31 de julio de 2016 16:15

La entrega de dos aulas para afectados por el terremoto se hizo con marimba en la isla Luis Vargas Torres de Esmeraldas

Inauguración de aulas y juegos lúdicos en la isla Luis Vargas Torres, en Esmeraldas. Foto: EL COMERCIO

Inauguración de aulas y juegos lúdicos en la isla Luis Vargas Torres, en Esmeraldas. Foto: EL COMERCIO

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Marcel Bonilla

Los 16 voluntarios de ocho países que participaron en la construcción de dos aulas escolares en la isla Luis Vargas Torres y Roberto Luis Cervantes de Esmeraldas, en la costa de Ecuador, las inauguraron a ritmo de marimba con los integrantes de la comunidad.

La construcción de las aulas de bambú sismorresistentes y dos juegos infantiles les tomó 15 días trabajando hasta 12 horas diarias en las islas, que están frente de la ciudad de Esmeraldas.

Las aulas para que funcione un centro comunitario son de 32 y 40 metros cuadrados. Participaron voluntarios de Venezuela, Ecuador, Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú, Argentina y España. “Ha sido una gran experiencia con la comunidad”, dijo Luis Miguel Olivas, coordinador del proyecto en las islas.

Previo a la inauguración, decenas de niños aprovecharon para utilizar los juegos lúdicos construidos con madera y cabos, en el patio de la escuela Leonidas Gruezo George, que está en la isla Luis Vargas Torres.

La intervención en las comunidades es un proyecto que lleva 11 años por parte de la Fundación Telefónica, denominadas Vacaciones Solidarias Internacionales, que tiene como finalidad aportar con el esfuerzo voluntario de los empleados de la Telefónica Movistar, en iniciativas de corte social.

Por eso se aprobaron cinco proyectos relacionados con la construcción de aulas escolares en las poblaciones afectadas por el terremoto del 16 de abril del 2016, para Esmeraldas y Manabí, en los que participan 80 voluntarios de 10 países.

Maily Cifuente es una de las voluntarias de la ciudad de Bogotá-Colombia. Una de sus impresiones al llegar a la isla fue ver el aporte solidario de decenas de niños que se sumaron para ayudar con el acarreo de materiales para la construcción.

Para los habitantes de la isla, la inauguración de las aulas que deben ser cuidadas por ellos se convirtió en una fiesta que implicó la participación de los niños y maestros de las escuelas, con la tradicional marimba esmeraldeña.

Peter Angulo, profesor de establecimiento educativo, explicó que el voluntariado hicieron ejercicios de evacuación en caso de tsunami, se colocaron la señalética y se diseñó una ruta de evacuación.

Los niños recibieron capacitación en temas de liderazgo y creatividad, para aprovechar los materiales del medio como semillas de árboles, así como aprovechar las bondades del río Esmeraldas que rodea a las islas.

La siguiente parada de los voluntarios será Manabí, para ir Pedernales, en la comunidad de La Galices. Antes ya estuvieron en otras poblaciones costeras del Ecuador afectadas por el terremoto del 16 de abril y las réplicas del 16 de mayo.

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