19 de octubre de 2015 22:25

Familiares y compañeros marcharon por taxista asesinado en Quito

Darío Proaño fue asesinado la noche del 9 de octubre cerca el barrio de la Pisulí. Foto: El Comercio

Darío Proaño fue asesinado la noche del 9 de octubre en Pisulí, norte de Quito. Foto: El Comercio

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 8
Triste 7
Indiferente 2
Sorprendido 0
Contento 3
Javier Ortega

Fue una marcha pacífica. Familiares y amigos de Darío Proaño, taxista asesinado la noche del 9 de octubre, caminaron desde el parque El Ejido hasta las oficinas de la Fiscalía de Pichincha, en el centro norte de Quito.

El recorrido tuvo una sola intención: pedir la máxima pena para el que por ahora es sospechoso del crimen. A los oídos de la familia Proaño llegó el rumor de que el detenido, identificado como Jorge A., podía salir libre.

La fiscal Marlín Calderón, quien investiga el caso, habló con la familia y negó ese rumor. Incluso, en las últimas horas, la Fiscalía General del Estado emitió un comunicado desmintiendo esa posibilidad.

EL COMERCIO habló con William Aguaguiña, abogado de la familia Proaño. Vía telefónica, el abogado aseguró que para el miércoles 21 de octubre presentará la acusación particular en contra del sospechoso. "He hablado con la familia. Y quieren la máxima sanción, que es 35 años", comentó.

Jorge A., de 19 años, fue detenido el 10 de octubre, poco después de que la Policía hallara el cadáver de Proaño. El detenido tomó el taxi de la víctima en el sector de la Plaza Foch, zona de diversión de Quito, y le pidió que lo llevara hasta la parada de buses del barrio Pisulí, en el norte de la ciudad.

Según los investigadores, el sospechoso sacó un arma de fuego y disparó a quemarropa. El disparo provocó una grave hemorragia interna en el corazón y los pulmones.

Aguaguiña comentó que no es el primer ataque en contra de taxistas.

De hecho, en julio del 2014, agentes de la Dinased localizaron el cadáver de Julio Alarcón en una quebrada ubicada en el sector La Esperanza, en el barrio San José de Morán, cerca a Carapungo. Alarcón tenía huellas de violencia. Los victimarios lo atacaron con un destornillador.

"Queremos que las cámaras que están instaladas en los taxis no solo sean 'testigos mudos' de los crímenes. Estamos pensando en una propuesta que vaya más allá; por ejemplo una alarma que no solo alerte al ECU 911 sino al barrio en donde esté ese momento el taxista", dijo Aguaguiña a este Diario.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (6)
No (0)