21 de febrero de 2016 00:00

‘La flexibilización laboral no precariza el trabajo’

"Si no se eliminaba el contrato a plazo fijo hubiesen existido menos despidos y más contrataciones en empresas”. Francisco Vacas, exministro de Trabajo. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

"Si no se eliminaba el contrato a plazo fijo hubiesen existido menos despidos y más contrataciones en empresas”. Francisco Vacas, exministro de Trabajo. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

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Redacción EL COMERCIO (i)

Francisco Vacas es doctor en Jurisprudencia de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Entre el 2012 y 2014 se desempeñó como Ministro de Trabajo.

Durante los tres años previos fue Viceministro de Trabajo y Empleo en el Ministerio de Relaciones Laborales.

Ha asesorado legalmente a la Bolsa de Valores de Guayaquil y a varias administradoras de fondos. Desde marzo del 2014 es abogado socio de Fabara & CIA. Abogados.

¿Cómo explica la flexibilización laboral que propone el Gobierno?

Hay que tener en cuenta un antecedente. Las reformas de abril del 2015, con la Ley de Justicia Laboral, crearon una rigidez en el mercado laboral al eliminar el contrato a plazo fijo. Ahora se reconoce que fue un error y se plantea una flexibilización en las normas.


¿Por qué fue un error?

Con la eliminación del contrato a plazo fijo se quería generar estabilidad laboral, pero lo que pasó fue que las empresas dejaron de contratar empleados. Antes, el trabajador estaba a prueba por 90 días y luego tenía un año antes de pasar a un contrato indefinido. Con la reforma de abril, el empleador se quedó solo con 90 días para decidir si el trabajador es lo suficientemente bueno para contratarlo indefinidamente. Ese tiempo es muy corto. Se redujo la estabilidad laboral de un año a 90 días.


¿Es viable volver al contrato a plazo fijo?

Yo lo haría, porque fue un error eliminarlo. Con las reformas que se están planteando ahora se da al empleador más flexibilidad para que contrate por menos de 40 horas o menos de cinco días a la semana. Aunque hoy ya se puede contratar a una persona por seis horas al día o cuatro días a la semana con el contrato de jornada parcial permanente.


Si es así, ¿para qué es la reforma laboral?
La reforma es para los trabajadores que ya tienen contratos de 8 horas diarias, cinco días a la semana y que reciben un salario por eso. Hoy no puedo bajarles la remuneración porque la Constitución lo prohíbe y el Código de Trabajo señala que al hacerlo se configura un despido intempestivo y hay que pagar una indemnización, que es alta.


¿Se tiene que reformar solo el Código de Trabajo?

Eso hay que analizarlo porque la Constitución también prohíbe la reducción de salarios. El texto de la reforma al Código del Trabajo debe ir en línea con la Constitución para evitar que en el futuro se presenten demandas laborales contra las empresas.

¿Cómo se evita eso?
Hay que hacer una consulta a la Corte Constitucional para que se pronuncie sobre el tema y evitar problemas.


¿Por qué ahora ya no es suficiente regresar al contrato a plazo fijo?

Porque ahora se necesita bajar el costo de la mano de obra para evitar que las empresas sigan despidiendo a los trabajadores. Si una empresa de 100 trabajadores vende menos y solo necesita 70 empleados para operar, es necesario que baje la carga laboral para mantener el empleo de los 100, caso contrario debe despedir a 30. Esas son medidas de flexibilización que responden a la situación económica.

¿Es un retroceso en los derechos laborales?
Los derechos laborales son progresivos según la Constitución del 2008. Solo pueden mantenerse o aumentar, nunca disminuir. Si nos sujetamos literalmente a la Constitución es una regresión en los derechos. Por eso también fue controversial la decisión de poner límites a las utilidades de los trabajadores, ya que es una medida regresiva en derechos de los trabajadores. 


¿La flexibilización laboral es suficiente para afrontar la crisis económica?
El objetivo de esta reforma es bajar los costos, con el fin de que las empresas se queden con su nómina actual. Para los trabajadores solo hay dos opciones: aceptar menos horas de trabajo y menos ingresos o quedarse sin empleo y recibir una indemnización.


¿Con la flexibilización se precariza el trabajo?
Flexibilizar no es precarizar. Con la reforma no se elimina, por ejemplo, el decimotercer sueldo. Tampoco se deja de pagar horas extras o indemnizaciones por despido intempestivo. Lo que se está haciendo es flexibilizar las normas para garantizar la estabilidad de los trabajadores y de las empresas, caso contrario habrá despidos. Tenemos un problema económico y las normas están muy rígidas.


¿Y eso debe ser temporal o permanente?
Debe ser por un tiempo. Cuando se supere la situación económica, los empleados que bajaron sus horas de trabajo debieran ser los primeros en regresar a las 8 horas. A las empresas les puede convenir que un grupo de trabajadores se queden trabajando menos horas, porque tienen más antigüedad, y contratar nuevos que generan menos costos. Hay que evitar ese tipo de cosas.

Ahora, la rigidez laboral de la que usted habla se construyó a lo largo de nueve años, con la eliminación del contrato por horas, la tercerización o el aumento del salario básico más allá de la productividad.
Las primeras medidas se dieron a través de la Asamblea Constituyente. A partir del 2009 empezaron fuertes controles con las leyes existentes. Si bien la tercerización funciona en todo el mundo, aquí fue mal utilizada y fue una explotación al empleado. Había trabajadores que pasaron por 20 empresas distintas y ni siquiera lo sabían.


¿Y no era mejor fortalecer el control en lugar de eliminar la herramienta?
Sí. De alguna manera fue una medida extrema porque no hubo control en su momento.

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