1 de December de 2009 00:00

El festival del piropo convocó a 20 colegios de la zona La Delicia

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Redacción Quito 
quito@elcomercio.com

El quinto Festival del Piropo se realizó ayer en el Salón de la Ciudad del Municipio. Veinte colegios de la Administración Zonal la Delicia participaron en este evento que  se inició a las 09:00. 
 


Los piropos
El Club de Poesía. La Delicia, además de los libros del festival del piropo,  creó versos para las candidatas a Miss Universo, cuando estuvieron en Ecuador. 
Las candidatas a Reina  de Quito también fueron galanteadas. Los alumnos de esta zona del Distrito les crearon piropos de acuerdo con sus cualidades.Los globos, las barras y las pancartas alentaron  a los estudiantes que rindieron honor a la ciudad por sus fiestas. En las gradas del salón las chicas  daban los últimos toques a sus peinados, mientras que los hombres arreglaban sus ternos para salir al escenario.
 
El primer instituto  en participar fue el Colegio Municipal Cotocollao . Con vestidos largos y paraguas en las manos, las estudiantes dijeron sus mejores halagos a la ciudad y a los quiteños. 
  
Los piropos, que eran creaciones de los alumnos de los 20 colegios, causaban sonrisas y arrancaban suspiros entre los asistentes. El galanteo y la sal quiteña fueron los principales ingredientes del festival.

No faltaron detalles de última hora, amigas, profesoras y madres ayudaban a las estudiantes a mantener impecables sus trajes y accesorios, los vestidos largos  de terciopelo y gamuza llenaban las  gradas y pasillos del salón. Los sombreros de copa y los bigotes pintados no faltaron entre los alumnos.  
 
A Álvaro Terán, estudiante de la Unidad Educativa Juan Pablo II,   le tomó cerca de tres semanas crear los cuatro  piropos que se publicaron en el libro ‘La delicia del piropo’. Para él no existe mejor inspiración que la belleza de la ciudad y de las quiteñas para escribir estas poesías.

Con frases como “mi corazón se acelera cuando escucho   tu voz, quiteña niña bonita por favor dame tu amor”, aseguró que ha conquistado a más de una mujer o al menos ha recibido una mirada.

Marisol Yépez, sentada en una butaca,  se arreglaba el cabello, estiraba las arrugas de su vestido y  repetía en voz baja “muchachito picaflor no me mires con pena...”,   el piropo que le diría a su compañero. Yépez  dijo que estas iniciativas ayudarán a rescatar la tradición.

Para Efraín Cepeda, del Club de Poesía la Delicia, los piropos son una muestra de la quiteñidad y de las tradiciones. Siempre vistiendo un terno  oscuro y una rosa en la solapa, Cepeda es conocido como uno de los últimos chullas quiteños que quedan en la ciudad. Aseguró que sus versos conquistaron a su esposa, con quien lleva casado más de 45 años. 
 
Caminando lentamente por los pasillos estaba Andrés García, un poco nervioso y con una hoja en su mano recordaba los piropos que escribió inspirado en su novia y en la ciudad. 
Óscar Chalá, de la Administración Zonal La Delicia, lucía sorprendido con la habilidad de los estudiantes para presentarse en el escenario y la madurez con la que   han enfrentado este reto. “Esta es una muestra de la combinación de lo tradicional, que nos dejaron nuestros viejos, y lo moderno, que  es  una muestra de la vida que Quito tiene”.
 
Este festival se realiza desde  2000 y, según Chalá, pretende extenderse a otras administraciones zonales.
Cada año el Municipio y  La Delicia publican un libro recopilando los mejores piropos creados por los estudiantes.

Con este encuetnro los alumnos y autoridades quisieron brindar un homenaje a Quito en sus fiestas, además se  unieron  al mensaje de festejar a la ciudad de forma tranquila y evitando el consumo de licor en las calles.

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