29 de septiembre de 2014 09:31

Grecia espera cerrar recesión más larga de su historia tras visita de la troika

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AFP
Atenas

Grecia espera que la “auditoría” de la Unión Europea y el FMI, que se inicia el martes, sea la última de cuatro años de rigurosa supervisión de sus acreedores y permita pasar página a la más larga recesión de su historia.

La troika integrada por la Unión Europea (UE), el Banco Central europeo (BCE) y el Fondo Monetario internacional mirará con lupa la realidad económica del país, por lo que resultan “precoces” las declaraciones gubernamentales helenas en favor de la emancipación, según Napoleon Maravegias, profesor de Economía en la Universidad de Atenas.

En principio, Grecia debe recibir antes de diciembre 1 800 millones de euros, último tramo de préstamos de la UE correspondiente al segundo plan de rescate internacional de febrero 2012. El primer plan, de 2010, no bastó para que Atenas alejara el espectro de la quiebra.

En total, Grecia ha recibido 240 000 millones en préstamos, entregados a lo largo de cuatro años, a cambio de una drástica austeridad y de un amplio catálogo de reformas estructurales, aún en curso.

Son los altos representantes de las tres instituciones UE-BCE-FMI quienes viajan regularmente a Atenas para visitar los ministerios y controlar la aplicación de las medidas exigidas.

Quinta y ¿última? revisión

La auditoría que se inicia el martes es la quinta del segundo programa de ayuda y, teóricamente, la última bajo esta forma ya que solamente el FMI financiará aún a Grecia hasta la primavera boreal de 2016 (12 500 millones de euros, según los analistas de Eurobank).

La hipótesis de un tercer plan de rescate era aún plausible en Bruselas hace sólo seis meses -y no era excluida por Atenas- pero ahora el ejecutivo griego tiene una única frase en boca: “La época de los programas de apoyo ha terminado”, como lo afirmó esta semana el ministro de Finanzas, Guikas Harduvelis.

No necesitamos más préstamos” y por tanto ningún nuevo plan de rescate, reitera el primer ministro Antonis Samaras quien, además, tras una entrevista con la canciller Angela Merkel, expresó la intención de su país de renunciar a los 12 500 millones del FMI.

“Es una cuestión política. El gobierno griego aspira a la normalización y querría pertenecer al mismo club que Portugal e Irlanda”, que ya salieron de los programas de asistencia internacionales, respectivamente en mayo de 2014 y diciembre 2013, observa el economista alemán Jens Bastian.

A principios de mes, Samaras aseguró que su país volverá a crecer durante el trimestre en curso, tras seis años de recesión.

La recesión griega se atenuó en los dos primeros trimestres del año (-1,1% y -0,3% respectivamente), pero es indispensable un resultado sólido en el tercer y cuarto trimestre para completar la recuperación.

El gobierno tiene en sus presupuestos un objetivo de crecimiento del 0,6% para todo el año 2014.

Pero el país se enfrenta aún a una enorme deuda pública, equivalente al 174% del PIB. Un 85% de esa deuda está en manos de instituciones públicas europeas y queda por ver si Atenas obtendrá luz verde para renegociarla.

En fin, persiste el problema del desempleo masivo en Grecia, que con el 27% de la población activa es el más elevado de la UE.

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