20 de December de 2014 19:43

María Rosa Cevallos: ‘El enfoque de género rebasa el tema del sexo biológico’

"Vivir la vida de manera placentera ¿no es acaso el Buen Vivir? El placer también es un derecho humano”, dice María Rosa Cevallos, magíster en estudios de género. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO.

"Vivir la vida de manera placentera ¿no es acaso el Buen Vivir? El placer también es un derecho humano”, dice María Rosa Cevallos, magíster en estudios de género. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO.

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Santiago Estrella

Entrevista a María Rosa Cevallos, antropóloga y magíster en Estudios de Género. Trabajó en el Fondo de Población de las Naciones Unidas. En el 2012 ganó el premio Manuela Sáenz al mejor ensayo sobre género.

¿Cuán acertado era tener la Estrategia Nacional Intersectorial de Planificación Familiar y Prevención de Embarazos Adolescentes (Enipla) a cargo de varios ministerios?

Desde el momento en que se encargan responsabilidades a los ministerios de Salud, de Educación y de Inclusión Económica y Social, fue una forma de entender integralmente la salud sexual y reproductiva.

Era saber que los problemas de salud pública, como el embarazo en adolescentes, requieren una atención integral. Un ejemplo básico: no se puede prevenir que una adolescente quede embarazada únicamente desde el servicio de salud. Se requiere un proceso en el colegio que les den información científica, veraz y laica para que en un momento dado ella decida ir al servicio de salud y pedir consejería, métodos anticonceptivos o lo que fuera.

Y ¿cómo se entiende que ahora esté en manos de la Presidencia?

El primer riesgo es perder la capacidad de análisis y de dar respuestas múltiples a problemas que tienen que ver con la salud sexual y reproductiva.

Con ello, nace una pregunta: ¿cómo solamente desde la Presidencia va a responder a temas que requieren atención de servicios, no solo un diseño de política pública? Por otro lado, poner una estrategia tan amplia en manos de una sola persona es riesgoso porque se pierde la posibilidad de mirar con diferentes ópticas y capacidades.

Sin embargo, el Presidente dice que la Enipla intersectorial no logró lo esperado...

No hay cifras de que se ha incrementado el embarazo adolescente. Tenemos una tasa muy alta y una problemática especial de menores de 15 años embarazadas, vinculadas estrechamente con la violencia sexual.

En tres años, la Enipla no puede cambiar una curva demográfica. Es casi imposible estabilizarla y menos aún reducirla. Sin embargo hay otros impactos que tienen que ver con la transformación de patrones socioculturales que talvez son importantes y que como son indicadores cualitativos no se miran de una manera directa. La ciudadanía veía el programa ‘Habla serio, sexualidad sin misterios’ y eso era ya un derecho: el de la información científica, humanista y veraz en un país laico.

¿Qué se debe entender como derechos sexuales y reproductivos?

Nuestra Constitución reconoce como derecho la salud y dentro de esta la salud sexual y reproductiva. También se reconoce el derecho a tomar decisiones libres, responsables e informadas sobre nuestra sexualidad. Esto se enmarca en los derechos sexuales y reproductivos.

Nuestro país reconoce la posibilidad de que las personas tomen decisiones informadas sobre su sexualidad y esto implica decidir, sin presiones y sin violencia, tener o no tener relaciones sexuales, poder acceder a la educación de la sexualidad integral, pero no basada en dogmas sino en ciencia y humanismo. Implica el derecho a no ser discriminado por tu identidad sexual, al autoconocimiento, y sobre todo a vivir una vida libre de coacción y violencia.

Fundamentalmente es un tema de mujer...

Los derechos reproductivos implican que las mujeres tengan atención correcta durante el parto y el embarazo. Estamos hablando de derechos superamplios y cotidianos porque tiene que ver con lo más básico que tenemos: nuestra piel, que es nuestro primer territorio.

Además, tiene un énfasis especial en las mujeres, sobre todo en los derechos reproductivos porque las mujeres somos las que deberíamos decidir si ser o no madres, sobre el intervalo entre uno y otro embarazo o sobre el acceso a métodos anticonceptivos.

La asesora del Presidente, Mónica Hernández, en su análisis a los cuadernos de la Enipla, cuestiona la ideología de género, que no es científica...

Hay que hacer varias correcciones. El enfoque de género es un análisis de la sociedad que permite mirarla críticamente, cuestiona la relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres. Y permite entender que la realidad es diversa y que está atravesada por patrones culturales que construyen roles específicos por ser hombre o ser mujer.

El enfoque de género rebasa el tema del sexo biológico. El nacer con un pene o una vagina tiene toda una construcción sociocultural que impone un ‘cómo ser’ en el mundo. No es un tema de ideologías radicales.

Hernández también advierte sobre la construcción de una sociedad hedonista con la educación sexual...

Tenemos que volver a algo más amplio: el carácter laico del Estado. Eso implica que vamos a pensar la política pública desde un enfoque que respete los derechos humanos. Vamos a respetar la libertad de credo, siempre y cuando estas creencias no afecten a las del prójimo.

El tema religioso y lo que se considera como hedonismo tiene que quedar puertas para adentro. Es respetable lo que cree cualquier persona, pero eso no puede impregnar la política pública. Además, vivir la vida de manera placentera ¿no es acaso el Buen Vivir? O estamos estigmatizando o le tenemos miedo a la posibilidad de vivir una vida placentera. El placer también es un derecho.

¿Qué se debe entender por género como una construcción?

El género es una construcción cultural identitaria. Rebasa el sexo biológico en muchos sentidos, y tiene que ver cómo te construyes y cómo la sociedad te impone el ser hombre o el ser mujer. Y eso se construye desde que naces.Es la familia la que empieza a construir sus roles de género.

A lo largo de la vida se va sumando o restando, pero no es porque naciste con sexo femenino hay una única forma determinada de ser mujer ni que eso quiera decir que vas a ser heterosexual.

El argumento es que se trata de defender los valores y la familia...

Debemos hablar de todas las familias. No todo puede enmarcarse en la idea hombre, mujer y dos hijos, con recursos y sin problemas de violencia y desigualdad.

Debemos reconocer todas las formas de familia. Sobre los valores, tenemos que hablar de políticas de los DD.HH. y esto tiene que ver con valores. Sobre todo es respeto a la diversidad y la necesidad de tomar decisiones libres e informadas.

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