2 de julio de 2018 00:00

La elección de la profesión es el dilema del bachiller

Un grupo de estudiantes de último año del Colegio Central Técnico, antes de rendir el Ser Bachiller, examen de grado. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Redacción Sociedad

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Indecisión a la hora de elegir qué carrera seguir en la universidad. A ese dilema se enfrenta buena parte de estudiantes que en unos días se graduará de bachiller.

Algunos llegan a inscribirse a las instituciones de educación superior sin tener claro qué les gustaría estudiar.

Wendy, de 17 años, culminó el viernes 29 de junio del 2018 el segundo de Bachillerato en el Colegio Central Técnico.

Su pasión es la danza, por lo que su mayor sueño es ser bailarina profesional. Pero admite que tiene dudas pues no sabe si podrá vivir de eso, por lo que se ha decidido por Arquitectura.

Su amiga Nicole cuenta que está muy confundida. Meses atrás tenía la idea de seguir Administración de Empresas, pero tras una charla sobre Hidrocarburos y Petróleo se inclinó por una profesión relacionada a eso.

Las estudiantes afirman que es complicado elegir. El 43% de la oferta de educación superior está en los centros particulares. Y más del 50%, en los públicos. Tras el Ser Bachiller, que se terminó de tomar ayer, se anuncia que habrá 90 000 cupos disponibles.

En esta indecisión influyen también factores externos que tienen que ver con la presión social y familiar, más que con los propios intereses, según Isabel Merino, coordinadora administrativa del Instituto de Enseñanza y Aprendizaje de la U. San Francisco de Quito.

En eso coincide Lourdes Armendáriz, responsable de la Dirección General del Estudiante de la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE). Sostiene que incluso existen carreras que se ponen de moda y los chicos las siguen sin tomar en cuenta lo que en realidad les gusta o les motiva.

Para Armendáriz es importante que desde el colegio se guíe al joven, tomando en cuenta intereses y necesidades. El acompañamiento de los padres en el proceso es vital.

En la UTE, por ejemplo, el servicio de orientación vocacional se enfoca en una batería de pruebas a las que se somete el estudiante. Y en una entrevista a la que asisten acompañados de los padres de familia.

En la USFQ cada verano se abre el Campamento Catalyst, como un espacio de orientación vocacional. Está dirigido a chicos desde primero de Bachillerato. Isabel Merino precisó que lo central es trabajar en el autoconocimiento.

En ese espacio se genera un proceso individual que consiste en toma de test de habilidades, intereses, aptitudes, trabajo en equipo y valores. Los participantes hablan con profesionales de diferentes carreras, para conocer su experiencia de trabajo día a día. “Es muy importante que en la búsqueda de la vocación, los chicos tengan un plan de vida. Un enfoque a futuro”, señala Merino.

Añadió que esas pruebas no pueden marcar la decisión. Al contrario, son solo una herramienta para ese proceso.

Andrea Durango, de 23 años, participó del campamento en el 2012, cuando cursaba el segundo de Bachillerato. Resalta que la guía que recibió fue trascendental porque pudo conocer sus fortalezas y debilidades. Cuenta que desde el colegio tenía en mente dos carreras: Economía y Relaciones Internacionales. Finalmente optó por ser economista.

Adrián tiene 16 años. También pasó por un proceso de guía, en el campamento mencionado, cuando estaba en primero de Bachillerato. Ahora tiene una idea clara sobre la carrera que seguirá en la universidad. Comenta que antes de eso tenía muchas ideas diferentes. 

Los chicos coinciden en que la guía que recibieron fue importante. Precisaron que sus dudas hicieron que buscaran información y soluciones.

Otro proceso es el que se desarrolla en la Universidad Central. Al ser una institución pública, el puntaje que obtienen los chicos en el Ser Bachiller es una medida para decidir por cuál carrera pueden optar. Un mayor puntaje les brinda más posibilidades de elegir.

Nilka Pérez es directora de Bienestar Universitario. Para ella lo que influye en la decisión son intereses y personalidad. Además, piensa que incide el factor económico, ya que los jóvenes analizan las posibilidades de conseguir trabajo, a qué salarios pueden aspirar, oportunidades de ascenso...

Isabel Salazar es coordinadora de Orientación Vocacional de la Universidad de Las Américas. Para ella es fundamental que el estudiante conozca aspectos de su personalidad, intereses y sea consciente de sus aptitudes y habilidades, para seleccionar una carrera en la que se va a sentir seguro y más que nada en la que le gustará desempeñarse.

Tomar en cuenta

No se debe elegir una carrera al apuro, hay que investigar y revisar la oferta. El autoconocimiento es importante. El estudiante debe ­tomar la decisión, no su familia.

Reflexionar cuáles son las fortalezas y habilidades que se tienen, y en qué ambientes se siente cómodo. Si prefiere trabajar solo o con muchas personas son preguntas claves.

Hacer una lista de potenciales profesiones por las que se siente atraído puede facilitar la toma de la decisión. E investigar el campo de acción en cada una de ellas.

Revisar los pros y los contras de una u otra de las profesiones que le interesan. Comparar las posibilidades de empleo y analizar qué es lo que más le conviene.

Informarse en páginas web de las ferias de universidades. Observar el trabajo de profesionales, visitar centros, investigar mallas curriculares y planes de estudio es muy útil.

En contexto

Hasta el viernes, 117 744 estudiantes de tercero de Bachillerato del régimen Sierra y Amazonía rindieron el Ser Bachiller, para graduarse y obtener un cupo en la universidad. El puntaje es importante para la elección de una carrera en universidades públicas.

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