10 de September de 2012 17:22

La vida de los obreros está en riesgo a diario en Esmeraldas

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El esmeraldeño José Luis Perea lija la pared lateral del quinto piso de un edificio del centro de Esmeraldas. Se encuentra sobre un andamio metálico sostenido apenas con caña guadúa.

El obrero, de 25 años, está descalzo, sin casco ni chaleco ni cinturón que lo aseguren. Estas son normas mínimas que se deben considerar, según el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), para laborar en el sector de la construcción.

Perea dice que está más cómodo sin esas seguridades, aunque reconoce el riesgo que implica. Según él, generalmente se trabaja en andamios o plataformas sin barreras de protección o sin un arnés de seguridad. Esto pese a que el IESS exige eso.

Joffre Simisterra, contratista de obras civiles, explica que los riesgos en el trabajo se dan porque no existe un manual de seguridad que minimice los accidentes en el sector de las construcciones.

Además - agrega- falta información, instrucción, formación y supervisión del personal que trabaja en las obras.

En el 2011, la Unidad de Riesgo de Trabajo del IESS de Esmeraldas receptó 251 avisos de accidentes laborales. De esos se indemnizó a 136 afectados.

Simisterra ha suspendido a trabajadores porque se resisten a utilizar casco y guantes durante las instalaciones eléctricas y el enlucido de paredes.

Perea afirmó que “esos aparatos son incómodos para trabajar con la brocha y la espátula”. Sobre el piso está su cinturón de seguridad, las botas y el casco. Sabe que por trabajar así le descontarán USD 10, si el inspector de la obra lo descubre laborando sin los equipos de seguridad.

Mayadivi Gutiérrez, administradora de un proyecto de construcción de la empresa Selva Norte, asegura que de los 80 trabajadores en nómina, 24 usan siempre los equipos. Por eso el resto ha sido sancionado.

Cerca al Puerto de Esmeraldas, donde se levantan varios edificios, los obreros cubren sus cabezas con camisas para protegerse del sol y cortan la baldosa sin mascarillas de protección.

Isidro, uno de los albañiles, señala que han solicitado al contratista las protecciones. Pese a que le descuentan USD 2 semanales para los chalecos, casco y mascarillas, no le han entregado.

Según Mónica Leal, responsable de la Oficina de Riesgo del Trabajo del IESS, ellos hacen inspecciones, pero aún no han ido al sitio donde labora el denunciante.

Los 50 obreros que trabajan ahí no están asegurados, según un trabajador que pidió la reserva. El encargado de la obra no quiso referirse al tema.

Fabricio Guerrón, inspector provincial del Trabajo de Esmeraldas, dijo que los obreros pueden denunciar si no se cuenta con las seguridades necesarias. La identidad puede ser protegida, para evitar despidos.

Los constructores coinciden en que hace falta un sistema de gestión de seguridad que incluya procedimientos y evaluación de riesgos, para dejar claras las reglas de trabajo en cada sector.


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