4 de June de 2010 00:00

Los vecinos del volcán van a La Paz

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Renata Salazar.

Anochece en la ciudadela La Paz, en Pelileo. El cielo se despeja luego de que llovió en la mañana y tarde. Desde este lugar se observan los bloques incandescentes que salen del cráter del Tungurahua.

Desde el viernes pasado, la actividad del coloso es intensa.Las luces de las casas blancas de un piso se prenden una por una. Hay 200 viviendas separadas por grandes espacios verdes, calles adoquinadas y jardines con flores tomates, lilas y rojas.

Los agricultores de Bilbao, Cusúa y Chacauco, ubicadas en la zona de alto riesgo del volcán, duermen allí. Esta ciudadela fue construida por el Gobierno para los damnificados por las erupciones del 1999 y del 2006. Las viviendas se entregaron en el 2008.

Luis Rodríguez cuenta que las familias, desde las 06:00 hasta las 17:00, alimentan a sus animales, cosechan frutas, aran la tierra y limpian la ceniza de sus cultivos de maíz, arveja, granadilla, aguacate... en sus terrenos ubicados cerca del Tungurahua.

“No importa si el volcán está tranquilo o botando ceniza. Acá la gente descansa en las casas”.

En la noche, los campesinos ingresan a La Paz, cansados. Llegan en camionetas y camiones. Otros van caminando. Dicen que en este lugar se sienten seguros.

Los bramidos y las vibraciones del Tungurahua no les causan temor porque están lejos. Lo admiran y se reúnen en las calles de la ciudadela para ver cómo arroja las piedras incandescentes. Grandes y pequeños se emocionan cuando bota una gran cantidad de piedras y cascajo, y su cumbre se ilumina.

Chango llega todas las noches de Chacauco, que está al pie del volcán y a 45 minutos en bus desde el centro del cantón Pelileo.

Viste una camisa morada con un saco negro delgado y un pantalón azul. No lleva abrigo, pese al intenso frío que se siente en las noches en La Paz. En Chacauco el clima es templado. “Ahí podemos estar en camiseta todo el día. Sembramos aguacates y granadillas. Es una tierra muy fértil”.

Al llegar a su casa abre despacio la puerta de metal. Calienta agua en una pequeña cocina para preparar un café. Tiene lo necesario: ollas y cubiertos.

Además, huevos, aceite, azúcar y café. Coloca la taza sobre una mesa de madera y se sienta en un banco de plástico. Es lo único que se ve al entrar a su casa. De la mesa toma una pequeña biblia azul y lee los pasajes de San Marcos, mientras mira a través de su ventana una gran explosión. Los vidrios vibran.

“Aquí no tengo miedo. En Chacauco sí da un poco de recelo porque está cerca el cráter”. En el pueblo se quedaron sus dos hijos para cuidar los animales.

Él baja todas las noches a La Paz por seguridad. Pero el pasaje desde Chacauco hasta el centro de Pelileo cuesta USD 1. “Ya no tengo de dónde sacar el dinero porque no tengo muchas frutas para vender en el mercado”.

Justa Miranda, su vecina, cuenta que durante las erupciones de 1999 y 2006, un bus trasladaba a sus paisanos todos los días desde los albergues de Pelileo hasta las comunidades de Bilbao, Cusúa y Chacauco. “A las 18:00 regresábamos a las casas. En esa época todavía no teníamos las casas. Necesitamos que nos ayuden con el transporte”.

Ella cultiva chirimoyas en la zona de Chacauco. En su casa de La Paz solo tiene lo justo: dos camas de madera para ella y sus dos hijos. En la sala hay una cocina y una pequeña mesa con cuatro sillas. Dice que está feliz porque tiene a toda su familia ahí. “Todos estamos a salvo acá”.

Su vecina Vilma Pallo también tiene poco mobiliario. Llega a las 17:30 a su casa, merienda y luego se reúne con los vecinos en la calle para mirar el volcán. Ya no puede escuchar la radio o ver la televisión, como en su anterior casa.

Conversa hasta las 22:30 porque tiene que levantarse a las 06:00 para trabajar en la chacra y cuidar a sus cuatro vacas, tres chanchos y gallinas. “La ceniza cayó en las plantas y en el pasto. Mis animalitos están comiendo eso y no quiero que se enfermen. Por eso madrugo a picar el zapallo para mezclarlo con sal”.

En La Paz las luces se apagan desde las 22:00. Los vidrios siguen vibrando. Las explosiones se escuchan cada media hora.

Tenga en cuenta

Los únicos organismos que están facultados para dar informaciones sobre el comportamiento del volcán y las acciones de evacuación son los Comités de Operaciones Emergentes, sea provincial o cantonal. Esos comités están liderados por los alcaldes. En la foto Hugo Pineda, alcalde del cantón Baños.

Conozca bien cuáles son las rutas de evacuación inmediata en caso de una erupción o de explosiones del volcán. Tome en cuenta que esas rutas conduzcan a sitios seguros y que su acceso sea fácil, es decir sin obstáculos. Haga un mapa o tenga una guía para trasladarse de la forma más rápida y segura a esos lugares.

Para el caso de una emergencia tenga listo una mochila o maleta con algunos artículos necesarios. Por ejemplo, tenga a mano una linterna con pilas, velas, fósforo, una radio portátil, botiquín de primeros auxilios, gafas, mascarilla, agua embotellada, alimentos enlatados y granos secos, y un abridor de latas.

Si está evacuando permanezca en un lugar seguro hasta cuando las autoridades informen que ha pasado el peligro, recomienda la Secretaría Nacional de Riesgos. Manténgase informado y siga las instrucciones de la Defensa Civil. Sea solidario, ayudando a quienes lo necesitan, es otra de las sugerencias.

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