a 9, según el Anuario de Estadísticas De Salud: Recursos y Actividades de Salud del 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Con ello -dice- se espera que el Ministerio de Salud siga con el programa de posgrados para la formación de los médicos ecuatorianos. Anotó que cuentan con los recursos necesarios: USD 113 millones anuales para sueldos y otros gastos.

En la Unidad de Diálisis hay 33 camas, 15 están operativas y 18 no. Además, el personal está distribuido entre 25 enfermeras, cinco auxiliares, seis nefrólogos para adultos y un pediátrico y cuatro residentes. Trabajan en tres turnos. Pero la demanda es alta de modo constante, según el nefrólogo y encargado de la Unidad, José Luis Santana. Necesitarían, dice, cinco especialistas más para la atención a los pacientes.

Pese a estas faltantes, a pacientes como Mauricio Zuñiga les parece beneficiosa la apertura de esta casa de salud, ubicada en El Recreo, en el sur.
Conectado a una máquina, el joven miraba el trabajo de la enfermera, quien supervisaba que su diálisis avanzara. Contó que llegó al hospital con la salud deteriorada. Estaba bajo de peso y su vida corría peligro. Se inscribió en la lista para recibir el tratamiento y rápidamente fue aceptado.

Un equipo completo lo atiende. Un nutricionista, un nefrólogo y un cardiólogo fueron parte del grupo que ayudó a recuperar su salud.

En este hospital del IESS hay 36 especialidades clínicas y quirúrgicas y se espera atender al año a 1 200 000 asegurados. Francisco Quishpi, de 48 años, ha aportado durante 25 de ellos a la Seguridad Social. Descongestionar el Andrade Marín, cree, es un punto a favor, ya que debía esperar meses para acceder a una cita.

Con el afán de mejorar la atención, desde el 11 de junio se aplican algunos cambios. Así, la casa de salud recibe a sus pacientes a través del subsistema de referencias, como ocurre en todo el Sistema Nacional de Salud.

Esto implica que el paciente debe ir a uno de los dispensarios o centros médicos de primer nivel (Plaza del Teatro, Chimbacalle, La Magdalena, Mercado Mayorista o Ecuatoriana). Desde ahí, de ser necesario, será referido a este u otro hospital de segundo o tercer nivel, con un formulario.

En contexto

En este mes, la Contraloría inició un plan de control al IESS, que incluye 21 exámenes especiales a la infraestructura hospitalaria, ejecutada desde el 2012. En el gobierno anterior, la entidad emprendió nuevas construcciones para reducir demora en citas.

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