9 de enero de 2015 16:19

Debate en Francia por exclusión de ultraderecha en manifestación del domingo

El presidente francés, François Hollande, encabezará las marchas del próximo día domino. Foto: EFE.

El presidente francés, François Hollande (centro), encabezará las marchas del próximo día domingo. Foto: EFE.

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Agencia AFP

Una gigantesca manifestación fue convocada para el domingo 11 de enero en París tras el ataque contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo, como expresión de la “unidad nacional” en rechazo a la matanza, pero la exclusión del partido de extrema derecha de Marine Le Pen generó controversia.

La “marcha republicana” está prevista el domingo a partir de las 15:00 locales (09:00 de Ecuador) convocada por asociaciones, sindicatos y partidos políticos, algunos de los cuales manifestaron el jueves su oposición a la presencia del Frente Nacional de Marine Le Pen.

El portavoz del Partido Socialista (PS) Carlos Da Silva declaró que “el Frente Nacional es la antítesis de lo que representa Charlie Hebdo, no tendría ningún sentido que ese partido esté presente a nuestro lado” en la marcha.

Tras el debate generado por la idea de excluir a la extrema derecha, el presidente socialista François Hollande recibió a Marine Le Pen el viernes, y el mandatario aseguró que “todos los ciudadanos pueden venir a la manifestación”.

Sin embargo, la líder de la ultraderecha dijo tras la entrevista en el palacio del Elíseo no haber obtenido satisfacción, por estimar que Hollande no había formalizado “un claro levantamiento de la prohibición” de que fue según ella objeto el Frente Nacional.

“Yo no soy de ir adonde no quieren de mí”, declaró Marine Le Pen, en clara señal de que apuesta en cambio a capitalizar lo que algunos ya señalaban la víspera como un error político del gobierno y la izquierda, que corre el riesgo de resultar contraproducente y fortalecer a la extrema derecha.

El presidente del MoDem (centroderecha) François Bayrou, que también se reunió con Hollande el viernes, advirtió acerca de los riesgos de seguir “lógicas de las dirigencias políticas que no están adaptadas a la situación” en lugar de dar prioridad a la unidad nacional.

“Para mí, cualquiera sea el origen, la sensibilidad o el voto de los ciudadanos, hay que incentivar la cohesión en lugar de alimentar la división. Hay que comprender que hay momentos en la vida de la nación en que es necesario superar las divisiones políticas”, dijo Bayrou.

Las reuniones de Hollande con los dirigentes políticos tuvieron lugar en un clima de extrema tensión en Francia.

Los dos presuntos autores de la matanza de Charlie Hebdo que dejó 12 muertos el miércoles seguían atrincherados a media jornada con un rehén en una empresa a 40 kilómetros al noreste de París, tras una persecución y un tiroteo, mientras que al menos dos personas murieron el mismo día en una toma de rehenes en el este de París.

Marine Le Pen deploró ser la única responsable política en Francia que habla de la necesidad de una guerra “contra una ideología: el fundamentalismo islámico”.

No darles respetabilidad

Sin embargo, en el Partido Socialista dominaba la idea de que avalar la presencia de la extrema derecha en la marcha significaría dar un certificado de respetabilidad a un partido con el que se prohibieron hacer alianzas.

“Que los electores de Marine Le Pen puedan venir, significaría que lo que hacemos desde hace 20 años no tenía ningún sentido”, explicó Julien Dray, responsable socialista encargado de organizar la manifestación, citado por el diario Le Monde.

Ante la polémica, Hollande buscó quitar presión al debate al asegurar -sin nombrar al Frente Nacional- que todos los ciudadanos eran bienvenidos a la manifestación.

Marine Le Pen admitió tras el encuentro que el mandatario le había manifestado que “su seguridad sería garantizada”, gesto que ella dijo agradecer.

Sin embargo, agregó, “no logré obtener del presidente de la República el levantamiento de la prohibición a nuestro movimiento, sus representantes, que millones de franceses esperaban ver en la manifestación, participando en condiciones dignas y respetuosas de nuestro movimiento. Obviamente, lo deploro”, agregó la líder ultraderechista.

Ante la pregunta de si al final participaría, Marine Le Pen contestó: “no voy a forzar los cordones policiales o de los organizadores de una manifestación donde quienes la convocan no quieren que estemos”.

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