11 de julio de 2015 20:11

Fincas reducen costos para enfrentar la crisis

En la  florícola Almaroses, de 25 hectáreas,  se cosechan 70 000 tallos diarios. Foto: Vicente Costales / El Comercio

En la florícola Almaroses, de 25 hectáreas, se cosechan 70 000 tallos diarios. Foto: Vicente Costales / El Comercio

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Carolina Enríquez

Los exportadores de flores han implementado una serie de estrategias para enfrentar las condiciones que les genera un año comercialmente complicado.

Según Expoflores, las ventas apenas crecieron 1,3% entre enero y mayo pasados frente a igual período del 2014, cuando el sector venía creciendo a tasas del 7% hasta el año pasado.

Alejandro Martínez, presidente del gremio, asegura que este crecimiento se debe a factores coyunturales como una menor producción de competidores africanos como Etiopía y Kenia, que permitió que se mantengan las compras al país.

Fuera de esto la situación es complicada, debido a la menor demanda en el mercado ruso a causa de su situación geopolítica y la apreciación del dólar, que ha encarecido los productos de exportación del país.

Una de las acciones tomadas por las fincas para seguir vendiendo ha sido la renegociación de precios, los cuales han caído el primer semestre del 2015, dependiendo del destino.

Almaroses, finca ubicada en Tupigachi, zona de Tabacundo, al norte de Pichincha, decidió bajar sus precios. José Camacho, propietario, indicó que los compradores le dijeron: “si quiere conservar las órdenes de compra fije conmigo un nuevo precio, negociemos”.

Los ingresos de la firma se redujeron 18% este semestre frente al mismo periodo del año pasado. Sus ventas a Rusia y la UE bajaron, pero ha logrado vender más a Estados Unidos y colocar parte de sus flores en países de Sudamérica.

La finca, que tiene 270 empleados, también ha buscado formas para optimizar el trabajo. El viernes pasado (10 de julio), en medio de un fuerte sol, dos trabajadores reparaban uno de los invernaderos destruidos por los fuertes vientos de este mes.

Camacho explicó que redujo gastos y dejó de pagar a la contratista que se dedicaba al mantenimiento. Ahora los propios trabajadores lo hacen.

Esto alivia en algo la inversión que deberá hacer para colocar plantas en las zonas donde el viento destruyó todo. En las plantaciones se observan plásticos rotos, troncos secos y camas de rosas que permanecen expuestas al aire libre.

En la  florícola Almaroses, de 25 hectáreas,  se cosechan 70 000 tallos diarios. Foto: Vicente Costales / El Comercio

Esta situación la viven otras fincas de la Corporación de Floricultores de Tabacundo, donde se produce el 40% de flores del país. De este porcentaje un 15% fue afectado por el clima, dice Camacho.

Las inversiones por estos daños son imprevistas. En general, debido a la compleja situación comercial, los exportadores del país solo están invirtiendo en variedades de flores por recambio o por búsqueda de algunas más productivas, según Expoflores.
Camacho cuenta que ha reducido sus inversiones en un 50%. Las mejoras de infraestructura han quedado a un lado.

Pacific Bouquet no tiene previsto hacer ninguna inversión. Y no ha tenido que desembolsar recursos de forma emergente ya que se encuentra al este de la provincia, donde el viento ha sido benevolente. Pablo Viteri, propietario, cuenta que optimizó su producción manteniendo 50 empleados, pero no contratará más.
El empresario dice que la crisis se esperaba. Su finca, aunque con precios bajos, mantiene el mercado de EE.UU. que le representa el 75% de las ventas.

En la finca de siete hectáreas, todos los empleados colaboran en las áreas de producción, pos cosecha, mantenimiento, etc. El mismo dueño se encarga de diferentes tareas administrativas con el fin de no enfrentar más gastos para la empresa.

A otras compañías, la aplicación de estos mecanismos no fue suficiente y tuvieron que cerrar sus operaciones. Según Expoflores, existen 630 fincas en el país. Siete cerraron hasta febrero pasado y otras cinco dejaron de operar hasta el pasado jueves, según el gremio.

También ha bajado el número de hectáreas. Hasta fines del año pasado había 4 200 y ahora hay 4050. En algunos casos los cultivos de rosas y otras flores se levantaron, en otros fueron reemplazados por los de plantas como quinua y pimiento.

La llegada del segundo semestre, cuando la demanda de flores se reduce y la situación comercial en el mundo no registra cambios, inquieta. Expoflores, incluso, proyecta una caída de entre 13% y 17% de las ventas al cerrar 2015.

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