14 de febrero de 2018 17:45

En Guayaquil la familia de un menor llevado a Perú espera su regreso

“Me pidió permiso para llevarlo a comprar. Como aquí cerca queda una tienda lo dejé ir”, recordó Úrsula, la abuela del niño. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

“Me pidió permiso para llevarlo a comprar. Como aquí cerca queda una tienda lo dejé ir”, recordó la abuela del niño. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

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La familia de Mathew, un niño de tres años de edad desaparecido desde el 31 de enero del 2018, espera reencontrarse con el menor en esta semana. El infante fue hallado el 10 de febrero en la ciudad peruana de Trujillo por la Dirección contra la Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes de ese país.

Es la segunda tragedia que vive el niño. Apenas unos días antes, el 6 de enero, su padre se suicidó.

“Sus hermanas nos preguntan por él. Quieren saber cuándo vuelve”, dijo Úrsula, abuela del pequeño. Un deteriorado helicóptero de juguete y unas cuantas prendas de ropa son los recuerdos materiales que tienen de Mathew.

Al momento de su hallazgo el menor estaba acompañado por un hombre peruano. Úrsula dijo que conocen al sospechoso. Es amigo del fallecido y trabajaban eventualmente en la elaboración de zapatillas.

Ese último día de enero el hombre llegó de visita a la vivienda del menor de edad, ubicada en el sector de Monte Sinaí en el norte de Guayaquil.

“Me pidió permiso para llevarlo a comprar. Como aquí cerca queda una tienda lo dejé ir”, recordó Úrsula, la abuela del niño, quien en ese momento se encontraba en la casa con los otros dos hermanos de Mathew. La situación no le pareció extraña pues el ciudadano de nacionalidad peruana era alguien de confianza.

Luego de tres horas de una desesperante espera decidieron informar sobre el suceso. En ese momento llegó a casa la madre del niño y se dirigió a la Fiscalía para presentar la denuncia. Un equipo especializado de agentes policiales después se puso en contacto con los familiares para averiguar más información al respecto. También se comunicaron con autoridades peruanas.

Las oraciones han sido constantes para mantener la calma en la familia. Rogaban que el niño aparezca en perfectas condiciones. Un tío lo describe como inquieto, juguetón y muy afectivo. “Su madre es todo para el. Siempre la abraza y la besa”, dijo.

Una vecina contó que se enteró de la desaparición al día siguiente. La noticia la alarmó, pues es la primera vez que sabe de algo así en sus ocho años de habitar en la zona. Ahora tendrá más cuidado con sus tres hijos menores de edad, no quiere vivir una situación similar con ellos.

El fiscal del caso, Walter Suárez, indicó que la Fiscalía evalúa la posibilidad de que el presunto secuestrador pueda ser juzgado en territorio nacional. De lo contrario enviarán detalles de la investigación para su procesamiento en el vecino país.
Está previsto que el menor retorne este viernes. Una hermana del pequeño espera que los lleven a una piscina como festejo de bienvenida.

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