25 de septiembre de 2017 23:09

Cede la esperanza y la desconfianza asoma entre víctimas del sismo en México

La cifra de víctimas mortales del poderoso terremoto registrado el martes 19 de septiembre del 2017 en el centro de México subió a 307, según informó el  Centro Nacional de Atención de Desastres. En la foto, rescatistas de la brigada del Japón y su perro

La cifra de víctimas mortales del terremoto registrado el martes 19 de septiembre del 2017 en el centro de México subió a 326, según informó el Centro Nacional de Atención de Desastres. En la foto, rescatistas de la brigada del Japón, en el centro de Ciudad de México. Foto: EFE

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Agencia AFP

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A casi una semana del terremoto de magnitud 7.1 que deja 326 muertos en México, la esperanza de encontrar vida entre los escombros se agota, mientras crece la tensión entre familiares de personas desaparecidas en un edificio reducido a escombros.

El alcalde de la ciudad, Miguel Mancera, informó que son cinco los sitios donde los equipos de rescatistas, tanto locales como extranjeros, continúan trabajando en el centro y el sur de la ciudad.

El grueso de ellos se concentraba en el sector Roma, donde un edificio de siete pisos se derrumbó.

Ahí, al caer la noche, bajo una lluvia que no cesaba y que obligó a suspender los trabajos de cientos de rescatitas, la tensión nuevamente subió cuando un centenar de personas que decían ser familiares de las personas exigían información sobre los suyos y amenazaban con romper el cordón de seguridad en torno a los escombros.

“Hay unos que están conformes, (nos dicen) que tengamos paciencia. Pero llevamos una semana y no nos dicen cuándo, no nos han informado de ningún cuerpo”, dijo a la AFP Aurelio García, quien se presentó como tío de la joven Noemí y cuyos familiares protagonizaron otra protesta el domingo.

Protección Civil contabilizaba a unas 40 familias que buscan a seres queridos que estaban ahí al momento del sismo, poco después del mediodía del pasado martes, cuando los mexicanos recordaban otra tragedia: el terremoto de 8.1 grados del 19 de septiembre de 1985 que dejó más de 10 000 muertos.

En medio de la falta de información, los rescatistas colombianos que participan en las tareas emitieron un comunicado en el que señalan que han contribuido a recuperar seis cadáveres desde el domingo 24 de septiembre. Pero las autoridades no han confirmado ni desmentido esta versión, lo que tensa aún más la situación.

“El malestar es general, pero hay formas de expresarlo. Hay gente que tiene miedo, que se siente muy mal, que están completamente dormidos, hay gente que está muy rabiosa. Están ante una situación de no saber si tienen un familiar vivo o muerto”, dijo a la AFP Sebastián García, voluntario que contribuyó a colocar y asistir en carpas donde permanecen familiares más cercanos de las victimas.

En tanto, medios locales denunciaron que la escuela del sur de la ciudad, donde murieron sepultados 19 niños y 7 adultos, habría utilizado documentación falsa para poder operar.

El alcalde Mancera, el ministro de Educación y la alcaldesa de la zona donde se ubica el colegio Enrique Rébsamen intercambiaban señalamientos en torno a qué instancia tendría responsabilidad directa ante una eventual violación de las normas.

“De confirmarse sería muy grave”, dijo el ministro Aurelio Nuño a la cadena Televisa y aseguró que su despacho abrirá una investigación.

Los socorristas buscan entre las estructuras colapsadas tras el terremoto de México. Foto: AFP

Los socorristas buscan entre las estructuras colapsadas tras el terremoto de México. Foto: AFP

Mientras, las clases se reanudan de manera paulatina pues autoridades revisan las instalaciones de las más de 8 000, públicas y privadas. Se anunció que el martes estarán ya trabajando 676.


Difícil retomar normalidad 


Más de 9 000 inmuebles ya han sido revisados en toda la ciudad. La gran mayoría ya son habitables, unos 700 requieren alguna reparación para volver a serlo y 300 presentan afectaciones graves, por lo que se evaluará si los derriban o refuerzan su estructura, informó Mancera.

En Tlalpan, en el sur de la ciudad, en los restos de un edificio de departamentos también reinaba la desconfianza en la actuación de autoridades y políticos que semanas antes del desastre se exhibían en los medios de cara al inicio de un año electoral.

Este lunes, la ciudad trataba de recuperar su ritmo de vida reanudando parcialmente clases en escuelas y universidades, mientras algunas empresas y oficinas públicas trabajan con personal reducido.

En la Torre Mayor, uno de los edificios más altos de la capital, con 225 metros de altura y 59 pisos, los lujosos y modernos ambientes de oficinas aún lucían por debajo de su capacidad.

“Tenemos miedo (...) el viernes muchos no quisieron todavía venir. Les dimos la opción de trabajar en casa”, dijo a la AFP David González, un contador de 42 años que trabaja en el décimo piso.

Su empresa no puede estar inactiva pues las operaciones en otros países dependen del equipo en México.

González dice que entre sus compañeros el impacto del sismo fue mayúsculo: tres perdieron su casa, una perdió a su hermana y otra a su hijo, en el colegio Rébsamen.

Y en medio de la emergencia, una falsa alarma de bomba forzó a evacuar a unos 3 000 trabajadores de la sede central de la petrolera estatal Pemex, atizando el nerviosismo de los afectados capitalinos.

Hasta la noche e este lunes s5 de septiembre, sumaban 326 muertos por el sismo: 187 en Ciudad de México, 74 en el estado de Morelos, 45 en Puebla, 13 en Estado de México, seis en Guerrero y uno en Oaxaca, según Protección Civil federal.

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