Giros y fuerza en un lanzamiento

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Carlos Rojas Acevedo. Redactor

El lanzamiento con martillo es una llamativa modalidad del atletismo practicada por pocas personas en el país.

En Quito, por ejemplo, apenas una decena de atletas se animan a tomar entre sus manos ese implemento, que para las mujeres pesa cuatro kilos, en la zona de lanzamientos de Los Chasquis.

Esto ocurre porque arrojar el martillo es una prueba compleja que requiere de concentración, coordinación y fuerza.

Cristian Aguilar, entrenador del equipo provincial, asegura que la técnica se alcanza con años de práctica. Los deportistas, en un círculo de 2,13 metros de circunferencia, llegan a realizar hasta cuatro giros antes de arrojar el implemento.

En esas vueltas a toda velocidad el lanzador acumula energía que le facilita arrojar el martillo aún más lejos.

Un deportista de primera categoría lo arroja a unos 35 metros por segundo.

En el momento de la competencia hay tres fases. Al inicio se realizan boleos, de manera estática, luego los giros para finalmente descargar el implemento con toda la fuerza.

El artefacto pesa 7,260 kilos para los hombres, por lo que esa bola de metal puede ser peligrosa si llega a golpear a una persona. Por eso las protecciones son necesarias en los entrenamientos y en las competencias. Este deporte se practica dentro de una especie de jaula para evitar que el martillo salga en una dirección equivocada.

Los lanzadores de martillo tienen una caja torácica ancha, brazos fuertes y piernas potentes. Eso, generalmente, se lo adquiere con la práctica. Sin embargo, cuando se buscan talentos para esta disciplina se observan esas características.

Un lanzador, en Pichincha, realiza más de 200 lanzamientos semanales. Eso quiere decir que en un día arrojan el martillo unas 50 veces, en dos horas.

Las hermanas Zuleima y Elisa Mina llevan seis años en la capital. Llegaron desde Puerto Quito y desde el comienzo se destacaron por su fuerza.

Zuleima tiene la mejor marca nacional y fue cuarta en los recientes Juegos Sudamericanos.

Elisa es una de sus principales competidoras y en torneos locales ha lanzado mejor que su hermana. Lo más duro para ella no es botar una y otra vez la bola metálica. Lo más arduo son los entrenamientos en el gimnasio. Todos los días, sin excepciones, los lanzadores alzan pesas. "Eso sí es difícil, pero tenemos que hacerlo para mejorar", confiesa 'Eli'. La menor de las hermanas Mina también tiene un hijo, Jeaniko Ferrín, de 4 años.

Este año ya asiste a la escuela y eso le permite a ella ejercitarse con más tranquilidad, en las mañanas. No obstante, cuando él no está en clases es común verlo por la zona de lanzamientos. Es el niño más popular en Los Chasquis y los entrenadores y los otros deportistas están pendientes de él y lo cuidan.

En el país.  Zuleima Mina tiene la mejor marca nacional. Ella es de Puerto Quito y lleva seis años en la capital. Ha sido varias veces campeona nacional, medallista juvenil sudamericana y obtuvo bronce en Bolivarianos.

En el mundo.  La alemana Betty Heidler es la mujer que más lejos ha lanzado el martillo. Lo consiguió en Halle, Alemania, en el 2011. Ella ha dominado en las últimas temporadas, aunque solo fue tercera en Londres 2012.

63,15 metros 79,42 metros

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