8 de December de 2009 00:00

La granja comunal quedó destruida en Santo Domingo

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Redacción Santo Domingo

La larga sequía terminó con la finca integral del recinto El Maltón–Alluriquín, en Santo Domingo de los Tsáchilas. En este proyecto participaron instituciones nacionales, voluntarios extranjeros y la comunidad.

Teresa Medina es dirigente de la comunidad. Ella contó que al empezar el proyecto, hace dos años y medio, había 600 gallinas y 300 codornices en los  galpones. “Pero la vertiente en la que bebían y se bañaban las aves se secó en este verano. Luego  enfermaron y se fueron muriendo poco a poco”, señaló.

La sequía también afectó a las dos piscinas de tilapia. El finquero Milton Puruncajas contó que solo se llegó a obtener los alevines, crías de peces, que necesitan de agua que corra, porque así se oxigenan las piscinas.

“Por la falta del líquido solo pudimos salvar unos pocos peces antes de que los estanques se sequen por completo y solo quede lodo”.

La escasez de agua también arruinó a los cultivos de yuca, maíz y fréjol, que se sembraron en una superficie de dos hectáreas. “Solo unas pocas mazorcas de maíz se pudieron recuperar en el terreno”, informó  Medina. El terreno para la siembra fue donado por Amable Yánez, un hacendado local.

Este proyecto nació como parte del  Programa  de Seguridad Alimentaria y Fortalecimiento Comunitario. Por eso, contó con el  financiamiento de instituciones como el Instituto del Niño y la Familia (Infa),  Petroecuador, el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca, la Prefectura de
Pichincha y la organización Jóvenes Empresarios de las Américas.

Hace 30 meses se construyeron tres galpones, cada uno de 50 m². También las piscinas de 25m, en las cuales se criaba a  90 tilapias de las variedades roja y negra.

De igual manera, se habilitó  un pequeño salón de reuniones, que a su vez servía de bodega. A esto se suma el sistema de captación de agua y la instalación de tanques reservorios de plástico.

Como contraparte, la comunidad puso la mano de obra para las construcciones  y los primeros sembríos. En todo se invirtió alrededor de unos USD 15 000. “A nosotros no nos dieron un centavo, solo el material”, recuerda Fanny Chango, otra integrante de este proyecto.

Pese a la adversidad climática, los 19 campesinos de la comunidad de  El Maltón no pierden el optimismo. Ellos dicen que aunque perdieron todo, quieren empezar nuevamente con el proyecto. “Tenemos todo lo que  necesitamos  para iniciar de nuevo, solo requerimos una institución que nos apoye con financiamiento”, finalizó Medina.

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