10 de septiembre de 2015 12:04

570 hectáreas quemadas y solo 4 personas investigadas

Los bomberos evalúan en estos días las secuelas del incendio en Puembo; pero a las 14:33, las llamas regresaron. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO.

Los bomberos evalúan en estos días las secuelas del incendio en Puembo; pero a las 14:33, las llamas regresaron. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO.

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Evelyn Jácome

El fuego lo había arrinconado. Del un lado se levantaban llamas de hasta tres metros de altura y del otro había un barranco. Era como estar en la terraza de un edificio de cuatro pisos, decidiendo si debía saltar o esperar a que el fuego llegara.

Cuando se disponía a brincar, Marco Quinotoa, parado al filo de la peña, regresó a ver a la parte baja, donde sus compañeros, con un pitón (mecanismo que regula la salida de un líquido), le arrojaban agua. Se acomodó cerca del líquido y esperó hasta que el fuego cediera.

Estar parado sobre la vegetación que segundos atrás había estado encendida, le ocasionó quemaduras en sus pies. Heridas que, confiesa, ni siquiera sintió por la adrenalina. Pero en la noche, mientras se retiraba su traje lleno de hollín y ceniza, notó que el calor traspasó las botas (resistentes al fuego) sin dañarlas y le produjo ampollas. Eso pasó en el 2013, en el incendio de El Auqui.

Como miembro de la Unidad de Incendios Forestales del Cuerpo de Bomberos de Quito, Quinotoa sabe que cada vez que acude a un incendio forestal puede resultar lesionado, pero eso no lo intimida. Estuvo durante dos días en el incendio de El Auqui, hace dos semanas.

Para él, la topografía del terreno es siempre un reto, pero el principal riesgo es la asfixia.

Cuenta que dependiendo de la dirección del viento, el humo puede llegar en un par de segundos y nublar la visión. Además impide respirar. Los trajes especiales que usan quienes combaten incendios forestales son de excelente calidad, ignífugos, es decir resistentes a las llamas. Cada implemento los protege; sin embargo, la condición en la montaña es extrema. En un incendio forestal, la temperatura es extrema.

En este verano, nueve bomberos terminaron heridos y dos cadetes perdieron la vida. Según el Municipio, hasta el momento se han afectado 570 hectáreas, en 79 incendios de magnitud y, al menos, mil incendios de menor escala.

Juan Zapata, secretario de Seguridad, asegura que seis uniformados terminaron lesionados en el incendio de Puembo, que se inició el domingo y fue controlado la tarde de ayer. De ellos, cuatro se recuperan, mientras que dos presentan quemaduras y su situación es complicada; el alcalde Mauricio Rodas habló ayer de una situación crítica.

Tres bomberos terminaron heridos en el incendio de El Ilaló; dos de ellos ya fueron dados de alta. Según Zapata, las heridas más frecuentes son quemaduras y luxaciones de tobillos y rodillas.

Además, ocho personas han sido detenidas. Hace dos semanas, la primera fue sentenciada a pasar ocho meses preso por iniciar un incendio en el sector del Machángara. Cuatro más fueron retenidos por ser sospechosos de iniciar el incendio de El Auqui, pero no pudieron ser acusados por ser menores de edad. El martes, dos personas más fueron capturadas en El Recreo.

Uno de los mecánicos alertó a un policía metropolitano sobre la presencia de dos sospechosos que intentaban encender fuego. El Municipio puso la denuncia particular y el hombre, de 49 años, recibió prisión preventiva.

Infografía incendios en Quito


Ayer, en el sector de La Recoleta se detuvo a una mujer. Al momento, la Secretaría de Ambiente está evaluando los daños, ya que la zona era considerada patrimonial y ecológica.

Otra decisión fue crear un Comité de Operaciones Especiales Metropolitano para los incendios forestales. En Quito hay siete tipos de riesgos (agrupados en mesas) por los cuales el COE puede activarse. Estos son inundaciones, movimiento de masa, sismos, remolinos de vientos, accidentes de tránsito, incendios forestales y volcanes. La mesa sexta es la que se activó la noche del martes. La medida permite fortalecer el trabajo de 70 instituciones metropolitanas y nacionales.

Ahora se contará con el apoyo aéreo, con el ECU 911, se trabajará en conjunto con la Policía y el Ejército. Paralelamente, se realizarán patrullajes en las zonas más vulnerables. Para ello, se incorporó personal motorizado de la AMT. Además, 50 metropolitanos van a monitorear los parques metropolitanos y sectores como El Ilaló, El Placer y Toctiuco. 40 motorizados del Cuerpo de Bomberos y los miembros de las UPC también apoyarán.

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