21 de mayo de 2015 07:25

España está entre los países con mayor desigualdad salarial de la OCDE

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Agencia EFE
París

España, donde el 10 % más favorecido acumula el 43 % de la riqueza total, está entre los países con mayor desigualdad salarial de la OCDE, un problema que se ha incrementado durante la crisis económica, aunque se apunta una reciente mejoría.

Es la principal conclusión del informe Juntos en ello. Por qué una menor desigualdad nos beneficia a todos, que sitúa a España en términos de diferencia salarial en el puesto 24 de la lista de 34 estados representados en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

"La desigualdad de ingresos netos disminuyó desde mediados de los años 80 pero aumentó fuertemente entre el 2007 y el 2011, aunque ha experimentado un retroceso desde 2012", resume el informe la OCDE.

Esa organización, con sede en París, destaca que los salarios de los más pobres en España cayeron un 13 % al año entre 2007 y 2011, mientras que los ingresos del 10 % más rico de la población solo se moderaron un 1,4 % anualmente en el mismo período.

Esto provoca que, por ejemplo, las capas más bajas de la sociedad en España tengan menos ingresos que sus equivalentes en la República Eslovaca, mientras que los ingresos medios son "bastante más altos en España", señaló la OCDE.

A pesar de que la pobreza disminuyó en 2012 respecto a lo anteriores años alcistas, si se consideran "los ingresos anteriores a la crisis, esta ha aumentado de forma considerable y España se sitúa aún muy por encima de la OCDE".

"Las reformas fiscales introducidas entre el 2007 y el 2012 han reducido las prestaciones sociales de manera considerable y han incrementado los impuestos. Los resultados de la simulación muestran que la consecuencia ha sido una reducción de los ingresos netos para los hogares cuyas personas trabajan y para los no trabajadores", apunta la OCDE.

El desempleo, las precariedad laboral y el paro juvenil son los problemas que la OCDE recomienda corregir para mejorar la calidad del mercado de trabajo en España.

Desde el estallido de la crisis económica, España ha sufrido la caída más importante del empleo en la OCDE, después de Grecia, con un descenso del 16 %.

Las turbulencias económicas han afectado "en particular a los trabajadores atípicos o con un contrato no estándar ya que un 60 % de las pérdidas de empleo entre 2007 y 2013 han sido empleos temporales y ha afectado a los trabajadores con salarios bajos".

Si bien es cierto que "el año 2014 marcó una recuperación del empleo", el 60 % de los jóvenes entre 15 y 29 años aún tiene un contrato parcial o temporal, apuntó la OCDE.

El llamado "club de los países ricos" pide a los responsables políticos españoles que desarrollen "medidas para reducir las disparidades en los resultados educativos y reducir el abandono el escolar" y que mejoren "la entrada de los jóvenes en el mercado del trabajo".

Para ello, se recomienda a España que, basándose en la reforma laboral de 2012, avance "en la creación de puestos de trabajo más estables" y en "reducir la dualidad del mercado de trabajo".

La OCDE también aconseja que se mejore la coordinación entre los esfuerzos del Gobierno central y de los autonómicos en políticas de empleo y que se refuerce la oferta de "servicios para grupos de menores ingresos, especialmente familias con menores o personas dependientes".

Por último, y "una vez que mejoren las condiciones fiscales", la OCDE ve necesario que España implemente "medidas para revertir la tendencia a la baja en la redistribución, tanto por el lado fiscal como las prestaciones sociales".

"Hemos alcanzado un punto de inflexión. La desigualdad en los países de la OCDE está en su nivel más alto desde que existen registros. Las pruebas muestran que la alta desigualdad es mala para el crecimiento", declaró en un comunicado el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría.

El estudio señala a Chile, México, Turquía, Estados Unidos e Israel como los países desarrollados con más desigualdad, frente a la mayor armonización salarial de Dinamarca, Eslovenia, República Checa y Noruega.

"Al no atacar las desigualdades, los gobiernos cortan el tejido social de sus países y dañan el crecimiento económico a largo plazo", subrayó Gurría.

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