20 de junio de 2015 17:01

Los ahorros, del banco a un florero: ¿Pánico bancario en Grecia?

Un hombre sostiene una pancarta en la que se lee: "Jesús, por favor salva a Grecia", en la plaza Syntagma de Atenas, Grecia. Foto: EFE

Un hombre sostiene una pancarta en la que se lee: "Jesús, por favor salva a Grecia", en la plaza Syntagma de Atenas, Grecia. Foto: EFE

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Agencia DPA
Por Takis Tsafos

"Deme todo, por favor. Deje sólo diez euros", le dice una mujer mayor a la cajera de una sucursal bancaria en Atenas. Aburrida, la empleada se da la vuelta y hace lo mismo que lleva días haciendo: entregar dinero en efectivo a los clientes. "Casi nadie viene a hacer un depósito", comenta.

"No hay mucha fila para el cajero automático porque los clientes quieren retirar más dinero de la cantidad diaria que permiten los cajeros", explica el director de la entidad.

En Grecia se está dando algo así como una sigilosa "estampida bancaria" que mes a mes va en aumento. "Nos estamos desangrando lentamente", lamenta el director.

Muchos quieren asegurarse de que tendrán suficiente efectivo para cubrir sus gastos en los próximos meses, aun en caso de que el país debiera declararse en quiebra y ordenara el control de los capitales.

"He hecho lo necesario para poder pagar el geriátrico los próximos cinco meses", cuenta un anciano inválido que ha hecho un poder a su hijo para que pueda retirar todos los fondos que se encuentran a su nombre.

¿Cuánto dinero se ha extraído? El miércoles el Banco de Grecia afirmó que los ciudadanos y empresas retiraron 29 400 millones de euros en los primeros cinco meses del año, lo que implicó una caída de las reservas a unos 128 000 millones de euros. Antes de que estallara la gran crisis de 2009 las entidades griegas contaban con depósitos por con casi 233 000 millones de euros.

La prensa estima que la mayor parte de los fondos retirados en días recientes (unos 20 000 millones de euros) se encuentran en el país, ya sea en cajas fuertes u otros sitios particulares. ¿Y el resto? Las clases acaudaladas fueron transfiriendo sus capitales al extranjero a lo largo de los últimos años de crisis.

En cambio hoy en día está en juego el ahorro del ciudadano común. Algunos entierran sus fondos (unos miles de euros) en el jardín, envueltos en una bolsa de plástico, o los esconden en un florero.

Pero eso supone noches de insomnio. "La abuela se levanta una y otra vez y alumbra con la linterna en dirección a la higuera", relata Ionna, una farmacéutica de 32 años de Markopoulo, un suburbio de Atenas. Su abuela ha enterrado más de 7 000 euros junto al árbol, todos sus ahorros.

Otras familias reparten el dinero. Evangelia Sideridou, jubilada del barrio de Jalkidona, ocultó 2 000 euros en la nevera, dentro de un melón sin semillas. Su hijo ha escondido otros 1 600 euros en un caño tirado entre otros trastes en el garaje. La familia no tiene más dinero.

Las escenas que se suscitan son de lo más diversas. A veces las personas mayores llaman a sus hijos porque no recuerdan dónde ocultaron el dinero y toda la familia se pasa horas buscando los ahorros de los abuelos.

También hay quienes, por miedo a que entren ladrones, llevan el dinero todo el tiempo consigo. "Yo soy fuerte. Es poco probable que alguien me asalte", asegura un panadero que mide 1,95 metros y pesa 140 kilos en el centro de Atenas.

La policía ya ha emitido alertas sobre los robos. Pero, aunque los ladrones estén a la orden del día, "¿cómo puedes convencer a la gente, en estas épocas, a que deje en el banco su dinero?", se pregunta el oficial Prokopis S., de la policía criminal, dando un profundo suspiro.

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