15 de febrero de 2016 09:05

La empresa realiza ajustes a su esquema laboral

La planta de Acruxza en Guayaquil eliminó las horas extras debido a la reducción de pedidos la empresa bajó la producción de su planta en un 30%.

La planta de Acruxza en Guayaquil eliminó las horas extras debido a la reducción de pedidos la empresa bajó la producción de su planta en un 30%. Foto: Francisco Flores/El Comercio

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Washington Paspuel
y Giovanny Astudillo  (I)

La planta de elaboración de jabones y productos de aseo para el hogar de la firma Acruxza lucía con poco movimiento el mediodía del pasado viernes 12 de febrero del 2016. A esa hora, ocho operarios se encargaban de la fabricación del producto.

Hasta diciembre pasado, en un día similar, la fábrica, ubicada en el noroeste de Guayaquil, tenía alrededor de 16 empleados en ese turno. Desde enero pasado, debido a la reducción de pedidos, la empresa bajó la producción de su planta en un 30%. Esto, a su vez, condujo a la firma a desvincular a 12 personas que contrataba por temporadas y a prescindir de las horas extras.

“Desde enero, la planta ya no opera los cinco días, solo tres”, menciona Silvia Buzetta, presidenta de esta compañía.
Al igual que Acruxza, otras firmas hicieron ajustes a su esquema laboral para enfrentar reducciones en las ventas, como resultado de un menor dinamismo de la economía.

Roberto Maldonado, presidente ejecutivo del Grupo Colineal, fabricante de muebles, menciona que el stock aumentó por la caída de ventas. “No es recomendable trabajar para inventarios, porque las bodegas están llenas”. Afirma que su demanda bajó 15% durante el segundo semestre del 2015 frente a igual período del 2014. “Esta tendencia se ha mantenido en lo que va del año”.

Por esta razón, la compañía decidió, desde octubre pasado, que los empleados no trabajen horas extras ni hagan turnos de fin de semana. “Buscamos las formas para no mandar a los empleados. No solo el trabajador se perjudica, sino también el empresario porque pierde a personal capacitado”.

Colineal tiene 1 000 empleados y solo en diciembre pasado prescindió de una decena. La firma Hipertronics, que ensambla celulares de la marca Grün, separó a 21 empleados, y actualmente se mantiene con 15 obreros en su línea de producción, en Cuenca.

El CEO de esta empresa, Henry Aguilar, explica que la ampliación de los cupos a la importación de celulares afectó a este sector, ya que una mayor compra del exterior de estos artículos reduce las opciones de los ensambladores locales.

En el caso de la empresa de línea blanca Ecasa, su gerente Mario Esteban Espinoza manifiesta que están suspendidas las horas extras y se mantienen los dobles turnos en las áreas estrictamente necesarias.

En Ecuador, el promedio de horas trabajadas a la semana evidencia una leve reducción, entre el 2014 y 2015. En el caso de los hombres cayó de 41 horas con 49 minutos a 41 con 27, es decir, 22 minutos menos. En mujeres, esta disminución fue mayor: 42 minutos, según la encuesta laboral del INEC.

La firma René Chardon, que tiene una nómina de 240 empleados, redujo las horas extras y suspendió la contratación de nuevo personal, pero logró mantener los beneficios de salud y alimentación.

El gremio de los industriales asegura que el despido de personal es la última de las opciones que están considerando las empresas para enfrentar la situación económica adversa.

Francisco Alarcón, presidente de la Federación de Cámaras de Industrias, afirma que al empleador no le conviene deshacerse del empleado porque se invierten muchos años y recursos en su capacitación.

Sostiene que con la eliminación de la figura del contrato a plazo fijo, mediante reforma legal en abril del 2015, se anuló todo mecanismo de adaptabilidad laboral, “lo que ha hecho más difícil la contratación”.

El presidente Rafael Correa anunció el pasado 6 de febrero modificaciones a la jornada laboral, como una medida para evitar los despidos en las empresas. La propuesta plantea, entre otros, que se podría laborar menos horas al día, según la necesidad de las firmas, o jornadas más amplias en menos días a la semana.

Richard Martínez, presidente del Comité Empresarial, comentó en estos días que este año hay empresas que han dejado de hacer nuevas contrataciones. Consideró que no hay despidos masivos, pero sí recortes y ajustes.

En un año difícil los incrementos salariales también se han limitado. Frente a esta realidad, la compañía Oriente Seguros puso en práctica, desde enero pasado, una acción bautizada como “salario emocional”.

Esta estrategia busca brindar a los empleados otro tipo de beneficios no monetarios, pero que “crean un tipo de pertenencia hacia la empresa”, menciona Janeth Argüello, la directora de Recursos Humanos.

Por ejemplo, la firma incorporó ocho rubros adicionales en favor de los trabajadores. Entre ellos, asesoría legal gratuita, en especial para madres solteras (20% de la nómina), un plan deportivo, tres días libres pagados adicionales a las vacaciones (uno de ellos por puntualidad), etc.

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