4 de diciembre de 2015 16:34

La feria de dulces en la Plaza Chica será hasta el domingo 6 de diciembre

Cada vaso de chicha cuesta entre USD 0,50 ó 1 en la Feria de dulces de la Plaza Chica. Foto: Betty Beltrán/El Comercio

Cada vaso de chicha cuesta entre USD 0,50 ó 1 en la Feria de dulces de la Plaza Chica. Foto: Betty Beltrán/El Comercio

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Betty Beltrán

Un zanquero multicolor invita a los transeúntes a degustar una infinidad de dulces y manjares tradicionales de Quito. Son 20 emprendedoras quienes, frente a unas pequeñas mesas, ofrecen dulces desde USD 0,50 hasta 3.

Hasta el domingo 6 de diciembre, a las 18:00, se podrá degustar de obleas, pristiños, jucho, mistelas, turrones, chicha, pasteles, dulce de higo, espumilla, turrones, chocolates, etc.

Azucena Colimba ofrece pasteles de higo, choclo, zanahoria... Un pedazo cuesta USD 1. La mujer del barrio La Tola señala que solo por las fiestas de Quito vende estos manjares en la Plaza Chica, también lo hace en agosto por el Primer Grito de la Independencia. El resto del año trabaja en casa y bajo pedido.

Irene Tirado expende chichas. Esa es su especialidad, cada vaso cuesta según el gusto del cliente, entre USD 0,50 ó 1. La preparación, cuenta, es laboriosa: cocinar el maíz implica cinco horas y el proceso de fermentación requiere de 15 largos días.

Otro de los gustos que se pueden dar los golosos en estos días son las obleas con dulce de mora, el paquete de cuatro unidades está en USD 3.

En el lugar también hay un puesto de mistelas. Hay de todos los sabores: el paquete de unas rellenas con frutas están en USD 2,50. Las más caras son las de whisky, a USD 3.

Amparo Otero, de 53 años y vecina de Miraflores, degustaba, pasado el mediodía de hoy viernes, 4 de diciembre, un jucho. Cuenta que es oriunda de Salcedo y que de más pequeña solía probar seguido este plato típico de la serranía. Es una colada dulce con capulí y otras frutas. La costumbre de preparar este potaje, refiere Otero, se ha perdido en la memoria de los antiguos.

Luis Morejon, de 37 años, es morador de La Ferroviaria. Se divirtió al observar en la Plaza Chica al zanquero, que con emoción convocaba a los peatones a degustar de esos dulces. Se acercó a los puestos y compró un sánduche de higo con queso. También adquirió un paquete de obleas con dulce de guayaba, para su madre.

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