15 de abril del 2015 00:00

El exilio de Napoleón en Santa Elena

estatua de Napoleón

Una estatua de Napoleón se encuentra en un hotel de Jamestown en la isla británica de Santa Elena. Foto: AFP

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Agencia AFP

La isla británica de Santa Elena se hizo mundialmente famosa por ser el lugar donde murió Napoleón en 1821 después de seis años de destierro descritos por sus allegados como un viaje al infierno.

Obligado a abdicar una segunda vez tras la batalla de Waterloo, Napoleón se entregó a los ingleses pensando que le darían un trato clemente.

No imaginaba entonces que sus vencedores lo enviarían al exilio lo más lejos posible, a una pequeña isla situada en medio del Atlántico sur, para impedirle que volviera a Europa.

Napoleón llegó el 15 de octubre de 1815 a Santa Elena tras una singladura de 69 días desde Inglaterra. El emperador depuesto se instaló inicialmente en el pabellón de Briars, en una colina que flanquea Jamestown, la pequeña capital de la isla. Allí estuvo dos meses, mientras habilitaban su residencia en Longwood, en una planicie particularmente húmeda del centro de la isla donde los soldados ingleses podían vigilarle fácilmente.

Su estancia en Longwood estuvo marcada por la intransigencia -sus partidarios dirían vejaciones- , a partir de 1816, del gobernador inglés Hudson Lowe, que no paraba de llamarle “general Buonaparte”.

Napoleón se encerró, cortando cualquier contacto directo. Y la pretensión de reproducir una corte imperial, con su etiqueta estricta, que quiso preservar en una casa decrépita e invadida por las ratas durante los últimos años de su vida rápidamente se convirtió en una pesadilla.

Sus cancerberos le construyeron y amueblaron una enorme vivienda, pero los trabajos concluyeron dos meses antes de su muerte. Gravemente enfermo, Napoleón nunca se mudó a ella.

Corroído por el aburrimiento y el despecho, el exemperador murió tras una larga agonía el 5 de mayo de 1821, a los 52 años, al parecer víctima de un cáncer de estómago.

En los archivos de Jamestown, se puede consultar el registro de los fallecidos de Santa Elena. El 9 de mayo de 1821, se lee: “Napoleón Buonaparte, antiguo emperador de Francia; murió el día 5 en la antigua casa de Longwood y ha sido enterrado en una propiedad de Richard Torbett". 

El cuerpo de Napoleón fue repatriado a París en 1840, bajo el rey Luis Felipe, para depositarlo en los Inválidos.

La casa de Longwood y la cañada donde fue enterrado en Santa Elena fueron vendidos por la reina Victoria a Francia en 1858, y el pabellón Briars donado en 1959.

Su tumba, vacía, es ahora un bucólico lugar de paseo en el “Valle de los geranios”, un lugar que había elegido en el caso de que no fuera inhumado en Francia. La lápida no está grabada ya que el gobernador inglés exigía que se agregara “Bonaparte" cuando sus compañeros de exilio querían inscribir simplemente “Napoleón”.

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