8 de mayo de 2017 09:16

Los fines de semana de Donald Trump: ¿Demasiado golf y poco trabajo?

Trump tuiteó este sábado 29 de abril de 2017 que espera una “gran multitud” y una “gran energía” en Pensilvania.

Trump ha estado 21 veces en tres de sus 17 campos de golf repartidos por todo el mundo en poco más de 107 días como presidente, lo que supone más de una visita por semana. Foto Archivo: Agencia AFP

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Agencia DPA

Donald Trump va por detrás, aunque no es una desventaja insalvable. Barack Obama fue 333 veces a jugar al golf mientras era presidente de Estados Unidos.

Trump, hasta ahora, solo ha ido 21 veces, puede que incluso sean solo 19. Pero el republicano tiene, en el mejor de los casos, siete años para superar a su predecesor.

Entre las 312 veces que tendrá que recorrer los 18 hoyos para igualar a Obama, habrá también mucha política y una posible reelección. Si no, tendrá complicado batir la marca. La afición de Trump por el golf es actualmente el tema número uno de broma en Estados Unidos y en el extranjero.

El periódico británico The Economist tituló hace poco "La presidencia de Trump, en un hoyo" junto a la imagen de un palo de golf sobresaliendo de un banco de arena. Trump ha estado 21 veces en tres de sus 17 campos de golf repartidos por todo el mundo en poco más de 107 días como presidente, lo que supone más de una visita por semana.

Obama solo fue una vez cada 8,8 días. Lo que sería normal para un aficionado del deporte, es llamativo para un presidente, aunque, como Trump, sea muy buen golfista. "No tengo tiempo de jugar al golf", dijo Trump durante la campaña electoral de 2016. Y por aquel entonces aún no sabía lo exigente que sería la presidencia. "Creí que sería más fácil", confesó recientemente en una entrevista. Sin embargo, como muchos de los argumentos del presidente, sus afirmaciones no encajan con sus actos.

Durante mucho tiempo, los estadounidenses vieron con buenos ojos las imágenes del republicano, algo regordete, vestido de blanco y con una gorra roja en un campo de golf, principalmente en Florida. Sin embargo, la indignación fue creciendo.

Cuando Trump inició la semana pasada su fin de semana el jueves y se trasladó a su finca en Bedminster, Nueva Jersey, después de reunirse con el jefe de Gobierno australiano, Malcolm Turnbull, aumentaron las críticas considerablemente. Bedminster sustituirá durante los meses de verano a Mar-a-Lago, al menos eso parece que planea el presidente. En lugar de la "Casa Blanca de invierno" en Florida, Trump prefiere ahora el "Camp David Nord" de Nueva Jersey. "Los fines de semana trabajo desde casa", tuiteó Trump. Según dijo, eso es mejor que molestar en Nueva York. "Y también ahorra dinero al país", escribió con un asomo de humildad.

No todos opinan lo mismo que el ministro de Exteriores británico, Boris Johnsosn, sobre trabajar desde casa. "Uno va una y otra vez a la nevera para cortar un cacho de queso antes de revisar los emails", dijo el político, que, aparte de su peinado, es muy conservador, cuando era alcalde de Londres. Sin embargo, también se está cuestionando la ética laboral de Trump durante el fin de semana.

El sábado volvieron a salir fotografías del presidente en el campo de golf y esa misma tarde tuiteó que había tenido "reuniones". La organización conservadora Judicial Watch, que escudriñó sobre todo los gastos de Barack Obama, ya comienza a quejarse. Un fin de semana en Mar-a-Lago cuesta un millón de dólares.

Y el hecho de que el Secret Service una especie de servicio de seguridad para la Casa Blanca, tenga que proteger la Trump Tower en Nueva York, donde viven entre semana la primera dama, Melania Trump, y su hijo Barron, cuesta entre USD 127 000 y USD 146 000  al día. "Judicial Watch reastreó una parte de los costes de los viajes innecesarios del presidente Obama y no dejaremos nuestra actividad con la nueva Administración", dijo el presidente de la organización, Tom Fitton.

La organización calculó que solo el uso del Air Force One para dos viajes a Mar-a-Lago en febrero y marzo costó USD 1,2 millones.  Según la Fuerza Aérea, una hora de vuelo cuesta USD 147 000. Fitton anunció que acudirá a los tribunales para reclamar más documentos sobre este asunto.

La Casa Blanca ya tiene problemas para justificar los viajes. "Que viaje a un campo de golf no significa que juegue al golf", dijo el portavoz de Trump, Sean Spicer, hace poco. "No me divierto. Cuando voy al club, trabajo", afirmó el propio Trump.

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