14 de mayo de 2017 00:00

Fernando Carrión: ‘Ecuador juega un nuevo rol en el mercado de las drogas’

Entrevista a Fernando Carrión, catedrático de la FLACSO. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Geovanny Tipanluisa
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El 7 de abril, la Policía detuvo a 18 personas que se autodenominaban “guerrilla ecuatoriana”. La Fiscalía investiga si recibieron entrenamiento de disidentes de las FARC, la guerrilla que firmó la paz y acordó desmovilizarse en Colombia.

La Fiscalía del Guayas investiga cinco casos de injerencia de disidentes de las FARC. ¿Son secuelas negativas de la firma de paz?

Mire, desde Ecuador siempre se pensó que las facciones de las FARC que no entrarían en el proceso de paz podrían venir al país.

¿Eso está ocurriendo?

Lo que se conoce es que de los 7 000 guerrilleros desmovilizados, solo 400 no se habrían inscrito en los acuerdos de paz. Entonces, uno pensaría que probablemente ese grupo ya tiene su propia estructura criminal y base de operación.

Y, ¿pueden venir?

A mí me parece que de los 400 no todos se pasarían acá; puede ser un grupo muy pequeño (el que venga), pero no articulado a las FARC sino a bandas criminales (Bacrim).

Ahí, ¿se vuelven poderosos?

Ya son poderosos. Es decir, las FARC tuvieron vínculos con las Bacrim, con las mafias, con los carteles del narcotráfico, y eso les podría hacer pensar en no someterse a la paz, porque les deja más réditos mantenerse en este contexto.

¿Qué le compete a Ecuador para que esas secuelas negativas no le afecten?

En términos de seguridad, Ecuador debe mejorar la Inteligencia policial y militar. Me parece que ese es un tema clave. Mejorar la infraestructura que se exige en la frontera, por ejemplo, vinculado al tema de los radares que se perdieron. Hay una logística que no está funcionando y esa logística tiene que ir básicamente hacia el tema del narcotráfico.

Pero el 8 de julio del 2016, al asumir como comandante de la Marina, el vicealmirante Fernando Noboa reveló que el sistema de Inteligencia en los espacios acuáticos no es efectivo.

Sí. El mismo problema que tenemos en la frontera entre Ecuador y Colombia, por falta logística e infraestructura, también lo tenemos en la zona del Pacífico. Ahí faltan Inteligencia, logística, infraestructura y no hay capacidad para tener dominio sobre esto.

¿Por qué es importante fortalecer la vigilancia en la zona del Pacífico?

Mire, según el Departamento de Justicia de EE.UU. por Ecuador pasan 220 toneladas de droga. El destino principal es precisamente ese país. Lo que está pasando es que los puertos marítimos formales se han constituido en puntos fundamentales para sacar la droga. A eso hay que sumar los puertos informales, en donde se opera con un sistema de lanchas rápidas hasta sacar la carga al Pacífico. De allí, con lanchas más grandes, se dirigen a Centroamérica. Por eso ha aparecido una nueva ruta ilegal a través de Galápagos.

¿Qué pasa en Sucumbíos?

Ahí debe haber un fuerte control. Por ese lado está saliendo la droga peruana y colombiana a Brasil. Además, ese país es el segundo consumidor de coca del mundo y primero de crack. Por Brasil también se ha abierto una ruta a Europa, África y Oceanía.

Con todo lo que se ha dicho, ¿es difícil blindar la frontera tal como lo dijo el ministro Ricardo Patiño, el 22 de marzo pasado?

No estoy de acuerdo. Me parece que las amenazas cambiaron. Creo que los grandes esfuerzos ahora están en el manejo económico con Colombia.

El año pasado, el exjefe militar en la frontera norte, general (r) Wagner Bravo, dijo que el Gobierno debería tomar contacto con Colombia, para hacer un seguimiento al proceso de paz. ¿Es necesario?

Estoy de acuerdo con eso. Creo que uno de los grandes problemas que tiene Ecuador es que desconoce lo que está pasando en Colombia. Lo que se tiene son las opiniones, con mucha fuerza, de los medios de comunicación colombianos, opiniones fuertes del oficialismo, pero no se tienen opiniones de las FARC, que ahora ya se constituyen como grupo político. Ecuador necesita tener mayor Inteligencia militar y policial, que estudie lo que esté pasando en Colombia.

Eso permitiría conocer, por ejemplo, la estructura delictiva que tenía el llamado ‘Pablo Escobar ecua­toriano’ que -a propósito- fue detenido en Colombia.

Lo único que nos está demostrando esto es que hay un cambio histórico del rol estratégico que el Ecuador está jugando en el mercado ilegal de la droga. Nunca habíamos tenido caletas de dinero de la magnitud de lo que se ha incautado (al capo ecuatoriano). Aquí surgen varias hipótesis.

¿A qué se refiere?

¿De dónde provenía ese dinero (USD 17 millones en efectivo)? Podríamos decir que el dinero provenía de las bandas criminales colombianas o ecuatorianas que han vendido droga en el exterior y están trayendo para lavar en Ecuador. Una segunda posibilidad es que esos recursos estén destinados a reproducir ilícitos. Entonces, lo que nos muestra esto es que Ecuador ya no es un país solo de bodegaje o de tránsito de drogas, sino que es un país de consumo y lavado.

¿Este caso es un desafío para todo el Estado?

Sin duda. Tan es así, que esta red delictiva se descubre con el trabajo de Inteligencia de Ecuador, Colombia y EE.UU.

Su trayectoria 
Fernando Carrión es investigador de la Flacso. Ha sido invitado a participar como docente, conferencista y ponente en distintos cursos, talleres, congresos y seminarios en Estados Unidos, Europa y América Latina.

Su idea 
Sostiene que la incautación de drogas es algo positivo, pero no es ­suficiente decir que en el 2016 en el Ecuador se embargaron 110 toneladas de droga a escala nacional; cuando este es un país de consumo y lavado.

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