7 de mayo de 2017 00:00

En el país un hombre gana USD 354 y una mujer USD 277

En la empresa de Mercedes Cañizares se aplica la equidad salarial. Se paga según las capacidades de la gente. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

En la empresa de Mercedes Cañizares se aplica la equidad salarial. Se paga según las capacidades de la gente. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Carolina Enríquez

Ser mujer aún representa una desventaja cuando llega el momento de recibir el sueldo.

La última encuesta del INEC muestra que una empleada gana en promedio USD 277,1, frente a los 354,7 que percibe un hombre. La explicación tiene un origen de carácter cultural. A escala organizativa hay una percepción de que los hombres tienen menos obligaciones familiares, más credibilidad y tiempo para laborar y a la creencia de que la mujer está destinada a ocupar ciertos cargos y profesiones y no otros.

Comunicación, Recursos Humanos, Asuntos Corporativos y otros son algunas áreas en las que se cree que las mujeres tienen más empatía, según profesionales consultadas.

La asesora de marca e imagen personal y corporativa, Alejandra Paredes Aguilar ha desempeñado cargos directivos públicos y privados.

La experiencia le ha mostrado que el sueldo de una mujer pueden llegar a ser hasta 70% menor que el de un hombre en altas funciones empresariales. Esta es una muestra, dice, de que no se reconocen las capacidades profesionales de las mujeres. “En algunos casos no importa si cumples o incluso superas la meta de una compañía, las brechas persisten”.

Una mujer directiva puede alcanzar un sueldo de USD
9 000, pero un hombre incluso puede obtener USD 2 000 más. Según la organización Woman for Woman Ecuador, en los cargos más altos es donde más se sienten estas diferencias.

Según un estudio de Deloitte realizado a 100 empresas, entre los factores que explican esta situación está el hecho de que las compañías no valoran de la misma forma el trabajo de hombres y mujeres, la concepción cultural de que los hombres deben ganar más y la menor capacidad de negociación salarial por parte de la mujeres.

El 24% de las empresas encuestadas, sin embargo, cree que no hay diferencias.

La empresa Easy Dry paga sueldos y asigna responsabilidades a los trabajadores por sus capacidades y no por su género. Por ejemplo, la firma, que lleva nueve años en el mercado, tiene desde limpiadoras de autos hasta supervisoras. En este último puesto, independientemente del género, el salario es de unos USD 800. En cargos más bajos ganan unos 400, cuenta Mercedes Cañizares propietaria de la firma.

Pero reconoce que a escala general sí se producen diferencias laborales y salariales.

En el mundo empresarial los clientes prefieren empresarios y trabajadores hombres porque se cree, por ejemplo, que los varones tienen una mayor capacidad de mando y son menos conflictivos. Paredes, quien dejó el trabajo en relación de dependencia por su negocio de asesoría en Ecuador y Perú, puede llegar a cobrar USD 150 por tres horas de asesoramiento, mientras que un hombre el doble.

Pese a ello, si se compara las actuales diferencias salariales por género con relación a las que existían hace 10 años se observa que ha existido una mejora. El Plan Nacional del Buen Vivir, de hecho, incluyó entre sus objetivos remuneraciones justas sin discriminación.

Como parte de las políticas de mejoramiento en este segmento la Agenda Nacional de Mujeres 2014-2017, de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades), definió 13 lineamientos entre los que está el reforzamiento y mejora de control y regulación para garantizar dicha equidad.

En el Ministerio de Trabajo, por ejemplo, las inspectorías brindan asesorías a las trabajadoras que enfrentan situaciones de discriminación. No existe, sin embargo, regulaciones que, de forma punitiva, obliguen a que se pague lo mismo a ambos géneros.

En el mundo, según la Organización Mundial de Trabajo (OIT), la brecha salarial es del 23% en promedio. En el país, con base en datos de ONU Mujeres del 2015, era el 20%.

Pero estos son datos que aplican para el trabajo formal.
Una trabajadora con un empleo pleno; es decir, que labora las 40 horas a la semana y gana el salario básico o más, gana USD 515, USD 25 menos que un hombre en igual situación.

Pero una subempleada, que no cumple con esas condiciones laborales, gana USD 64,44 menos que un hombre.

Para María Corral, titular de Woman for Woman en Ecuador, hace falta información con relación a las mujeres que se encuentran en el subempleo.

Entre estas trabajadoras se encuentran emprendedoras. Viviana Rodríguez, quien tiene un taller de danza para niños y jóvenes desde hace tres años, ha sentido la diferencia. Los ingresos que recibe no reflejan lo que un profesor de danza gana. “Hay papás que prefieren hombres porque creen que tienen más conocimientos y fuerza de carácter.”

Según la OIT, habría que esperar hasta el 2086 para reducir las brechas salariales en el mundo, y siempre que los Estados y las empresas refuercen sus políticas y acciones.

Para Nathalie Cely, presidenta del Centro de Competitividad, Ideas, Innovación e Impacto, difundir e l impacto positivo en la productividad de las empresas lideradas por mujeres puede ayudar a disminuir las brechas.

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