6 de diciembre de 2017 00:00

Las fiestas de Quito dinamizan a Latacunga

Los locales comerciales, los restaurantes (foto), las cafeterías, los hoteles y las gasolineras de Latacunga tuvieron más clientes durante el mes de noviembre.  Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Los locales comerciales, los restaurantes (foto), las cafeterías, los hoteles y las gasolineras de Latacunga tuvieron más clientes durante el mes de noviembre. Fotos: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Cristina Márquez

Los ingresos de hoteles, restaurantes y gasolineras que percibieron durante las festividades de noviembre sostendrán la economía de Latacunga durante el resto del año. La celebración de la Mama Negra y las ferias taurinas trajeron consigo miles de turistas de todas las provincias del país.

La plaza de toros San Isidro Labrador, de Latacunga, tiene capacidad para 4 000 personas y las fiestas patronales de la plaza coinciden con la fecha de realización de la Feria Jesús del Gran Poder, de Quito.

A raíz de que la consulta popular del 2011 impidió los espectáculos con muerte de animales en Quito, la Feria San Isidro Labrador se reactivó y Latacunga logró captar a los miles de espectadores que cada año iban a Quito. Este es el tercer año consecutivo de la fiesta brava que logra un llenazo.

El grito “¡Viva Quito!” retumbó hace una semana en la pequeña plaza, que se llenó con espectadores que llegaron desde Riobamba, Ambato y, en su mayoría, de la capital.

A diferencia del año anterior, los propietarios de los negocios notaron una menor afluencia de viajeros; pese a ello, las ventas de refrigerios, ropa, hospedajes y otros productos se incrementaron aproximadamente en un 25%.

“Con ese dinero podremos pagar los décimos, los bonos navideños y algunos gastos indispensables. Que la feria de Quito ahora se realice aquí es lo mejor que nos ha pasado”, comenta María de los Ángeles Espín, administradora del Hotel Josed, centro de la ciudad.

Los locales comerciales, los restaurantes (foto), las cafeterías, los hoteles y las gasolineras de Latacunga tuvieron más clientes durante el mes de noviembre.  Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Ese establecimiento tiene capacidad para 80 personas en sus 39 habitaciones y permaneció lleno durante los días de las ferias taurinas. Al hotel llegaron aficionados taurinos y ganaderos de toda la Sierra Centro, pero principalmente de Quito.

Según la administradora, desde la cancelación de los vuelos nacionales en el remodelado aeropuerto de esa ciudad y la reactivación del volcán Cotopaxi en el 2015, las reservas para el hotel disminuyeron totalmente. En otros días del año las habitaciones permanecen vacías.

Otros nueve hoteles de la ciudad también permanecieron llenos durante la temporada festiva. Latacunga tiene 600 plazas hoteleras que se reservaron totalmente tres semanas antes de las celebraciones.

“Es una oportunidad muy beneficiosa para nosotros el que ya no se puedan mata a los toros en Quito. Ahora somos nosotros los que recibimos a gran parte de los turistas que llegaban a la Feria Jesús de Gran Poder”, opina Guillermo Mancheno, presidente del Centro Agrícola de Cotopaxi.

Según él, lo sitios más beneficiados con la llegada de la feria son los restaurantes y gasolineras, debido al lleno en los hoteles y hosterías; pero, además, muchos turistas que no encontraron una plaza prefirieron movilizarse a Quito y a Ambato para alojarse.
Además, las 125 cafeterías y restaurantes extienden sus horarios hasta la 01:00, cuando normalmente cierran a las 10:00.

Los sitios más concurridos son los restaurantes de comidas típicas. “Nadie se va de Latacunga sin probar una chugchucara; por eso, cinco generaciones de mi familia hemos administrado y participado en este negocio”, comenta sonriente Rosa Jiménez, propietaria del restaurante Chugchucaras de Doña Rosita.

Ella cuenta que los ingresos de todos los meses del año son estableces, pero se incrementan notablemente en noviembre.
Logran vender casi el doble de platos. Habitualmente, ofrecen 400 platos diarios, pero en los días de fiesta suben a 800 y 1 200.

Hasta hace tres años, el desfile de la Mama Negra por las calles patrimoniales de esa ciudad era el día más esperado del año en su local. Pero desde que la prohibición de matar toros se aprobó en Quito, los días de la feria taurina generan más expectativas.

Para las cafeterías y bares que están en el centro histórico de la ciudad, la Mama Negra sigue siendo la celebración que deja más ingresos debido a la activación de la vida nocturna en Latacunga.

“Ampliamos nuestros horarios de atención porque el local permanece lleno y lo mismo ocurrió en los días de la feria taurina del 2016. Este año notamos la llegada de menos personas”, contó Heidy Gualichico, propietaria de la cafetería Rock and Shake.

Para ella, el despunte turístico en Latacunga no ha cumplido con las expectativas de los empresarios que este año invirtieron en nuevos locales, porque es una ciudad de paso entre Quito, Ambato y Riobamba. “No somos una ciudad de destino y dependemos de las celebraciones de noviembre para continuar a flote”.

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