31 de octubre de 2014 13:45

El feriado se adelantó en la Terminal Terrestre de Guayaquil

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Redacción Guayaquil

Para Carmen Chávez y su familia serán cuatro los días de feriado. Este viernes 31 de octubre del 2014 madrugaron para llegar a la Terminal Terrestre de Guayaquil y conseguir boletos para viajar a su natal Manabí. Ese fue uno de los destinos favoritos de los viajeros que se adelantaron al feriado por el Día de los Difuntos y que salieron desde ayer de la ciudad.

“No solo vamos a pasear. También vamos a ver a los finados. Mi papá, mi mamá y mi marido están enterrados en Portoviejo”, dijo Chávez, quien decidió evitar el cansancio y prefirió esperar sentada, custodiando las más de 10 maletas que llevó su familia.
Las cooperativas con rutas hacia Manta, Jipijapa y Portoviejo estuvieron repletas desde temprano. Julio Vásquez se acercó a la compañía Reina del Camino, una de las más solicitadas. En la extensa fila hubo quejas por la lentitud en la atención, pues algunas personas llevaban más de cuatro horas de espera.

Un representante de la cooperativa explicó que tenían más de 100 rutas programadas y que se atendería a todos. Pero fue necesario que un grupo de guardias controle la atención.
Aunque fue un día laboral, el ajetreo en los pasillos de la terminal fue intenso. Familias enteras recorrían los pasillos con mochilas, bultos y hasta cartones. Entraban y salían de los andenes de buses intercantonales e interprovinciales, que partieron y arribaban continuamente.

Alfredo Intriago, de la cooperativa Coactar -con circuitos desde y hacia Manabí-, explicó que 83 unidades laborarán durante este feriado, en frecuencias que empiezan desde la madrugada. Ayer, los choferes estaban atentos a la venta de tickets para salir de inmediato.

Pese a que Manabí fue el destino favorito, otros optaron por sus ciudades natales. Isabel Miñán decidió visitar Santa Rosa, en la provincia de El Oro, con sus hijas y nietos. “Allá están nuestros parientes, vivos y difuntos”.

En cambio, Adrián Icaza optó por Quevedo, en Los Ríos. No solo llevó un par de maletas; también llevó unas rosas de plástico para sus parientes fallecidos. “La primera parada es el cementerio. También es la oportunidad de pasar en familia”.

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