25 de julio de 2016 00:00

3 500 casas para afectados de Manabí y Esmeraldas se entregarán en diciembre

En el terreno ubicado en el sector de El Guabito, en Portoviejo,  se levanta la primera casa del proyecto habitacional. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

En el terreno ubicado en el sector de El Guabito, en Portoviejo, se levanta la primera casa del proyecto habitacional. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

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Washington Paspuel

En un terreno de cuatro hectáreas en el sector El Guabito, en el norte de Portoviejo, se apresura la construcción de las primeras soluciones habitaciones que el Gobierno edifica para los afectados del terremoto del pasado 16 de abril de 2016.

En el predio rellenado a un costado de la vía a Santa Ana, en la capital manabita, los obreros de una constructora local armaban el miércoles la estructura del primero de 150 bloques habitacionales, cada uno compuesto por cuatro departamentos, en dos plantas.

Cada departamento será de 40 metros cuadrados, distribuidos en dos dormitorios, una sala-comedor-cocina y un baño compartido. No tendrán patio, pero sí áreas verdes comunales y canchas de uso múltiple, según los planos que se exhiben junto a la obra.

Según la firma constructora, en las casas de esta urbanización se utiliza una técnica modular sismorresistente de mallas, tanto para las bases como para las paredes. Estas mallas hacen de mampostería y permiten distribuir mejor las cargas, ante un posible sismo.

Miguel Martínez, residente de obra, explicó que mediante esta técnica la estructura de cada departamento está lista en dos días. “Estimamos que podemos entregar 15 bloques de departamentos por mes”.

En esta urbanización habitarán 600 familias que se quedaron sin hogar en Portoviejo.

Hasta el viernes 22 de julio de 2016, el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) entregó, a través del Plan Reconstruyo, 11 067 incentivos para vivienda nueva y reconstrucción, a los afectados por el terremoto.

Solo en la provincia de Manabí, el Miduvi ya entregó
8 544 incentivos, de los cuales 859 se destinaron a vivienda nueva en terrenos urbanizados por el Estado, que consiste en un aporte de USD 10 000.

Ernesto Cedeño espera ocupar su vivienda nueva en diciembre próximo. Este comerciante, propietario de un bar adecuado en su vivienda, en la vía a Santa Ana, perdió la casa debido al terremoto.

El Gobierno prevé levantar 14 proyectos habitacionales para los afectados en las provincias de Manabí y Esmeraldas, y un total de 16 en todas las zonas afectadas. Estos incluyen a Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas.

La meta es que las primeras soluciones habitacionales se entreguen máximo hasta diciembre. Carlos Bernal, secretario técnico del Comité de la Reconstrucción, indicó que en Manabí y en Esmeraldas, los proyectos implican la construcción de 3 500 viviendas.

En Manabí, además del proyecto en El Guabito, se construye en las afueras de Bahía de Caráquez, cabecera cantonal del cantón Sucre, el proyecto Acuarela II, de 168 viviendas; y en las ciudades de Chone, Jama, Jaramijó y Pedernales.

En estas ciudades hay expectativa por la construcción de los planes que levanta el Gobierno. El pasado martes, el presidente Rafael Correa recorrió los terrenos donde se ubicarán estas casas.

En Bahía de Caráquez, el terreno ubicado cerca de la terminal terrestre ya fue adecentado para la construcción de las primeras viviendas. Muy cerca, las familias que se quedaron sin casa aguardan por las casas en las carpas azules que donó al país el Gobierno chino durante abril.

En Portoviejo, otras familias se resisten a desalojar sus casas, pese al riesgo de habitar en edificaciones cuyas estructuras están agrietadas. Es lo que sucede en la segunda etapa de los condominios Los Tamarindos, en el norte de la ciudad.

Las paredes blancas de las ­fachadas de los bloques de ocho plantas están cuarteadas en los pisos inferiores.

Robin Robles habita en la segunda planta de uno de los bloques multifamiliares. La grieta que se abrió en la base de la edificación subió hasta el departamento de este taxista informal y dejó un agujero en la fachada de su sala, que da a la calle. Ante el riesgo de colapso, la esposa de Robles y los dos hijos pequeños de la pareja se fueron a casas de familiares. Robles se quedó. Espera que el Miduvi le entregue los resultados de la evaluación que sus técnicos hicieron a la estructura de la edificación.

Otros condóminos deambulan en silencio entre los corredores, sorteando los escombros. No saben si podrán quedarse o si deberán ser reubicados, si es que los resultados de las evaluaciones de las estructuras determinan su derrocamiento.

Éder Cevallos, director del Miduvi en Manabí, aseguró el pasado lunes que en 10 días estarán listos los estudios para determinar los daños estructurales de 22 edificios de condominios en Portoviejo.

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