29 de abril de 2016 06:35

Un hombre fue condenado a Diez años de trabajos forzosos por espionaje 

Desertores norcoreanos lanzan al aire globos con 300 000 panfletos con propaganda contra el gobierno norcoreano además de USD 2 000 dólares estadounidenses en billetes para que crucen la frontera cerca de la Zona Desmilitarizada. Foto: EFE

Desertores norcoreanos lanzan al aire globos con 300 000 panfletos con propaganda contra el gobierno norcoreano además de USD 2 000 dólares estadounidenses en billetes para que crucen la frontera cerca de la Zona Desmilitarizada. Foto: EFE

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Agencia AFP

Un coreano-estadounidense fue condenado a diez años de trabajos forzosos en Corea del Norte por subversión y espionaje, indicó este viernes 29 de abril del 2016 la agencia oficial china Xinhua en un despacho fechado en Pyonyang.

Este anuncio, coincidiendo con una agravación de las tensiones en la península coreana, llega un mes después de la condena a una pena aún mayor, de 15 años de trabajos forzosos, de un estudiante estadounidense, Otto Warmbier, que reconoció haber hurtado material propagandístico en un hotel de Pyongyang.

En su corto despacho, Xinhua indicó que Kim Dong-chul, de 62 años, fue condenado por el Tribunal Supremo de Corea del Norte.

Kim, naturalizado estadounidense en 1987, fue detenido en octubre pasado acusado de espionaje.

Fue exhibido ante las cámaras hace un mes, en una confesión orquesta, implorando clemencia por haber robado secretos militares.

Su detención se conoció en enero cuando apareció en una entrevista que CNN hacía en un hotel de Pyongyang a un pastor canadiense encarcelado.

Kim Dong-chul explicó entonces a CNN que había vivido los últimos 15 años en China y viajaba con frecuencia a la zona económica especial norcoreana de Rason.

Añadió que espió por cuenta de “elementos surcoreanos conservadores” y fotografió secretos militares en Corea del Norte.

Los medios oficiales norcoreanos afirman que fue detenido en Rason cuando estaba recibiendo una llave USB que contenía datos del programa nuclear norcoreano.

Los extranjeros que son detenidos en Corea del Norte se ven forzados con frecuencia a prestarse a una confesión pública como primer paso de su liberación eventual.

Pyongyang se sirvió en el pasado de la detención de ciudadanos estadounidenses para obtener la visita de personalidades como el ex presidente Bill Clinton.

Algunos especialistas de Corea del Norte estiman que la gravedad de las penas pronunciadas contra Warmbier y Kim ilustra el alto grado de tensión en la península, donde no ha dejado de deteriorarse el ambiente después de las pruebas nucleares norcoreana el pasado mes de enero.

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