25 de November de 2011 00:03

Urcuquí, la tierra fértil de la caña y fréjol

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[[OBJECT]]Urcuquí es un apacible cantón de Imbabura, localizado a 22 kilómetros en el noroeste de Ibarra.

Allí se iniciará en marzo la construcción de la primera Ciudad del Conocimiento o Yachay (aprende, en quichua), auspiciada por el Gobierno. Para ello se expropiarán 4 000 hectáreas.

Este proyecto preocupa a los campesinos de este cantón, caracterizado por los sembríos de caña de azúcar, fréjol, maíz, tomate, pastizales y otros cultivos que están en los 757,7 km² del cantón. La zona es una especie de valle con un clima cálido seco.

En ese paisaje verde resalta la ciudad de Urcuquí, el centro urbano y cabecera cantonal, compuesto por inmuebles que no superan las dos plantas. Algunas casas son de adobe y teja y otras de bloque con techo de zinc.

El área rural está constituida por haciendas con amplios terrenos, pequeños predios agrícolas y comunidades de jornaleros sin tierras, según datos del Cabildo.

En una de esas propiedades, en la hacienda San Vicente de Flor, José Miguel Quilca labra la tierra, a bordo de un tractor. El campesino tiene 60 años.

Desde hace 30 años, Quilca trabaja en la hacienda, de 230 hectáreas, de propiedad de Fernando Madera. Ahora no solo los temas de producción agrícola han unido al jornalero y a su jefe. La noticia sobre la construcción de la Ciudad del Conocimiento tiene inquietos a los dos.

Quilca apaga el motor del tractor y baja de un salto. Al fondo resalta la fachada blanca de la casa de la hacienda, situada a 15 minutos del pueblo de Urcuquí.

El inmueble, de 300 m² de construcción, tiene anchas paredes de adobe y techos de teja, como es la mayoría de viviendas en ese cantón imbabureño.

“Es una casa llena de historia. Aquí nació Antonio Ante López de la Flor, un prócer de la independencia”, explica el hacendado de pelo cano y voz fuerte.

Madera comenta que se ha gastado una fortuna por mantener la casa intacta como fue construida en el año 1700. También ha invertido en tanques reservorios, canales de agua y maquinaria.

A Quilca también le notificaron que su propiedad de 426 m², ubicado en el barrio San Vicente -en donde tiene su casa- fue declarada de utilidad pública. Hace dos semanas recibió la segunda notificación de la Secretaría de Gestión Inmobiliaria del Sector Público (Inmobiliar). El documento está firmado por Katia Torres. En ese predio, en el de las haciendas San Vicente de Flor, San José y San Eloy y otros terrenos se hará el proyecto Yachay.

“No sé cuánto me van a pagar ni si me reubicarán”, dice Quilca.

Según Andrés Córdova, director de Desarrollo Social del Municipio, la Ciudad del Conocimiento se construirá en el noroeste de la capital de Urcuquí. Es un sitio plano, libre de quebradas, que está cubierto de sembríos.

“Para la primera fase se requieren 2 000 hectáreas”. Es por ello que Inmobiliar remitió 31 notificaciones. “Ahí se levantarán los primeros cuatro edificios para la universidad tecnológica y los centros estatales de investigación (Izquieta Pérez, Iniap, Agrocalidad…)”, comenta Córdova.

Pero no solo los dueños de las tierras están intranquilos. También los habitantes de las comunas que trabajan en las haciendas. Eloísa Morales, presidenta de Tapiapamba, por ejemplo, considera que la zafra es la única opción laboral que tienen. Tapiapamba está frente a los predios notificados con la expropiación.

Una nube de polvo envuelve a esta comuna afroecuatoriana, que no tiene agua potable. Beben el líquido de una acequia que nace en la hacienda San Vicente.

Los 500 moradores de Tapiapamba son parte del 70% de habitantes de Urcuquí que vive en condiciones de pobreza, según el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas. Quilca se limpia el sudor, sube al tractor y sigue arando la tierra, a pesar que pronto será expropiada.

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Punto de vista
Edmundo Recalde / Investigador

La investigación es desarrollo
 
Yo pienso que instalar una Ciudad del Conocimiento es una oportunidad muy grande para el cantón Urcuquí,  la provincia de Imbabura y el Ecuador.
Se estaría creando un parque tecnológico, en  donde se pueda desarrollar conocimiento. Los resultados lo hemos visto en   otros países, que han pasado del subdesarrollo al desarrollo, mediante el impulso a la     investigación científica aplicando la creación de nuevas  empresas tecnológicas.

Desde luego hay que tomar en cuenta que es un proyecto a largo plazo. Hemos visto que  se están  fijando las  bases  para el desarrollo  de esta iniciativa.
Creo  que faltó difusión  para que   la ciudadanía y la comunidad académica conocieran la propuesta. Yo, por ejemplo, me enteré  en  Internet. Luego continué indagando sobre el tema. Pero independiente de eso,  considero que la investigación  es el único camino para crear  nuevas empresas y desarrollar el país.

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