30 de marzo del 2016 00:00

El edecán presidencial cumplía cinco tareas

El coronel Gustavo Lalama junto a Sixto Durán Ballén. Foto: Archivo EL COMERCIO

El coronel Gustavo Lalama junto a Sixto Durán Ballén. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Fernando Medina
Redactor (I)
fmedina@elcomercio.com

Los tres militares recibieron una placa de agradecimiento y el lunes se despidieron del Palacio de Carondelet. Son los últimos edecanes de las Fuerzas Armadas que estuvieron con el presidente Rafael Correa durante dos años.

Según textos que reposan en el Centro de Estudios Históricos de FF.AA., entre 1903 y 1904 se crea el primer Reglamento Orgánico del Ejército y allí aparece la función de “Ayudante de Orden”, que luego toma el nombre de edecán.

¿Por qué desaparece esa figura? Porque el 22 de diciembre del 2014, la Asamblea aprobó la reforma a la Ley de Personal de las FF.AA. y determinó que solo al Primer Mandatario le acompañe este uniformado.

Pero un mes después, Correa objetó ese texto y pidió que sea facultad del Presidente decidir “libremente” tenerlos o no.
Por eso, en la despedida del lunes dijo: “Serán los últimos edecanes que yo tenga, acogiéndome a esa reforma”.

Durante el debate de esta reforma, fue el asambleísta Fernando Bustamante (entonces de AP), quien el 3 de julio del 2013 pidió que se derogue el artículo 45 de la Ley de Personal de FF.AA. y que “las funciones del edecán deben ser asumidas por el Ministerio de Defensa”.

Este dato consta en el informe para primer debate. Allí además se indica: “efectivamente la figura del edecán ya no es una figura clara, pues ya no es una figura clave en la seguridad de los mandatarios”.

Y se advierte que “en el caso del Presidente existe toda una estructura para la seguridad”.

Por eso se cita que existe un Jefe y un Subjefe del Servicio de Protección Presidencial. “Ambos con todo un personal bajo su dirección.

Pero además se dice que hay directores de Análisis, de Gestión de Riegos y de Inteligencia de Protección Presidencial. Por eso, una parte del texto indica: “la seguridad del Presidente cuenta con una verdadera estructura que torna innecesaria la figura de edecán”.

No todos los militares podían ocupar ese cargo, sino solo los tenientes coroneles que hasta ese grado hayan acumulado las mejores calificaciones en los cuarteles. El promedio de 19,8 sobre 20 que tenía Lucio Gutiérrez durante su carrera militar lo llevó a ocupar ese puesto cuando Abdalá Bucaram se posesionó como presidente el 10 de agosto de 1996.

Lucio Gutiérrez fue edecán de Abdalá Bucaram. Foto: Archivo EL COMERCIO

Lucio Gutiérrez fue edecán de Abdalá Bucaram. Foto: Archivo EL COMERCIO

Ayer, él recordó haber acompañado a Abdalá Bucaram y Fabián Alarcón. La última vez que vio a Bucaram fue cuando lo vio tomar un helicóptero a Guayaquil. Luego conoció que las FF.AA. le quitaron el respaldo y se presentó a la Comandancia a recibir órdenes.

Dice que cuando él fue Presidente (2003-2005), el último día de su mandato ya no vio a sus edecanes.

En el Registro Oficial publicado el 22 julio del 2012 se dice que el edecán “representa a las FF.AA. ante el Gobierno”.

Allí se dice además que “asiste al Presidente y Vicepresidente, controla y apoya al desarrollo y cumplimiento de las actividades de la agenda presidencial y vicepresidencial...”.

Pero también tenían que acompañar al Presidente y Vicepresidente a todos los eventos oficiales, entre otros. En total, son cinco tareas que tenía a su cargo y todas eran consideras más bien de asesoría.

Pero esta labor no era exclusiva de un solo oficial. Cada Jefe de Estado tenía tres, uno del Ejército, Marina y FAE.

Ellos eran escogidos tras haber pasado dos años en la Academia de Guerra y ascendían a oficiales de Estado Mayor.

Una vez que entraban a funciones tenían turnos de 24 horas. En ese tiempo debían coordinar la agenda del Presidente.

Solo en eventos privados o familiares del Jefe de Estado podían monitorearlo sin estar presentes, pues bajo su cargo estaba un grupo de seguridad.

En un reportaje que este Diario presentó en enero del 2015, el coronel en servicio pasivo del Ejército Gustavo Lalama también contó cómo era su tarea. Él acompañó al mandatario Sixto Durán Ballén desde 1992 hasta 1994. Su lema era “lealtad y discreción” ante la información reservada que se maneja en la Presidencia y las intimidades del Jefe de Estado.

Hasta diciembre del 2014, los edecanes eran designados con base en la anterior Ley de Personal de las FF.AA (art. 45).

Con la reforma del 22 de diciembre del 2014 también determinó que autoridades, como los presidentes de las funciones del Estado, tampoco tengan edecanes.

En el caso de los tres últimos edecanes militares, el presidente Correa agradeció a los tenientes coroneles Ricardo Antonio Cajas, y Nilo Mauricio Estrada. Además, al capitán de Fragata de Estado Mayor, Jimmy Fidel Molina.

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