17 de diciembre de 2016 09:13

Los habitantes de Panantza viven de la agricultura y ganadería

En la parroquia Santiago de Panantza (provincia de Morona Santiago) se instalaron controles militares para evitar nuevas invasiones al proyecto minero Explorcobre. Foto: Archivo Fernando Flores para EL COMERCIO

En la parroquia Santiago de Panantza (provincia de Morona Santiago) se instalaron controles militares para evitar nuevas invasiones al proyecto minero Explorcobre. Foto: Archivo Fernando Flores para EL COMERCIO

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Lineida Castillo

Panantza es un poblado rural pequeño del cantón San Juan Bosco. En esta parroquia de la provincia de Morona Santiago está emplazado el campamento minero San Carlos de la empresa china Explorcobres. Allí, se han dado enfrentamientos entre los indígenas y los uniformados.

El último ocurrió la tarde del miércoles 14 de diciembre y dejó como resultado la muerte del policía, José Luis Mejía Solórzano, y otros siete uniformados quedaron heridos. Uno de ellos fue intervenido en el Hospital del Río de Cuenca y está en cuidados intensivos.

Según investigaciones preliminares, los colonos –que reclaman el territorio donde está el proyecto minero- ingresaron escondidos entre la vegetación y atacaron con armas de fuego a los uniformados que custodiaban el campamento.

Panantza tiene tres comunidades y el centro parroquial. Hay cerca de 200 familias entre shuar y mestizas.

No hay pueblos exclusivos de colonos, sino una mezcla con mestizos que viven de la agricultura y ganadería. Existen grandes fincas legalizadas y pastizales donde crían ganado para la venta.

Entre el centro parroquial y las comunidades no hay muchas vías de comunicación. La gente improvisa caminos para llegar a sus propiedades.

El río Zamora divide esta parroquia de San Carlos de Limón, que tiene 10 comunidades de las cuales ocho son shuar.

Algunas familias de San Carlos de Limón respaldan a los colonos que reclaman la posesión de estas tierras, supuestamente ancestrales. Pero el argumento de los representantes de la minera es que adquirieron las mismas hace más de 10 años.

Por estos enfrentamientos hay intranquilidad y algunas familias de Panantza empiezan a abandonar sus casas hasta que se encuentre una solución a este conflicto y la paz retorne.

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